Los últimos años de Encarnita Polo: así vivía la cantante de 'Paco, Paco, Paco' antes de su trágica muerte en Ávila
Tras una vida dedicada al arte y la televisión, el retiro de la artista estuvo marcado por alejarse de los focos, el papel decisivo de su hija en su vida y una duda con su situación económica
Los últimos años de Encarnita Polo fueron un tiempo de retiro, calma buscada y silencios elegidos. Lejos del bullicio que acompañó sus décadas de éxito, la artista sevillana —icono popular de los sesenta y setenta, inmortalizada por canciones como 'Paco, Paco, Paco' o 'Pepa Bandera'— vivió sus últimos capítulos aferrada a lo esencial: su hija, su intimidad y la pequeña rutina que construyó a su alrededor en Ávila. Allí falleció este 14 de noviembre a los 86 años, "rodeada de cariño", según expresó su familia, que ha pedido respeto en estos momentos de dolor.
Encarnación Polo Oliva, su nombre de pila, conoció desde muy joven el significado de la responsabilidad. Se mudó a Barcelona con su madre y sus siete hermanos, tras la muerte de su padre, que era confitero. Aquel cambio, duro y abrupto, marcó el inicio de una carrera artística que comenzó casi como un acto de supervivencia y terminó convirtiéndose en un fenómeno nacional.
Su formación musical, su paso por Italia trabajando con figuras como Gigliola Cinquetti o Claudio Villa y su debut cinematográfico de la mano de Domenico Modugno forjaron una carrera tan diversa como brillante.
Encarnita Polo, José Manuel Parada y Paco Clavel, en 2011. (Gtres)
El éxito la acompañó durante años, pero la popularidad nunca consiguió moldear su carácter. Discreta en lo personal y resuelta en lo profesional, Encarnita mantuvo siempre un vínculo sólido con su familia, especialmente con su hija Raquel, nacida de su matrimonio con el compositor Adolfo Waitzman. A pesar de la separación, esa estructura familiar continuó siendo su refugio durante toda su vida adulta.
Situación económica
Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de dificultades. En 2002 perdió el hogar en el que había vivido toda su vida tras un contencioso judicial con su exmarido. Aquel episodio fue un golpe profundo, que la obligó a abandonar su casa y a desprenderse de algunos objetos personales.
Con los años, se vio afectada por la estafa de las participaciones preferentes —un problema que afectó a miles de personas— y perdió 70.000 euros. Hubo momentos de estrechez, que la propia artista contó con sinceridad en alguna ocasión, aunque en los últimos tiempos su entorno desmintió que su situación fuese tan dramática como se había publicado. Por lo tanto, siempre quedó la duda sobre su situación económica.
Retiro alejada de la televisión
En paralelo, su presencia en televisión se fue apagando. No por falta de ganas, sino por la realidad del medio. "Las televisiones no pagan, quieren que vaya gratis, y eso me quita la ilusión", confesó en 2022. Su penúltima aparición antes de ese retiro definitivo había sido en 2017, en 'First Dates', una de esas intervenciones que recordaba con humor. Después, eligió apartarse del foco aunque siguiera recibiendo el cariño de un público que no la olvidaba.
Encarnita Polo, en una foto de archivo. (Gtres)
La pandemia supuso un punto de inflexión. Encarnita dejó Madrid y se instaló en Ávila para estar cerca de su hija. La vida era más tranquila y, aunque nunca terminó de sentirse completamente parte de la ciudad, el entorno familiar compensaba cualquier nostalgia.
Allí compartía casa con su hija y su yerno, en un ambiente que, según amigos cercanos, le daba estabilidad y compañía constante. Tenía una persona que la atendía a diario y disfrutaba de pequeños paseos por la urbanización e incluso de alguna escapada al bingo, una de sus aficiones de siempre.
Problemas de salud
Su salud, no obstante, comenzó a resentirse. En agosto de 2021 hablaba desde su retiro sobre el cáncer que le habían diagnosticado durante la pandemia. "Lo cogieron a tiempo", explicaba entonces. Mantenía la entereza y la energía que siempre la habían caracterizado, enfrentándose a la enfermedad con una mezcla de serenidad y humor. Aun así, las revisiones médicas y la fragilidad física empezaron a marcar su día a día.
En sus últimos meses, Encarnita se encontraba en una residencia de mayores. Allí transcurría una etapa más vulnerable de su vida, alejada del escenario que tantas alegrías le dio, pero acompañada por su círculo más íntimo. Las circunstancias de su fallecimiento están siendo investigadas —presuntamente muró a manos de otro de los internos—, pero hay que pedir respeto y prudencia.
La artista, en la capilla ardiente de Marujita Díaz. (EFE / Víctor Lerena)
Más allá de la artista que elevó la copla al terreno del pop y que vivió un insólito revival en 2009 gracias a un montaje viral en YouTube con 'Single Ladies' de Beyoncé; Encarnita Polo fue una mujer fuerte, de carácter alegre y de una ternura que reservaba para quienes estaban cerca. "Para mí fue, ante todo, mi madre", ha recordado su hija en estas horas difíciles.
Antes que mito, icono y fenómeno musical, fue una mujer que quiso vivir sus últimos años en paz, rodeada de afecto y en la intimidad de los suyos. Su carrera forma parte de la memoria colectiva, pero su familia se queda ahora con lo más importante: el recuerdo de quien fue en su día a día, más allá de los focos.
Los últimos años de Encarnita Polo fueron un tiempo de retiro, calma buscada y silencios elegidos. Lejos del bullicio que acompañó sus décadas de éxito, la artista sevillana —icono popular de los sesenta y setenta, inmortalizada por canciones como 'Paco, Paco, Paco' o 'Pepa Bandera'— vivió sus últimos capítulos aferrada a lo esencial: su hija, su intimidad y la pequeña rutina que construyó a su alrededor en Ávila. Allí falleció este 14 de noviembre a los 86 años, "rodeada de cariño", según expresó su familia, que ha pedido respeto en estos momentos de dolor.