David Bowie: la muerte que planeó en secreto, el matrimonio que le salvó y los miedos que marcaron su vida
Cuando se cumplen diez años de su deceso, el artista sigue revelando una biografía marcada por decisiones íntimas, despedidas silenciosas y un legado que no deja de crecer
Este sábado, se cumplen diez años desde que murió David Bowie. Y cuesta creer que pasase, pues tan solo dos días antes había publicado ‘Blackstar’, el disco que, una década después, se lee como un testamento artístico casi perfecto. Cuando falleció, el artista contaba con 69 años de edad y llevaba alrededor de un año y medio luchando, en privado, contra un cáncer de hígado. Como decíamos, la enfermedad decidió ocultarla prácticamente a todo el mundo salvo a su círculo más cercano. De ahí a que la noticia de su deceso llegase por sorpresa puesto que se mantuvo activo, creativo y aparentemente fuerte hasta el final.
No fue un final improvisado. Bowie sabía que con ‘Blackstar’ estaba construyendo algo más que un álbum. El productor Tony Visconti, tiempo después, llegó a explicar que se trataba de un "regalo de despedida". En sí, un trabajo concebido como legado. Además, el vídeo de ‘Lazarus’, dirigido por Johan Renck, es estremecedor: David aparece vendado, retorciéndose en una cama de hospital y cantando "Look up here, I’m in heaven". Y sabía muy bien lo que hacía puesto que tras su deceso se llegó a publicar que el intérprete sabía que sería leído como su último mensaje El rodaje dejó imágenes que hoy se leen como una de las escenas más sobrecogedoras de su carrera.
Aunque antes de llegar a ese punto de calma que caracterizó sus últimos años, la vida de David Bowie fue cualquier cosa menos tranquila. Su primer matrimonio con Angie Bowie, con tan solo 23 años, fue una mezcla de libertad mal digerida, excesos y una convivencia autodestructiva. Ella misma llegó a reconocer que su unión matrimonial no llegó por amor y que todo era demasiado caótico para sostenerse en el tiempo. Fruto de su ‘sí, quiero’ nació su hijo Duncan Jones. Eso sí, esta relación dejó una huella emocional en el cantante que marcó buena parte de su obra durante los años setenta.
Además, durante ese periodo se sumó un miedo que nunca ocultó y que lo tenía atravesado: el temor a la enfermedad mental. Su medio hermano, Terry Burns, sufrió esquizofrenia y acabó suicidándose en 1985. Una tragedia que persiguió a David Bowie durante varias décadas. Es más, en algunas entrevistas llegó a hablar abiertamente del pánico que le producía la posibilidad de heredar esa misma fragilidad y perder el control sobre su mente. Un temor que muchos biógrafos han vinculado con los temas recurrentes de identidad fragmentada, paranoia y desdoblamiento presentes en su obra.
El giro vital llegó con Iman. Ambos se conocieron a principios de los noventa y David Bowie dijo que, por primera vez, había sentido que estaba "en casa". Terminaron dándose el ‘sí, quiero’ en 1992 y su relación, discreta, pero sólida, contrastó, por completo, con todo lo anterior. Unos años después, en el 2000, llegó al mundo su hija Alexandria Zahra Jones y el cantante redujo considerablemente su exposición mediática. En distintas entrevistas expresó que con Iman había encontrado una estabilidad que no había conocido antes. Y esto resume, mejor que cualquier análisis, lo que supuso su mujer para su vida personal y emocional.
Cuando la enfermedad apareció, esa estabilidad fue clave. David Bowie pasó sus últimos meses organizándolo todo con una meticulosidad que, una década después, sigue sorprendiendo: grabó canciones, trabajó hasta el final con una planificación muy cuidada de su despedida artística y evitó cualquier gesto de dramatismo. Años después, Iman ha hablado en distintas ocasiones de cómo sigue sintiendo al artista como parte viva de su día a día pese a no estar junto a ella de manera física.
En el décimo aniversario de su muerte, el legado de David Bowie sigue creciendo. El Victoria and Albert Museum de Londres alberga hoy el David Bowie Centre, donde se conservan alrededor de 90.000 objetos personales —letras manuscritas, bocetos, vestuarios y proyectos— que permiten entender su proceso creativo desde dentro. A eso se suma la presencia de su música en plataformas digitales, donde sigue sumando cifras millonarias de escuchas y atrayendo a nuevas generaciones. Algo que evidencia que su obra no ha dejado de expandirse y quizá, por eso, su muerte no se siente como un punto final.
Este sábado, se cumplen diez años desde que murió David Bowie. Y cuesta creer que pasase, pues tan solo dos días antes había publicado ‘Blackstar’, el disco que, una década después, se lee como un testamento artístico casi perfecto. Cuando falleció, el artista contaba con 69 años de edad y llevaba alrededor de un año y medio luchando, en privado, contra un cáncer de hígado. Como decíamos, la enfermedad decidió ocultarla prácticamente a todo el mundo salvo a su círculo más cercano. De ahí a que la noticia de su deceso llegase por sorpresa puesto que se mantuvo activo, creativo y aparentemente fuerte hasta el final.