Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana han llegado a un acuerdo extrajudicial y ya están oficialmente divorciados. La extenista no podía afrontar el coste económico que suponía mantener durante casi diez años un proceso judicial en Estados Unidos y ha optado por cerrar esta etapa. A finales de 2025, ambos acudieron ante notario y firmaron el final de su matrimonio, poniendo punto final a un procedimiento que comenzó en 2017 y que se ha prolongado hasta ahora.
El divorcio se cierra, sin embargo, sin que Sánchez Vicario haya conseguido uno de sus principales objetivos: que su exmarido presentara ante el juez su información financiera. El magistrado se lo había requerido en repetidas ocasiones desde que se inició el procedimiento, pero esa petición nunca fue atendida.
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana en una foto de archivo. (Gtres)
El calendario judicial tenía, además, una fecha clave. En el mes de mayo estaba señalada la vista en la que el juez debía dictar sentencia de divorcio. Sin embargo, ante la negativa de Santacana a presentar la documentación económica exigida, Arantxa Sánchez Vicario se ha rendido. Rendido es la palabra. Ha preferido firmar un acuerdo y cerrar el proceso antes que seguir sosteniendo una batalla judicial que se había convertido en un pozo sin fondo.
De hecho, un día antes de que la expareja presentara su acuerdo para su registro judicial, el propio juez reiteró una solicitud que llevaba años sin respuesta. Volvía a señalar la vista relativa a la moción de la parte demandante para que el tribunal emitiera una orden de comparecencia contra el esposo por incumplir las obligaciones de revelación financiera y para resolver una solicitud de medida cautelar que impidiera la venta de bienes gananciales.
Demanda de divorcio
El proceso arrancó en 2017, cuando Josep Santacana presentó una demanda de divorcio en los juzgados de Esplugues de Llobregat. Sánchez Vicario reclamó que el procedimiento se trasladara a Miami, donde residían y siguen residiendo sus hijos. Aunque en un primer momento se dictó sentencia en España, una instancia superior dio la razón a la extenista y el expediente acabó trasladándose a Florida, donde ha permanecido abierto hasta finales de 2025. La batalla judicial ha sido larga y compleja. El juez, en cualquier caso, no ha emitido juicios de valor sobre el fondo del conflicto y se ha limitado a registrar el acuerdo privado de divorcio y elevarlo a público.
Quienes no han bajado la guardia son sus abogados. Borja Vives Iborra, representante legal de Arantxa Sánchez Vicario en la denuncia del Banco de Luxemburgo en contra de la extenista, continúa defendiendo sus intereses. Prueba de ello es el embargo del yate que pertenecía a ambos y que pasó a figurar a nombre de Josep Santacana. Él lo vendió por un precio muy inferior al de mercado a un comprador al que en una vista judicial, el abogado del banco luxemburgués implicado (que no ha realizado jamás declaración alguna) calificó públicamente de testaferro ante las cámaras de televisión.
Josep Santacana y Arantxa Sánchez Vicario en el entierro de Emilio Sánchez. (Gtres)
Con el paso del tiempo, la tensión personal parece haberse suavizado. La extenista ha sido fotografiada recientemente junto a un hombre en actitud cariñosa y Santacana ha rehecho su vida y tiene un hijo con otra pareja. Puede que el desgaste de casi una década haya pesado más que cualquier otra consideración. Lo que sí es definitivo es que el divorcio ya es oficial y que, por fin, puede hablarse del exmarido de Arantxa Sánchez Vicario.
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana han llegado a un acuerdo extrajudicial y ya están oficialmente divorciados. La extenista no podía afrontar el coste económico que suponía mantener durante casi diez años un proceso judicial en Estados Unidos y ha optado por cerrar esta etapa. A finales de 2025, ambos acudieron ante notario y firmaron el final de su matrimonio, poniendo punto final a un procedimiento que comenzó en 2017 y que se ha prolongado hasta ahora.