Conquistamos el hotel más elegante y encantador del barrio Gótico barcelonés
El Wittmore Hotel, en el corazón del barrio Gótico de la Ciudad Condal, se nos antoja como el más elegante y discreto hotel-escondite en este laberinto de callejuelas y placitas. Buen gusto, confort y un precioso jardín vertical aguardan
Wittmore Hotel, la joya del Gótico. Carrer de Riudarenes, 7, Barcelona. (Cortesía)
El núcleo original del Gótico data de la época romana, aunque su aspecto actual es resultado de las modificaciones realizadas durante la Edad Media. Sus calles estrechas y pequeñas plazas encantadoras nos hablan de la historia de la ciudad y albergan algunos de los monumentos más emblemáticos, como la catedral de Barcelona. En este contexto y abanderando el llamado lujo creativo, el Wittmore Hotel ofrece una experiencia realmente especial para quienes busquen algo más que una simple estancia. Un hotel donde trabajar y relajarse pueden ir de la mano con naturalidad, lo que siempre acaba traduciéndose en aportes extra de inspiración.
El Wittmore se organiza alrededor de un pequeño patio central, en cuya pared se encuentra el jardín vertical más alto de Barcelona,con más de tres mil plantas. Este jardín no solo embellece el espacio, sino que ofrece a los huéspedes vistas relajantes desde cada una de las habitaciones, creando un ambiente natural y protector. Un punto de conexión visual que invita a la calma y a la contemplación.
Wittmore Hotel Barcelona. (Cortesía)
Las habitaciones varían en tamaño, de los 19 metros cuadrados de las pequeñas a los 35 de las XL. Todas han sido diseñadas con una decoración elegante y funcional, destacando sus suelos de moqueta y sus exclusivos muebles.
La Wittmore Suite, además de ser la más espaciosa, ofrece una pequeña sala de estar y baño con bañera. Los huéspedes de esta suite tienen además la posibilidad de disfrutar de la azotea del hotel —a la que accede por un espacio privado— y de sus vistas únicas.
Wittmore Hotel Barcelona. (Cortesía)
El restaurante Contraban, que es el alma del hotel, se ha convertido en un lugar de encuentro para locales y visitantes. Su propuesta gastronómica se inspira en las emociones que surgen durante el proceso creativo. El chef Alain Guiard ha diseñado un menú que incluye platos que hablan de sensaciones como la libertad, la excitación, la sorpresa o la satisfacción, entre otras. Una carta interactiva y muy emocional. Los postres siguen el mismo concepto. La carta de bebidas complementa perfectamente esta propuesta, con cócteles de autor y vinos exclusivos.
Wittmore Hotel Barcelona. (Cortesía)
Además, el Wittmore mantiene colaboraciones con proyectos locales como Odd Kiosk, un espacio queer que ofrece una selección de revistas indie y LGTBIQ+, y Terranova, una editorial que apuesta por artistas alternativos. Los huéspedes pueden encontrar todos estos ejemplares en la encantadora biblioteca del hotel.
Wittmore Hotel Barcelona. (Cortesía)
Hablábamos antes de la azotea, un remanso de paz con piscina y vistas privilegiadas sobre el skyline del Gótico, Montjuïc y el mar. El mobiliario, que combina tumbonas a rayas y vegetación autóctona, garantiza una atmósfera fresca y relajante. El lugar perfecto para disfrutar de un cóctel mientras la vista se pierde en los secretos de la ciudad.
Wittmore Hotel Barcelona. (Cortesía)
Este establecimiento forma parte de Anima Hotels, cadena con encanto y expertise empeñada en redefinir lo que un hotel debe ser. Su enfoque va más allá del alojamiento, crean espacios que generen emociones, fomentan conexiones y celebran la cultura local. Otros hoteles de la firma son el precioso Neri y el sofisticado Sant Cugat.
Wittmore Hotel Barcelona. (Cortesía)
En resumen, Wittmore Hotel es una opción estupenda para quienes buscan una estancia diferente en Barcelona. Ofrecen lujo, creatividad y una atención al cliente y al detalle excepcionales. El Wittmore, en verdad, enamora.
El núcleo original del Gótico data de la época romana, aunque su aspecto actual es resultado de las modificaciones realizadas durante la Edad Media. Sus calles estrechas y pequeñas plazas encantadoras nos hablan de la historia de la ciudad y albergan algunos de los monumentos más emblemáticos, como la catedral de Barcelona. En este contexto y abanderando el llamado lujo creativo, el Wittmore Hotel ofrece una experiencia realmente especial para quienes busquen algo más que una simple estancia. Un hotel donde trabajar y relajarse pueden ir de la mano con naturalidad, lo que siempre acaba traduciéndose en aportes extra de inspiración.