Philippos y Nina Flohr devuelven el esplendor monárquico a Atenas tras más de medio siglo sin una boda real
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BODA REAL GRIEGA

Philippos y Nina Flohr devuelven el esplendor monárquico a Atenas tras más de medio siglo sin una boda real

La catedral ortodoxa de Santa María de la Anunciación de Atenas no albergaba una boda real desde 1964, cuando se casaron los padres del novio, Constantino y Ana María

Foto: Philippos de Grecia y Nina Flohr. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)
Philippos de Grecia y Nina Flohr. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)

Después de más de 50 años Atenas ha vuelto a ser testigo de una boda real. Philippos de Grecia y Dinamarca, de 35 años, y Nina Flohr, de 34, se dieron este sábado el 'sí quiero' en la catedral ortodoxa de Santa María de la Anunciación de Atenas ante la presencia de numerosos miembros de las casas reales europeas. El hijo pequeño de Constantino de Grecia y la heredera suiza, han tenido que esperar diez meses desde que se llevara a cabo su matrimonio civil en St. Moritz el pasado mes de diciembre, en una ceremonia celebrada en la más estricta intimidad y en la que estuvieron acompañados por su círculo de familiares más cercano por la pandemia del coronavirus.

El novio emocionado acudió del brazo de su madre, la reina Ana María de Grecia que lució un vestido azul satinado de la diseñadora griega Celia Kritharioti y un collar de perlas de tres vueltas con una cruz que lució en su propio enlace con Constantino. Poco después llegó a la alfombra azul de la entrada de la catedral una radiante novia del brazo de su padre, Thomas Flohr, fundador de la compañía de aviones privados VisaJet. La heredera suiza volvió a impresionar a los asistentes eligiendo para la feliz ocasión una creación de Chanel, una firma en la que ya ha confiado en sus otras celebraciones nupciales.

placeholder  El interior de la catedral.  (Nikolas Kominis / Studio Kominis)
El interior de la catedral. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)

Con un diseño voluminoso abierto en los hombros con escote en V adornado con sutil pedrería, la 'nueva' princesa de Grecia deslumbró a todos con una larga cola y luciendo sin pendientes la tiara Antique Corsage, una joya perteneciente a la familia real griega que ya lucieron sus cuñadas Marie-Chantal y Tatiana Blatnik en sus respectivos enlaces con los príncipes Pablo y Nicolás de Grecia. La novia llevó el pelo completamente recogido, realizado por el estilista John Nollet, que también peinó a Carlota Casiraghi el día de su boda, y un maquillaje natural. El ramo era de rosas blancas.

La ceremonia, que por razones sanitarias estuvo restringida a 100 invitados, fue oficiada por el arzobispo de Atenas y toda Grecia, Jerónimus, máximo representante de la iglesia ortodoxa. El enlace reunió a la familia real griega al completo. El rey Constantino, en silla de ruedas que utiliza desde hace algún tiempo ya que tiene movilidad reducida, llegó acompañado de su nieto, el ríncipe Constantino Alexios, destino a ser el jefe de la casa de Grecia, que empujó la silla hasta la puerta principal de la catedral. El príncipe heredero Pablo de Grecia junto a su mujer, Marie Chantal Miller, y sus hijos. El príncipe Nicolás de Grecia y su mujer Tatiana Blatnik. La princesia Alexia de Grecia y el español Carlos Morales y la princesa Theodora sin su prometido Matthew Kumar.

Foto: La infanta Elena. (Gtres)

También acudieron al feliz evento la reina Sofía y su hermana Irene de Grecia, que no quisieron faltar a la boda de su sobrino y fueron recibidas en la alfombra azul por Pablo de Grecia. La reina emérita viajó desde Oviedo a Madrid tras su presencia en los premios Princesa de Asturias el viernes y de ahí a Atenas. Doña Sofía volvió a un lugar muy especial para ella, la Catedral Metropolitana de Atenas donde hace ahora 59 años contrajo matrimonio con don Juan Carlos de Borbón por el rito ortodoxo en la que fue la penúltima boda real celebrada en Atenas hasta hoy (en 1964 se darían el 'sí quiero' Constantino y Ana María de Grecia). Doña Sofía eligió un vestido verde de media manga con volantes para la ocasión al que acompañó con un collar de perlas y un rubí perteneciente a su madre.

placeholder  Los novios junto a sus padres, las damas de honor y el cortejo. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)
Los novios junto a sus padres, las damas de honor y el cortejo. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)

En representación de la casa real española también acudió la infanta Elena, prima y madrina bautismal del príncipe Philippos. Luciendo un sobrio vestido azul marino hasta los tobillos, doña Elena llegó junto a la princesa Benedicta de Dinamarca, hermana de la reina Ana María de Grecia y tía paterna del novio, y la hija de esta, Alexandra Sayn Wittgenstein Berleburg, junto a su segundo marido.

A la ceremonia acudieron invitados de diferentes casas reales europeas como Andrea Casiraghi. El primogénito de Carolina de Mónaco viajó a Atenas junto a su mujer Tatiana Santo Domingo. También estuvieron presentes dos de las nietas de la reina Isabel II, las princesas de York. Eugenia y su marido Jack Brooksbank, y Beatriz y su marido Edoardo Mapelli. La primogénita de Andrés de Inglaterra y Sarah Ferguson se mostró radiante después de su reciente maternidad el pasado mes de septiembre, cuando dio a luz a la pequeña Sienna.

placeholder Nina Flohr antes de la ceremonia. (Gtres)
Nina Flohr antes de la ceremonia. (Gtres)

También asistieron al enlace el príncipe Kyril de Bulgaria, Christian de Hannover y su mujer, Sassa de Osma, quien causó sensación vistiendo un elegantísimo vestido fucsia tableado de Andrew GN con complementos verdes. Todo un festival de color. Otra de las invitadas que acaparó muchas de las miradas fue la princesa Ekaterina Malysheva, mujer de Ernesto Augusto de Hannover, que vistió un espectacular vestido de pedrería plateado.

Entre los grandes ausentes se encontraron los Reyes de España, Felipe VI, primo hermano del novio, doña Letizia y sus hijas, que se encontraban en Asturias este sábado por la entrega de los premios Princesa de Asturias.

placeholder La reina Sofía junto a su hermana Irene y Benedicta de Dinamarca. (Gtres)
La reina Sofía junto a su hermana Irene y Benedicta de Dinamarca. (Gtres)

Tras la boda, los novios posaron para los reporteros gráficos a la puertas de la catedral visiblemente emocionados y cogidos de la mano. La feliz pareja y los invitados se dirigieron después a las instalaciones del cercano Club Nacional de Gimnasia, que cuenta con grandes espacios abiertos que cumplen las medidas sanitarias, para celebrar el banquete de bodas.

El viernes los novios disfrutaron de una cena en el Lago Vuliagmeni, un enclave con unas instalaciones de ensueño en la Riviera Ateniense a poco más de 20 kilómetros de la capital griega, reabastecido por el agua del mar y los manantiales termales subterráneos y donde se puede nadar todo el año. Y el domingo el rey Constantino ha invitado a los asistentes al enlace a un almuerzo que tendrá lugar en el Club Naútico Heleno de El Pireo.

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