Berlusconi defiende a la díscola Carla Bruni
La pasada la Primera Dama Francesa, Carla Bruni-Sarkozy no acudió a las actividades organizadas por Italia para las esposas de los miembros del G-8. Aquello provocó entonces
La pasada la Primera Dama Francesa, Carla Bruni-Sarkozy no acudió a las actividades organizadas por Italia para las esposas de los miembros del G-8. Aquello provocó entonces una oleada de comentarios por parte de la prensa que no dejaron muy bien parada a Bruni. Entre ellos, los publicados por el diario Il Giornale, propiedad de la familia de Silvio Berlusconi, que calificaba de “grosería” su comportamiento.
Berlusconi ha salido en defensa de la esposa de Nicolas Sarkozy, mostrándose “molesto y triste” por las declaraciones vertidas por los medios. "Me contrarió y me sentí profundamente triste cuando me informaron sobre los artículos publicados en los diarios italianos, entre ellos Il Giornale, con juicios ofensivos contra la señora Carla Bruni, esposa del presidente de la República Francesa”, comentaba el jefe de estado italiano en decaraciones recogidas por Le Figaro.
El diario había dicho el pasado viernes sobre la italo-francesa que había desertado, “sin vergüenza, de todos los encuentros”. Entre esas citas, había en la agenda una con el Papa. “Alguien debería decirle a la Première dame (sic) que el esnobismo a la potencia X, entre nosotros se llama grosería”, comentaba el periódico italiano.
Por el momento, Carla Bruni ha permanecido ajena a la polémica que se ha despertado con su ausencia durante parte de los actos. La primera dama francesa se presentó directamente en la reunión en L’Aquila donde visitó la zona arrasada por el terremoto el pasado mes de abril.
La pasada la Primera Dama Francesa, Carla Bruni-Sarkozy no acudió a las actividades organizadas por Italia para las esposas de los miembros del G-8. Aquello provocó entonces una oleada de comentarios por parte de la prensa que no dejaron muy bien parada a Bruni. Entre ellos, los publicados por el diario Il Giornale, propiedad de la familia de Silvio Berlusconi, que calificaba de “grosería” su comportamiento.