Blanca Romero felicita a los paparazzi que la pillaron en 'topless'
A sus 34 años, Blanca Romero ha aprendido a pasar por encima de todo lo que se diga o se haya dicho de ella. Tan sólo
A sus 34 años, Blanca Romero ha aprendido a pasar por encima de todo lo que se diga o se haya dicho de ella. Tan sólo piensa en dedicarse de lleno a su carrera de actriz. Por eso, cuando se presenta ante los medios, esa es la cara que muestra: un poco más amable que lo que dice de ella la fama que la precede en los círculos mediáticos por su relación con Cayetano Rivera. Aunque de él no diga ni una sola palabra.
La actriz asturiana ha estado en Madrid esta semana para amadrinar la nueva Braun Silk-epil 7, en una suerte de playa prefabricada, en un escaparate en pleno barrio de Salamanca. Con los pies sobre la arena, Blanca recibió a Vanitatis para hablar de sus proyectos actuales, de su vida pasada y también de sus planes de futuro. Y lo hizo con un marcado acento asturiano que, según la propia Blanca, no ha cambiado en los casi tres lustros que lleva viviendo fuera de su tierra: “Hablé así toda la vida y cambiar de manera de hablar es muy difícil”.
Volver a su tierra cada vez que le entra la nostalgia es algo que aún le impide el trabajo, pero asegura que, en cuanto puede, se escapa a su Gijón natal para estar con la familia. Durante los últimos meses lo ha tenido más complicado porque, según cuenta, está rodando para la tele italiana Rai II, “por lo que estoy viviendo allí, en Elba”.
Este cambio de residencia no se debe a un capricho, sino a la grabación de la tercera parte de Gente di Mare, una miniserie de trece capítulos que emitirá la cadena italiana, en la que interpreta a Tara Rivas, la primera comandante de la guardia costera del país de la bota. Según comenta, el papel es “físicamente agotador”, ya que, cuenta, lleva “noventa y un días rodando sin parar, de cinco de la mañana a siete de la tarde, sábados incluidos”.
Precisamente, durante su estancia en Italia es cuando le han sacado unas de las fotografías más sorprendentes de los últimos tiempos: su primer topless robado. Se ríe cuando recuerda el momento. “Llevaba doce años sin hacer topless”, cuenta divertida. “Además fueron cinco minutos. Estuvieron muy hábiles, la verdad. Mi enhorabuena, porque estuvieron mágicos”, asegura entre risas. “No pasa nada, es una tontería. Me dio rabia porque te pillan a lo mejor con un mal día, con los pelos mal puestos, o con cara de sueño. Podría haberme puesto más mona”, asegura.
Las instantáneas fueron tomadas en una recóndita playa de Elba, donde ha estado viviendo desde febrero con su hija Lucía. “Fue una experiencia positiva para la niña porque estudió en el colegio público de allí. La escolaricé allí para que aprendiese las costumbres, el idioma… Y ahora ha vuelto con un idioma más, hizo más amigas y también se lleva la experiencia de vivir en una isla, que también apetece hacerlo alguna vez en la vida”, asegura.
Aunque, como en muchas otras ocasiones, no todo fueron días de vino y rosas. Según asegura: “Fue una experiencia bonita, pero también hubo días que nos sentimos solas, echamos de menos España, la familia, y teníamos ganas de venir, porque fueron cuatro meses allí encerradas. Hubo días duros”.
Sin embargo, nada de lo que arrepentirse, porque, dice, está “en el mejor momento” de su vida. Y eso que hasta llegar aquí no todo ha sido fácil. Recuerda, por ejemplo, el momento en que nació su hija. Su estado de salud y los momentos vividos fueron “bastante trágicos”.
Asegura: “Quedé traumatizada con el nacimiento de Luci. Me da mucho miedo volver a pasar por ello, le cogí pánico”. Eso sí, dice que le apetece “tener más niños” y que no le importaría adoptar. “Me gustaría mucho. No ahora, pero en un par de años sí, y así tener otro peque. Si pierdo el miedo sí que me gustaría”.
Mientras tanto, se dedica a trabajar y hacer cosas como cantar con Ennio Morricone, autor de la banda sonora de la miniserie que graba en Italia y que la llevará de Elba a Roma en los próximos días. Todo para esperar a que llegue a cumplirse su máxima: “Luchar para con 40 años retirarme y dedicarme a rascarme la barriga”. Así, entre risas, pero convencida, dice: “Es mi meta, con 40 años, disfrutar de la vida. Lo tengo clarísimo. Con mi estabilidad y el futuro de mi hija cubierto y en el anonimato”. Aunque, para ver si se cumple, tendremos que esperar seis años.
A sus 34 años, Blanca Romero ha aprendido a pasar por encima de todo lo que se diga o se haya dicho de ella. Tan sólo piensa en dedicarse de lleno a su carrera de actriz. Por eso, cuando se presenta ante los medios, esa es la cara que muestra: un poco más amable que lo que dice de ella la fama que la precede en los círculos mediáticos por su relación con Cayetano Rivera. Aunque de él no diga ni una sola palabra.