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FAMILIA REAL HOLANDESA

Los Zorreguieta Cerruti, una familia permanentemente en el ojo del huracán

La familia de la reina Máxima de Holanda vive uno de sus momentos más convulsos: la madrugada del jueves, Inés Zorreguieta, su ojito derecho, aparecía muerta en su apartamento

Foto: Los padres de la reina Máxima y su hermano Martín, en el 40 cumpleaños de la soberana. (EFE)
Los padres de la reina Máxima y su hermano Martín, en el 40 cumpleaños de la soberana. (EFE)

La familia de la reina Máxima de Holanda vive uno de sus momentos más convulsos: la madrugada del jueves, Inés Zorreguieta, la hermana pequeña -y ojito derecho de la monarca-, aparecía sin vida en su apartamento de Buenos Aires a la corta edad de 33 años. Con ella se iban para siempre polémicas que hacían referencia a trastornos alimenticios e ingresos en centros clínicos que denotaban la fragilidad emocional y física de la benjamina del clan. Las razones de su muerte aún están por aclarar, aunque la principal hipótesis apunta al suicidio.

Esta reciente tragedia se suma al fallecimiento del padre de Máxima, que perdía la batalla contra la leucemia justo en agosto de 2017, hace menos de un año. Pero estas desavenencias y desgracias vienen de largo, ya que la familia de la actual esposa de Guillermo Alejandro ya vivió su particular vía crucis en vida. En parte por estar sometidos al ojo público de una forma exhaustiva y visceral.

La princesa Beatriz de Holanda con Jorge Zorreguieta y Carmen Cerruti. (Gtres)
La princesa Beatriz de Holanda con Jorge Zorreguieta y Carmen Cerruti. (Gtres)

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Lo cierto es que la situación de la familia Zorreguieta no mejoró precisamente tras el enlace de su hija Máxima con el entonces príncipe de los Países Bajos -boda en la que por cierto los padres estuvieron vetados-, sino más bien todo lo contrario. Lo que parecía un cuento de hadas que enaltecería a una familia de clase media alta residente en Buenos Aires -con raíces españolas- se convirtió en un calvario que solo los más allegados podrían narrar al dedillo, ya que la discreción siempre fue la prioridad de la reina consorte.

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Entre las controversias más sensacionalistas del clan, se encuentra la vinculación del mismo con el régimen militar de Jorge Rafael Videla durante los años setenta, el cual se relacionó con diversos crímenes contra la Humanidad, hecho que nunca perdonó la monarquía holandesa que, para más inri, recibió exiliados durante dicha etapa. Esto le impidió beneficiarse en algún momento de su estatus como familiar de una princesa europea y lo calificó como “persona non grata” en el lado político de su hija.

Inés Zorreguieta y su padre, Jorge, en Buenos Aires. (Gtres)
Inés Zorreguieta y su padre, Jorge, en Buenos Aires. (Gtres)

Asimismo, si miramos hacia atrás, el nacimiento de Máxima tampoco fue un camino de rosas, ya que su progenitor se encontraba casado en una época en la que el divorcio no era legal en Argentina (1968) cuando conoció a María del Carmen Cerruti, madre de la soberana, la cual, por cierto, era dieciséis años menor que su padre. Éste ya había tenido anteriormente tres hijas cuando decidió formar una familia con Cerruti, algo que socialmente nunca jugó a favor de la prole. Poco después, el patriarca sería nombrado subsecretario de Agricultura, cargo que como sabemos le persiguió en la sombra hasta el día de su fallecimiento. De igual modo, la relación de este mismo con diversas esferas políticas no impidió que Jorge pasara los últimos años de su vida viviendo como cualquier hijo de vecino: en un piso de 140 metros cuadrados y usaba el transporte público para moverse por Buenos Aires al mismo tiempo que su esposa asistía al súper a hacer la compra como cualquier mortal. La alargada sombra del 'pasado Zorreguieta' les persiguió hasta hace poco, cuando el Gobierno de los Kirchner se dedicó a perseguir a los exfuncionarios de los “años de plomo”.

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Los Zorreguieta, al fin, nunca parecieron encajar ni en la monarquía europea ni en la alta sociedad porteña. La misma que hoy aún sigue dándoles la espalda.

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