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La vuelta al mundo en tres masajes
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La vuelta al mundo en tres masajes

Relajarse y soñar con tierras lejanas verdes y volcánicas, playas  blancas y paradisiacas. ¿Por qué no? Para llegar hasta allí sólo hay que dejar volar la

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La vuelta al mundo en tres masajes

Relajarse y soñar con tierras lejanas verdes y volcánicas, playas  blancas y paradisiacas. ¿Por qué no? Para llegar hasta allí sólo hay que dejar volar la imaginación sintiendo en cada centímetro cuadrado de la piel los insuperables beneficios de un masaje thailandés, hawaiano o balinés. Estos masajes del mundo que nos llevan a dar una vuelta completa al orbe actúan en cuerpo y mente y, en 90 minutos, uno se siente ‘volando’ a tierras lejanas. Todo gracias a manos expertas como las de Yumpee, una pequeña, menuda pero enérgica tailandesa que aprendió en su país el arte y la ciencia de los masajes de mano de maestros herederos de una tradición milenaria.

 

Desde Buda y traspasando las fronteras de la India, el masaje thai es uno de los pilares de culturas orientales que conciben las enfermedades como desequilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu. El masaje thailandés se realiza vestido con ropa de algodón y tumbado sobre una ‘camilla’ de madera ancha y cómoda. Las presiones y estiramientos son prodigiosos para liberar tensiones y contracturas aunque, no hay que engañarse, este es un masaje fuerte que, eso sí, restituye con creces sus efectos beneficiosos a los espíritus templados que se atreven con el grado más fuerte.

Claro que para viajar con la imaginación a las hermosas islas de Indonesia, nada como experimentar en propia piel un ancestral masaje balinés que combina técnicas orientales de estiramientos, fricción y presión con movimientos suaves y lentos aromatizados con efluvios de aceites templados que resbalan y penetran en la piel produciendo un agradable efecto relajante. El masaje balinés mejora los sistemas circulatorios, actúa en puntos de acupuntura produciendo un equilibrio energético y nutre la piel. Es el masaje del equilibrio y la serenidad que se respira por los poros de la piel a través de los efluvios y la suavidad de los aceites y que alcanza las profundidades de la mente para liberarla de tensiones y estrés.

El masaje hawaiano comienza cubriendo el cuerpo con toallas que la masajista irá destapando para trabajarlo por zonas con las palmas de las manos y aceite aromático. Los amasamientos y las presiones que realiza con manos, pulgares, codos y antebrazos detectan y atrapan ocultas contracturas al tiempo que te sumerge en un agradable y profundo relajamiento. Se trata de un masaje integral que produce un profundo relax y bienestar y deja una piel sedosa y nutrida. Al acabar la sesión ganas dan de tararear el popular estribillo de Mecano: “Hawai, Bombay son dos paraísos que yo me monto en mi piso…”

 

En todos estos masajes (que pueden regalarse a amigos, familiares y conocidos), las posiciones son primero en prono y luego en supino. Yampee, la masajista thailandesa del Centro Médico Estético Salus Center, que está en el número 46 de la madrileña calle de Modesto Lafuente (902 20 31 32),  se aplica escrupulosamente durante 90 minutos en el masaje (65 €), pasando siempre para empezar una suave toalla caliente por los pies; a partir de ese momento está uno a un paso de iniciar un relajante viaje por los sentidos.

 

Madrid