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ROYAL BEAUTY

Este es el estricto ritual de Meghan Markle para recuperar su figura

Ay, amiga Meghan, da igual que seas de la realeza porque ojeras, estrías y caída del cabello forman parte del día a día de una mujer que acaba de dar a luz, pero casi todo tiene remedio

Foto: Meghan Markle en su primera visita a Sussex en 2018. (Getty)
Meghan Markle en su primera visita a Sussex en 2018. (Getty)

La siempre impoluta imagen de Meghan Markle, incluso en la recta final del embarazo, es algo difícil de mantener tras el parto. Después de dar a luz, los niveles hormonales se regulan, algo que, junto al cambio de los horarios -ahora hechos a medida del bebé-, se convierte en un condicionante de la belleza de la maternidad.

Las ojeras por el sueño irregular y las estrías son solo el principio. Nos consta que Meghan Markle lleva desde el minuto uno de su embarazo con el Bio-Oil como mejor aliado de belleza para mantener las estrías a raya, sin embargo los cambios hormonales acaban de comenzar. Después de los comentarios sobre su barriga hinchada durante varios meses, su cuerpo sigue cambiando.

Meghan y Harry posan junto a su recién nacido. (Reuters)
Meghan y Harry posan junto a su recién nacido. (Reuters)

Precisamente el vientre es una de las partes cuya recuperación es más larga. El útero ve como su tamaño se duplica conforme el bebé va desarrollándose en su interior. Después del parto, este tiene que recuperar su forma anterior, un proceso que dura cerca de 40 días. Por ello, la hinchazón de la barriga de Meghan Markle en el primer posado con el pequeño Baby Sussex es totalmente normal.

Mientras otras madres optan por vestidos holgados que no les marquen la cintura, Meghan ha preferido rescatar una prenda de su armario premamá y nos podemos atrever a entender el porqué. Además de porque se siente cómoda con él, es otra forma de arrojar luz sobre el verdadero cuerpo de la mujer tras el parto.

Meghan no ha engordado más de lo recomendado durante su embarazo, de ahí que sus brazos y piernas se mantengan en un perfecto tono muscular como ha demostrado en el posado en el castillo de Windsor. Sin embargo, la tripa no desaparece como por arte de magia. El cuerpo tiene que volver a su antigua forma y esa transformación lleva varios meses.

Para quemar los kilos que haya ganado durante el embarazo, todavía es temprano para comenzar a realizar deporte, pero sí se recomienda pasear, así como practicar ejercicios de respiración.

Meghan Markle, toda ella naturalidad. (Cordon Press)
Meghan Markle, toda ella naturalidad. (Cordon Press)

Otro aspecto que va a variar en los próximos meses en el cuerpo de la duquesa de Sussex es su frondosa cabellera. El pelazo que Meghan Markle había lucido durante los últimos 9 meses ya no será el mismo. Nada más anunciar su embarazo descubrimos que su cabello se encrespaba y la duquesa de Sussex cambiaba inesperadamente de peinado, una y otra vez. Del moño terso a la coleta, con Nueva Zelanda de fondo.

El porqué de este repentino ‘pelazo’ es muy sencillo de explicar y la culpa la tenía el embarazo royal. Durante el embarazo, las hormonas se revolucionan y aumenta la producción de estrógenos, lo que conlleva que el cabello crezca más y más fuerte. Además, en el segundo y tercer mes de embarazo, el ciclo de vida del cabello se queda en la fase de reposo, es decir, no se cae.

Meghan y su pasión por el moño. (Cordon Press)
Meghan y su pasión por el moño. (Cordon Press)

Sin embargo, ahora que el bebé Sussex ya es una realidad, el cabello de Meghan va a volver a sufrir un cambio drástico y en esta ocasión su cabello no va a estar más bello. La fase de reposo del cabello termina abruptamente y el cabello que no se ha caído durante los meses previos se cae. Es decir, en las primeras apariciones veremos la melena de Meghan Markle algo menos frondosa.

Pero ahí no queda la cosa. En los primeros meses tras dar a luz, además de caerse, el cabello se ve más seco y apagado. Como consecuencia de este cabello algo más frágil, se recomienda que en los 2-3 siguientes meses la recién mamá no se someta a tintes ni tratamientos capilares… ¿Significa esto el regreso de las incipientes canas de Meghan Markle o se apuntará algún tip anticanas?

Meghan Markle en la recta final de su embarazo frente a Meghan Markle en el primer trimestre. (Cordon Press)
Meghan Markle en la recta final de su embarazo frente a Meghan Markle en el primer trimestre. (Cordon Press)

Ahí está también la alteración de las hormonas durante el embarazo, concretamente los niveles de estrógenos y progesterona aumentan en la gestación y vuelven a sus niveles anteriores -es decir, se reducen- tras el parto, algo que afecta en gran medida a la apariencia de la piel. Como consecuencia, la sequedad, la falta de luz y las manchas afloran en el rostro.

Las habituales pecas del rostro de Meghan Markle pueden verse más marcadas. El cloasma o melasma es la hiperpigmentación de la piel como consecuencia de la alteración de la melanina. En los próximos meses pueden aparecer manchas en el rostro de la duquesa de Sussex aunque no tienen por qué ser para siempre ya que suelen desaparecer con el paso del tiempo, exfoliación o tratamientos blanqueantes. Además, después del parto y teniendo en cuenta la piel pecosa de Meghan Markle, es recomendable que utilice protectores solares de 50SPF durante el día, como parte de su rutina de belleza diaria.

100% Meghan Markle. (Cordon Press)
100% Meghan Markle. (Cordon Press)


Para la sequedad habitual tras el parto, la duquesa de Sussex debe seguir una alimentación rica, entre otras cosas, en frutas. De este modo cumplirá con una de las necesidades que su piel más va a requerir, la hidratación. Evidentemente, además de con la alimentación, los cosméticos también son un gran aliado de Meghan. Para evitar la falta de elasticidad y firmeza posparto, la duquesa deberá utilizar hidratantes con ácido hialurónico o vitamina C para aumentar la producción de colágeno y la luminosidad de la piel.

Las ojeras son otro de los habituales estragos de la recién estrenada paternidad en los rostros de los padres. Además de regular los horarios de sueño y procurar dormir más, algo contra lo que ni Harry ni Meghan van a poder hacer nada, un buen contorno de ojos que deshinche la zona, la refresque y la descongestione, con cafeína a poder ser, es otro producto estrella.

Meghan Markle, ahora con su rutina beauty posparto. (Cordon Press)
Meghan Markle, ahora con su rutina beauty posparto. (Cordon Press)

Durante el embarazo de Meghan Markle también pudimos ver cómo su piel se revolucionaba aun más con ligeros brotes de acné, algo totalmente común entre las embarazadas pero que por suerte desaparece tras el parto.

¿Y qué hay del cuerpo?

Por supuesto, el cuerpo de la duquesa de Sussex, igual que el de todas las mujeres que dan a luz, es el que más cambios ha sufrido. El primero y más notable es el vientre, como comentábamos anteriormente. Tras el parto, el útero tarda 40 días en recuperar su forma. Dar el pecho ayuda a acelerar este proceso ya que libera oxitocina que hace que se contraiga el útero. El deporte también contribuye a recuperar la figura, siempre y cuando el periné esté recuperado. Los ejercicios de Kegel van a ser un gran aliado de Meghan.

¿Será Meghan una mamá yogui? (EFE)
¿Será Meghan una mamá yogui? (EFE)


Aunque Meghan se encuentra en plena lactancia y sus pechos pueden verse más voluminosos, durante el embarazo ha experimentado su crecimiento aumentando varias tallas de busto. Tras el parto y cuando termine de dar el pecho, este volverá prácticamente a su tamaño natural. El cambio tan brusco de volumen hace que aparezcan las estrías y es aquí donde se convierte en imprescindible el tratamiento rutinario de Bio-Oil, un habitual de Meghan Markle y cuyo uso puede extender a vientre y muslos.

Aunque no cabe ninguna duda de que Meghan Markle y su equipo de asesores ya habrán pensado en todo y que los mejores tratamientos y especialistas acompañarán a la duquesa de Sussex en su posparto.

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