María Teresa de Luxemburgo se confiesa en tv: los celos de su suegra y el informe Waringo
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María Teresa de Luxemburgo se confiesa en tv: los celos de su suegra y el informe Waringo

Con motivo de sus 40 años junto al gran duque, ha concedido una entrevista al programa 'Aquí y ahora' de Univisión, donde ha contado algunos datos desconocidos sobre ella

Foto: Los grandes duques de Luxemburgo, en una imagen distribuida por su 40º aniversario. (EFE/Pool/Sophie Margue)
Los grandes duques de Luxemburgo, en una imagen distribuida por su 40º aniversario. (EFE/Pool/Sophie Margue)

Han pasado 40 años desde que una joven llamada María Teresa Mestre se casara con el gran duque heredero de Luxemburgo. Y con motivo de este aniversario, que también se ha celebrado recientemente con la publicación de un libro sobre estas cuatro décadas, la gran duquesa ha concedido una entrevista al programa 'Aquí y ahora'. Un espacio de la cadena estadounidense de habla hispana Univisión, en el que ha hablado de todo, sin obviar el polémico informe Waringo, que tantos quebraderos de cabeza le dio, ni la mala relación con su suegra, la gran duquesa Josefina.

Nacida en Cuba pero viviendo en Europa desde su infancia, no ha tenido problema en contar cómo conoció a Enrique en sus años universitarios. Su amigo Javier le anunció que iban a tener un invitado muy especial. El heredero de Luxemburgo empezaría a estudiar, como ella, Ciencias Políticas, también en la Universidad de Ginebra y su amigo le pedía el favor de que lo acompañara para enseñarle cómo se organizaba todo. "Fue una atracción a primera vista, inmediata. Dije 'ay, Dios mío, no... Esto no pinta fácil'. Él era muy tímido, había estado muy protegido por su educación y llegar a la universidad fue para él una libertad extraordinaria".

placeholder Los grandes duques de Luxemburgo, en una imagen de archivo. (EFE)
Los grandes duques de Luxemburgo, en una imagen de archivo. (EFE)

Estuvieron cuatro años juntos antes de que se anunciara su compromiso, un tiempo que no estuvo libre de problemas: "Él nunca me escondió que iba a tener que pedir permiso y aceptación para casarse conmigo. Me invitaron a una cacería en el castillo de Berg y fue muy impresionante para mí. Me enfrenté con lo que podía ser mi futuro. Intenté tomármelo de la forma más natural posible, pero era impresionante". María Teresa también cuenta que, como no sabía si iba a poder casarse con Enrique, intentó conseguir un trabajo en la Cruz Roja de Ginebra... Trabajo que nunca llegó a materializarse porque poco después pudieron formalizar su relación.

María Teresa y Enrique se casaban el 14 de febrero de 1981 y ella daba sus primeros pasos en la vida pública. Primeros pasos y primeras demostraciones de que era 100% latina, al lanzar besos desde el balcón de palacio, un gesto nada adecuado para el Gotha de la época. "La idea de casarse con un príncipe es muy bonita para los cuentos -concluye-, pero esta vida es muy exigente. Uno renuncia a su libertad y muchas personas no se dan cuenta de eso. Para mí fue uno de los mayores desafíos. Siempre fui aceptada con mucha bondad, pero es difícil entrar en otra cultura, otra manera de pensar. Me hice muy humilde porque era mi deber".

placeholder La boda de Enrique de Luxemburgo y María Teresa Mestre, en 1981. (Getty)
La boda de Enrique de Luxemburgo y María Teresa Mestre, en 1981. (Getty)

Estos permisos llegaron a pesar de las reticencias que parecía tener la gran duquesa Josefina, madre de Enrique. Siempre se ha hablado de que suegra y nuera no tenían la relación más idílica y María Teresa solo tiene una explicación posible: "Al principio fue muy cordial conmigo. Luego las cosas cambiaron. Lo único que puedo explicar es que tenía una educación muy diferente a la mía. Era princesa de Bélgica y era mucho más estricta y menos expresiva que yo. Como latina, al ser muy expresiva, provoqué mucho cariño de parte de la gente. ¿Celos? Quizá... ".

El informe Waringo

Una entrevista concedida en el Palacio de Berg, autorizada y muy cuidada podría evitar sacar ciertos temas más peliagudos. Pero María Teresa no quiso pasar por alto ni la fría relación con su suegra ni la publicación del informe Waringo, que tantos problemas le trajo. Este informe fue un encargo del primer ministro, Xavier Bettel, tras las acusaciones de que María Teresa se extralimitaba en sus funciones constitucionales, que los empleados de palacio no recibían el mejor trato y que no estaba claro el uso que se daba a los fondos públicos.

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Los grandes duques de Luxemburgo, en una imagen de archivo. (EFE)

Tanto ella como su marido tuvieron que acatar las conclusiones del informe -entre otras, que era la cubana quien ordenaba y mandaba en palacio-, después de que hubiera un debate en el Parlamento para modernizar la institución. Aunque defendió a su mujer públicamente a través de las redes sociales, se vio obligado a tomar ciertas medidas, como apartar a su mujer de las decisiones ducales y hacer que su labor volviera a ser meramente representativa. María Teresa nunca se pronunció, pero no había dicho la última palabra y ha utilizado esta entrevista en Univisión para compartir su opinión, aunque cierto es que pasando un poco de puntillas por este tema que resultó tan polémico.

"Es una de las críticas a las que no pude responder porque el mundo político no nos deja expresarnos", se queja. "Ese informe dice cosas que no son ciertas. Hubo una decisión y se dijo que todo lo que yo pudiese hacer humanitario es parte de mi vida privada, no es parte de mi vida oficial. Así que me da la libertad, por primera vez en 40 años, de poder dar esta entrevista a esa población hispana y latina que quiero tanto y que tengo en mi corazón. Así que hoy lo hago con mucha felicidad... en mi cualidad privada", concluye, no sin ironía.

María Teresa de Luxemburgo
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