El regreso de Ángeles González-Sinde con una película que inspiró su fallecida pareja
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CLAUDIO LÓPEZ LAMADRID MURIÓ EN 2019

El regreso de Ángeles González-Sinde con una película que inspiró su fallecida pareja

La directora y exministra de Cultura se encuentra rodando 'El comensal' en el País Vasco y Navarra. La novela fue publicada por su novio, que falleció hace dos años

placeholder Foto: Sinde, frente al Museo Reina Sofía en julio de 2020. (EFE)
Sinde, frente al Museo Reina Sofía en julio de 2020. (EFE)

La nueva película de Ángeles González-Sinde versa sobre “cómo una familia supera una pérdida dramática (...). Y eso tiene que afrontarse, porque si no sigue pesando y lastrando”. Las palabras de la exministra y directora en el ‘Diario de Navarra’ acerca de ‘El comensal’ casi parecen hablar de ella misma y de su reciente pérdida. En enero de 2019, Claudio López Lamadrid, editor y pareja de la que fuese ministra de Cultura, falleció a los 59 años. De orígenes aristocráticos y perteneciente a un clan vinculado al mundo de la cultura y la literatura, era director editorial de la división en español del grupo Penguin Random House. De ese mundo cultural y muy barcelonés nació su relación con Sinde, que con su tercer proyecto cinematográfico también le homenajea de alguna manera.

López Lamadrid fue el editor, a través del sello Caballo de Troya, de la novela de Gabriela Ybarra en la que se basa la película. El escrito narra, de manera autobiográfica, cómo la muerte de la madre de Ybarra la llevó a investigar las circunstancias del secuestro y asesinato de su abuelo, el industrial y exalcalde de Bilbao Javier de Ybarra, a manos de ETA. Una historia de dolor y heridas cicatrizadas que también sirven para sanar, en parte, las de la propia Sinde, que no se ponía ante las cámaras desde el rodaje de ‘Una palabra tuya’ en 2008. “El libro llegó a mis manos porque su editor era mi pareja, Claudio López Lamadrid. Me gustó mucho, me enteré de que la productora Isabel Delclaux había comprado los derechos para el cine y me puse en contacto con ella”, recuerda Sinde para el número de ‘Fotogramas’ de este mes de julio.

placeholder Ángeles González-Sinde, el pasado abril en el estreno de 'Las troyanas'. (EFE)
Ángeles González-Sinde, el pasado abril en el estreno de 'Las troyanas'. (EFE)

Lo cierto es que la guionista y directora, mujer de cultura y no exenta de polémicas (la ley Sinde contra la piratería le valió el suspicaz mote de la Sindescargas), nunca ha sido muy propensa a hablar de su vida privada. Ni siquiera cuando, en plena vorágine de su cargo como ministra del Gobierno Zapatero, muchos la intentaron convertir en carne de cañón y personaje de la crónica social. Un año después de perder a su pareja, Ángeles concedió una entrevista a la compañera Rosa Villacastín en ‘Diez Minutos’. Era, prácticamente, la primera vez que abría su corazón y lo hacía un mes antes (en febrero de 2020) de que la pandemia del coronavirus cambiase nuestras vidas. "Perder a tu pareja es quedarte sin paisaje, sin planes de futuro, en el aire”, reflexionaba con lucidez.

La de su pareja no fue la única muerte que golpeó a Sinde. También las de su padre y su hermano, tal y como narró en esa entrevista. "Cuando mi padre muere, tenía 51 años y yo 27. Murió de un infarto fulminante. Cuando muere mi hermano es la segunda vez que me enfrento a un duelo y como no hay recetas ni fórmulas mágicas para superar ese dolor, cada vez es distinto y, en este caso, me pilló con mucha necesidad de intimidad y reposo (…). Son las tres personas que más me han marcado (...). Sabemos que la muerte está ahí, lo cierto es que somos unos privilegiados porque vivimos en un momento histórico en el que la expectativa de vida es muy larga y tenemos acceso a la medicina en esta parte del planeta".

Una familia apasionada de la cultura

Ángeles González Sinde vivió un auténtico tsunami personal cuando se separó del ayudante de dirección Javier Gil Álamo, padre de su hija Valentina, mientras ejercía de ministra de Cultura en 2010. Hija del productor, director y guionista José María González-Sinde, la Ángeles niña estuvo rodeada de cine desde que nació. Su vocación se entremezcló con la política, pero siempre supo que lo suyo era hacer películas, contar historias para la intimidad de una sala. Algunos de sus trabajos, como el hipertrofiado guion de 'Mentiras y gordas', película que aún figura como una de las que tienen peor nota en Filmaffinity, no se han librado de la controversia. Pero ningún tropiezo ha hecho que Sinde pierda las ganas de rodar. Ni siquiera cuando, tras dejar de ser ministra, volvió a estar en boca de todos a raíz de su relación con López Lamadrid, que saltó a los medios en otoño de 2012.

placeholder La exministra, durante la conferencia 'Cinematografía europea contra la piratería y los retos del mundo digital', en Breslavia en 2016. (EFE)
La exministra, durante la conferencia 'Cinematografía europea contra la piratería y los retos del mundo digital', en Breslavia en 2016. (EFE)

Hijo mayor del marqués de Lamadrid, con una familia que posee un palacete en Comillas valorado en varios millones de euros y una casa en Perelada. López Lamadrid parecía el hombre ideal para Sinde por su bagaje cultural. Ambos tenían dos hijos (niñas en el caso de Sinde, niños en el caso del artistócrata) y los dos vivían a caballo entre Barcelona y Madrid. Se conocieron mientras ella escribía 'El primer hijo' y ya no se separaron nunca pese a que la residencia de Sinde estaba en la capital y la del editor en Cataluña.

placeholder Claudio López de Lamadrid, en una imagen de redes sociales. (Instagram)
Claudio López de Lamadrid, en una imagen de redes sociales. (Instagram)

Justo en ese año, 2012, la cineasta perdió a su hermano pequeño, que falleció en un accidente de tráfico. Por eso, la muerte del propio López Lamadrid, acaecida seis años más tarde, fue otro golpe frontal difícil de asimilar; una afrenta vital de la que Sinde se ha ido recuperando poco a poco. El cine y esta película, que rueda en el País Vasco y Navarra, parecen servirle de terapia. La historia sobre una mujer que afronta la desgracia es, según cuentan los que conocen a la cineasta, una imagen especular, un reflejo necesario y buscado por Sinde, que sabe cuánto cuesta el privilegio de vivir entre cámaras, micrófonos y platós. “Existen leyendas urbanas que dicen que por estar en un gobierno has ganado mucho dinero o se te abren muchas puertas, y ese mito es muy dañino porque aleja a gente a la que quizá le gustaría ofrecerte un trabajo y no lo hacen porque no se atreven”, decía hace un año. Ahora, ese trabajo es ‘El comensal’, la que quizá sea su obra más personal.

Claudio López de Lamadrid
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