75 años de 'El crepúsculo de los dioses': del "¿ha visto una mierda semejante?" al clásico que revolucionó Hollywood
En agosto de 1950 llegó a los cines la crítica más lúcida del mundo del cine, dirigida por un Billy Wilder que fue repudiado por la comunidad de Hollywood. Repasamos las anécdotas de su rodaje y las reacciones tras su estreno
“La gente empezó a levantarse e irse. Yo me fui también. Bajé por la escalera, hasta los aseos, y vi a una señora de unos sesenta años, con un sombrero, que se volvió hacia mí y me dijo: ‘¿Ha visto una mierda semejante en su vida?’ Y yo respondí: "Francamente, no".
Así contaba el propio Billy Wilder lo que pasó en los pases previos de su película ‘Sunset Boulevard’, de ese ‘Crepúsculo de los Dioses’, según el título en castellano, que hizo que medio Hollywood pusiese el grito en el cielo.
Aquella señora no fue la única que se escandalizó con el film. Louis B. Mayer, jefazo de la Metro-Goldwyn-Mayer y uno de los hombres más poderosos de América, también se salió de la proyección de esta historia sobre una diva del cine mudo de la que se aprovecha un guionista jovenzuelo con ganas de triunfar.
“¡Has deshonrado a la industria que te ha creado y alimentado! ¡Deberían cubrirte de brea, emplumarte y echarte de Hollywood!”, según cuenta Wikipedia.
Norma Desmond, lista para su primer plano. (Paramount)
Como vemos, aquel retrato inmisericorde de las viejas estrellas del cine mudo, de cómo Hollywood deglutía a sus luminarias y después las vomitaba sin piedad, hizo bastante pupa cuando se estrenó en agosto de 1950.
La película radiografía tan bien lo que significó esa época que muchas de las estrellas que pertenecieron a ella están presentes: Buster Keaton en la partida de cartas, Cecil B.DeMille, que hace de sí mismo y aparece rodando (un momento absolutamente real) su icónica ‘Sansón y Dalila’ o Eric von Stroheim, que da vida al mayordomo de la protagonista.
Gloria Swanson. (Paramount)
Esa protagonista, la Norma Desmond que no acepta que su tiempo ya pasó, la encarnó una gran diva Paramount del cine mudo: Gloria Swanson. La estrella vivía retirada en Nueva York, alejada del cine, y se sintió ofendida cuando Wilder le solicitó una prueba de cámara.
Fue su amigo George Cukor, consciente de lo que significaba aquel escrito, el que le sugirió que hiciese las pruebas que hicieran falta. El papel lo merecía.
Como todos sabemos, la actriz de ‘La reina Kelly’ consiguió el personaje por el que sería recordada para la posteridad.
Swanson y Holden, atípica pareja de cine. (CP)
También William Holden, que llegó de rebote después de que Montgomery Clift se echase atrás en el último momento.
Al fin y al cabo, el chico de la mirada intensa ya había interpretado a un jovencito arribista que le tira los tejos, con ideas perversas, a una mujer más mayor el año anterior en ‘La Heredera’ de William Wyler.
El rodaje se mantuvo en el más absoluto de los secretos. Al fin y al cabo, un film narrado por un muerto que aparece en una piscina nada más comenzar no era lo más habitual en aquellos tiempos.
El final, uno de los clímax más famosos de la historia del cine. (CP)
Aunque su estructura en flashback o la voz en off de esta historia de la estrella acabada y el guionista que la corteja sugieren su pertenencia al cine negro, ‘El crepúsculo de los dioses’ es tan rica y compleja que es imposible ponerle una etiqueta tan fácil.
Algunas de sus frases (“Lista para mi primer plano, señor DeMille”) han pasado a formar parte del imaginario colectivo y su estética expresionista está tan cuidada que en algunos momentos casi se convierte en una cinta de terror.
A esto último ayudó la presencia de esa lúgubre mansión en la que Desmond recuerda sus glorias pasadas.
Ubicada en el 641 de S. Irving Boulevard y no en Sunset Boulevard, fue construida por William Jenkins en 1924. Ponerla en pie costó 250.000 dólares y uno de sus propietarios más conocidos fue el millonario Jean Paul Getty, que la compró para su segunda esposa.
Nada más estrenarse, los efectos sísmicos de ‘El crepúsculo de los dioses’ se notaron en todo Hollywood.
Cierto es que películas como ‘Polvorilla’ (1933) o ‘Ha nacido una estrella’ (1937) ya habían retratado los aspectos más negativos de la meca del cine, pero ‘Sunset Boulevard’ había superado todos los límites. De hecho, sin ella no habrían existido ni ‘Cautivos del Mal’ (1952) ni otras muchas que vinieron después.
Volviendo al día de esa proyección previa en la que también estaba Mayer, a Gloria Swanson le preocupaba, especialmente, la opinión de Mary Pickford, una de las gigantes del cine mudo.
Pero alguien le dijo a la protagonista de ‘El crepúsculo de los dioses’ que el retrato crudo de esas viejas glorias la había destrozado y había huido por la puerta de atrás. Quizá aquella mujer de la pantalla se parecía demasiado a sí misma.
Probablemente tuvo la misma reacción de muchos de los que vieron esta obra maestra que mostró que incluso en las mejores casas, Hollywood y el mundo del cine en este caso, habita la inmundicia.
“La gente empezó a levantarse e irse. Yo me fui también. Bajé por la escalera, hasta los aseos, y vi a una señora de unos sesenta años, con un sombrero, que se volvió hacia mí y me dijo: ‘¿Ha visto una mierda semejante en su vida?’ Y yo respondí: "Francamente, no".