Gia Vázquez, interiorista: "Combinar maderas en casa no es tanto cuestión de reglas estrictas"
La interiorista defiende una forma más flexible de decorar, en la que no se trata de igualarlo todo, sino de encontrar equilibrio según el suelo, la luz y el carácter de cada espacio
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Durante años, mezclar distintos tipos de madera en una misma estancia se consideraba un error. La recomendación habitual era clara: elegir un tono y mantenerlo en todo el espacio para evitar desajustes visuales. Sin embargo, esa idea ha ido perdiendo fuerza. Hoy, el interiorismo se aleja de la uniformidad y apuesta por combinaciones más ricas, siempre que estén bien planteadas.
En este cambio de enfoque se sitúa la interiorista Gia Vázquez, que propone una forma más flexible de trabajar con la madera en casa. “Combinar maderas en casa no es tanto cuestión de reglas estrictas”, explica. Más que seguir normas fijas, su planteamiento pasa por entender qué necesita cada espacio y partir de un elemento clave: el suelo.
A partir de ahí, la lógica es bastante clara. En viviendas con suelos claros, especialmente en tonos tipo pino, el reto no suele ser la falta de luz, sino evitar que el conjunto resulte plano. Repetir exactamente el mismo acabado en muebles y suelo puede hacer que todo se perciba demasiado uniforme. Por eso, introducir maderas más oscuras —como nogal, teca o robles tostados— ayuda a generar contraste y a dar más profundidad al espacio.
Cuando el suelo es oscuro, ocurre lo contrario. El riesgo está en recargar la estancia y perder luminosidad. En estos casos, la interiorista recomienda equilibrar con maderas más claras, como roble natural o haya, que suavizan el conjunto y permiten que el espacio respire mejor sin renunciar al carácter del suelo.
El planteamiento cambia cuando el punto de partida no es madera. En superficies como el microcemento, cada vez más habituales, la sensación puede resultar más fría si no se compensa. Aquí la madera actúa como elemento que aporta calidez, pero no cualquier tipo: funcionan mejor aquellas con más presencia, vetas marcadas y tonos intensos, capaces de añadir textura sin romper la coherencia visual.
En el caso de suelos cerámicos o de terracota, con más color y personalidad, no hay una única fórmula válida. Se puede optar por contrastar con maderas más oscuras o, por el contrario, acompañar con tonos más neutros que no compitan con el suelo. La decisión dependerá del equilibrio visual que se quiera conseguir en cada estancia.
Más allá de estos escenarios, Gia Vázquez insiste en algunas pautas que ayudan a que la mezcla funcione. Una de ellas es limitar el número de tonos: trabajar con dos o tres tipos de madera suele ser suficiente para evitar un exceso de estímulos visuales. También recomienda el uso de alfombras para dividir espacios y suavizar la transición entre superficies.
Otro recurso útil es repetir uno de los tonos en pequeños elementos repartidos por la casa, creando así una continuidad sutil que da coherencia al conjunto.
Si tienes suelo frío, tipo microcemento, aquí sí o sí hay que aportar calidez
La idea que atraviesa todo su planteamiento es sencilla: no se trata de igualar, sino de equilibrar. Más que aplicar reglas estrictas, combinar maderas en casa consiste en entender cómo dialogan entre sí dentro de un mismo espacio.
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Durante años, mezclar distintos tipos de madera en una misma estancia se consideraba un error. La recomendación habitual era clara: elegir un tono y mantenerlo en todo el espacio para evitar desajustes visuales. Sin embargo, esa idea ha ido perdiendo fuerza. Hoy, el interiorismo se aleja de la uniformidad y apuesta por combinaciones más ricas, siempre que estén bien planteadas.