Corita, la violetera
Hace muchos años que, como aves precursoras en Primavera, en Madrid no aparecen las violeteras. En estos tiempos tan extraños, aparecen en su lugar muchas
Hace muchos años que, como aves precursoras en Primavera, en Madrid no aparecen las violeteras. En estos tiempos tan extraños, aparecen en su lugar muchas otras cosas, desgraciadamente menos entrañables y poéticas. Yo, sin embargo, debo ser un afortunado, pues veo aparecer de vez en cuando una en Zaragoza, ciudad donde habito, sin importar la estación del año en que estemos. Precisamente hoy, al frío atardecer de una víspera de San Valentín, la he visto y escuchado por última vez.
El cuplé, ese género que un día elevara su categoría gracias a coincidir en el tiempo dos artistas inmortales, como fueron Raquel Meller y el maestro Padilla, estaría prácticamente olvidado si no fuera por esa “violetera” como la que yo conozco y, sería una pena. Sería una pena porque, con el cuplé, al igual que ocurre con la copla, encontramos temas de una categoría inmensa que cuando son interpretados con verdadera profesionalidad, gustan, y de qué manera, a todos los públicos. Sin embargo, lo que realmente demuestra la calidad de algunas de esas canciones, es el haber resistido el paso del tiempo y que, por cientos de veces que las escuchemos, nunca nos lleguen a cansar.
Corita Viamonte, es el nombre de esa “violetera”. Es el nombre de una gran cupletista nacida en Aragón, lo mismo que la gran Raquel Meller. Corita Viamonte es el nombre de una gran artista que, siendo una niña, y tras ver actuar en televisión a la española más internacional del Siglo XX, le dijo a su madre: “Yo, lo que quiero cantar, es cuplé”.
Corita es muy conocida en Aragón y ha actuado en muchos lugares del mundo. Con grandes orquestas; con el único acompañamiento de un piano o, a capela, como yo la he podido escuchar esta tarde, Corita interpreta el cuplé como nadie. Sin embargo, nunca ha actuado en Madrid. Por eso muchas veces pienso que ahora que, como al comienzo decía, hace tantos años que como aves precursoras en primavera, en Madrid no aparecen las violeteras, podría ser el momento en que apareciera ella.
Hace muchos años que, como aves precursoras en Primavera, en Madrid no aparecen las violeteras. En estos tiempos tan extraños, aparecen en su lugar muchas otras cosas, desgraciadamente menos entrañables y poéticas. Yo, sin embargo, debo ser un afortunado, pues veo aparecer de vez en cuando una en Zaragoza, ciudad donde habito, sin importar la estación del año en que estemos. Precisamente hoy, al frío atardecer de una víspera de San Valentín, la he visto y escuchado por última vez.