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AHA, EGF, EGCG y otras siglas cosméticas que te cambiarán la piel
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Abecedario beauty

AHA, EGF, EGCG y otras siglas cosméticas que te cambiarán la piel

El mundo de la cosmética se ha llenado de letras y siglas que indican un sinfín de propiedades para el cuidado y tratamiento de la piel. Toca salir de dudas

Foto: Cosméticos en el backstage de la Alta Costura 2020. (Imaxtree)
Cosméticos en el backstage de la Alta Costura 2020. (Imaxtree)

Ya no volverás a poner una cara extraña al leer la parte de atrás de una crema hidratante porque siglas como AHA, C, D, HA o EGF pasarán de ser un galimatías a ser el perfecto esquema de lo que un producto puede hacer por la piel, de dónde viene y cuándo puede utilizarse. Hemos normalizado hablar de vitaminas o de ácido hialurónico, pero de eso a conocer sus propiedades y colocar la larga lista de iniciales en un imaginario abecedario cosmético, hay un largo camino beauty.

AHA

Aunque los alfahidroxiácidos se han convertido en un ingrediente muy habitual en limpiadores y tónicos, conviene recordar que, como su nombre indica, son ácidos utilizados en los tratamientos exfoliantes, con la particularidad de que son solubles en agua. La cosmética utiliza los AHA en los tratamientos antiedad por su poder para renovar la piel a través de la exfoliación de su capa más superficial, mejorando la luminosidad, igualando el tono y reduciendo la intensidad de las manchas, además de estimular la producción de colágeno, reforzando la estructura de la piel. Siempre se debe utilizar junto a un fotoprotector solar. El ácido glicólico es uno de las AHA más conocidos y utilizados.

placeholder Los sérums permiten una mayor concentración de activos. (Unsplash/Content Pixie)
Los sérums permiten una mayor concentración de activos. (Unsplash/Content Pixie)

BHA

Detrás de estas siglas están los betahidroxiácidos, otro tipo de ácidos exfoliantes, pero en este caso son liposolubles, esto quiere decir que se disuelven en aceites, lo que los convierte en los exfoliantes perfectos para las pieles grasas. Además de eliminar las células muertas que se acumulan en las capas más superficiales de la piel, los BHA actúan como seborreguladores, mejorando la producción de grasa y evitando que esta obstruya los poros. El ácido salicílico es uno de los BHA más populares.

CBD

Detrás de las siglas presentes en cientos de cosméticos se encuentra el cannabidiol, una sustancia química procedente de la planta Cannabis sativa, cannabis o cáñamo que no cuenta, sin embargo, con el THC (tetrahidrocannabinol) y no genera una respuesta psicoactiva. En el terreno de la cosmética, sus propiedades tópicas son calmantes y antiinflamatorias, cualidades especialmente beneficiosas para pieles con acné, psoriasis, eccemas, irritadas, enrojecidas o ásperas.

placeholder El CBD se ha colado en aceites y demás cosméticos para el cuidado de la piel. (Unplash)
El CBD se ha colado en aceites y demás cosméticos para el cuidado de la piel. (Unplash)

EGCG

Siglas difíciles de recordar y casi siempre asociadas a un cosmético específico, el EGCG o glucósido de galato de epigalocatequina -mucho más fácil quedarse solo con las siglas- es un polifenol que se extrae de las hojas de té verde. En cosmética, se utiliza por su acción antioxidante, especialmente orientada a frenar el paso de los radicales libres que aceleran la aparición de los signos de envejecimiento. Pero entre sus cualidades también están la antiinflamatoria. “Bloquea la respuesta alérgica o inflamatoria en la piel”, explica el diccionario de ingredientes de Lesielle. Mejora también la hidratación y ayuda a su conservación.

EGF

EGF son las siglas de Epitelial Growth Factor, o lo que es lo mismo, factor de crecimiento epitelial, “una proteína no glicosilada de cadena única que se produce de forma natural en las células de nuestra piel”, según la Bioeffect, compañía cosmética con base en Islandia que está detrás de uno de los productos que dio a conocer estas siglas, el Serum EGF (147€ en Look Fantastic). Este factor de crecimiento cura la piel promoviendo la síntesis de ADN y la proliferación celular.

Pero sus beneficios van más allá, pues al combinar el EGF con otras siglas como HGH se pueden alcanzar potentes fórmulas personalizadas al máximo. Un ejemplo es la EGF Youth Molecule de Sepai, 114€ en su web, a la que se suma vitamina C que se incorpora a la fórmula justo antes de comenzar el tratamiento y que crea un sérum exclusivo que solo se puede utilizar dos veces al año, en mayo y noviembre, según recomienda Paola Gugliotta, fundadora de Sepai, con un máster en Dermocosmética y posgrado en Genética e Inmunología por Harvard.

Los efectos resucitadores de la piel se mantienen hasta 6 meses y sus claves están en la combinación de EGF/GM-CSF, “activo que incrementa la migración de los queratinocitos, la proliferación de fibroblastos y mejora la síntesis de las proteínas de la piel, especialmente del colágeno tipo I”, y EGF/HGH, siglas encargadas de inhibir la formación de melanina, reduciendo la pigmentación cutánea.

HA

Puede que estas siglas sean las únicas más conocidas por su nombre completo que por sus iniciales. El HA no es otra cosa que el ácido hialurónico, una molécula de sobra conocida y utilizada por la cosmética por su poder de aguantar mil veces su peso en agua. El ácido hialurónico es versátil y puede utilizarse tanto de forma tópica en sérums o cremas como a nivel inyectable. “Existen diferentes tipos de ácido hialurónico con distintas densidades y unos se utilizan para dar volumen, mientras que otros corrigen arrugas o reestructuran la piel sin aportar volumen”, explica la doctora Gema Pérez Sevilla.

placeholder En muchos tratamientos, el ácido hialurónico es la base de la redensificación de la piel. (Unsplash)
En muchos tratamientos, el ácido hialurónico es la base de la redensificación de la piel. (Unsplash)

En un sérum tradicional, el HA absorbe la humedad de los cosméticos aplicados y la retiene, mejorando por tanto la hidratación de la piel. También existen ácidos hialurónicos de diferente peso molecular: alto -sin poder de penetración y con un uso únicamente hidratante-, medio -utilizado sobre todo para suavizar- y bajo - con una mayor penetración en la piel y una función más ‘rellenadora’-.

PA

Puede que en su versión más corta no te suene del todo, pero si a PA le siguen varios +++, seguro que recuerdas haberlo visto en algún protector. El PA especifica la protección contra los rayos UVA, Protection Grade of UVA, mientras el SPF habla de la protección frente a los rayos UVB. Cuanto mayor sea el número de + que lleve, mayor será su protección. PA + es la protección UVA más baja (con una duración de 2 a 4 horas) mientras la PA++++ es muy alta (durante más de 16 horas). Eso sí, cuando se clasifican algunos protectores solares con este sistema, aquellos con un SPF20 entrarán en el mismo grupo que aquellos con un SPF50. Este tipo de medida es especialmente habitual en los países asiáticos.

placeholder El protector solar no debe guardarse de un año a otro. (Pexels)
El protector solar no debe guardarse de un año a otro. (Pexels)

PHA

De la misma familia que los alfahidroxiácidos y los betahidroxiácidos llegan los polihidroxiácidos o PHA, ácidos para conseguir una exfoliación química cuyo funcionamiento es muy parecido al de los AHA pero con una irritación mucho menor ya que no penetran en capas tan profundas. Uno de sus beneficios extras es que también mejoran la hidratación y la función barrera de la piel. Por ejemplo, son PHA la gluconolactona o el ácido lactobiónico.

Ya no volverás a poner una cara extraña al leer la parte de atrás de una crema hidratante porque siglas como AHA, C, D, HA o EGF pasarán de ser un galimatías a ser el perfecto esquema de lo que un producto puede hacer por la piel, de dónde viene y cuándo puede utilizarse. Hemos normalizado hablar de vitaminas o de ácido hialurónico, pero de eso a conocer sus propiedades y colocar la larga lista de iniciales en un imaginario abecedario cosmético, hay un largo camino beauty.

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