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La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, en Barcelona ante el 17º cumpleaños de Irene
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FAMILIA DEL REY

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, en Barcelona ante el 17º cumpleaños de Irene

La Infanta llegó el domingo por la noche y su todavía marido, el miércoles. Se alojan a pocos metros de distancia: ella, en un hotel; él, en casa de amigos comunes

Foto: Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina en una imagen de archivo.(Getty)
Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina en una imagen de archivo.(Getty)

Sorpresa, tristeza, rabia, enfado, aceptación y euforia... Como casi todas las separaciones, la de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin está viviendo sus fases. En su caso, eso sí, pasan de una a otra más rápido que en otras parejas, algo que sus amigos atribuyen a que llevaban muchos años duros y los últimos, además, sin convivir por el encarcelamiento de él.

Así que es “normal”, nos dicen, que después del duelo inicial, severo y difícil, y del desencuentro posterior, al borde de la guerra, ahora las aguas estén más calmadas. Sobre todo ante una cita familiar como el aniversario de su única hija, que cumple este domingo 17 años. Aunque a Urdangarin, en la familia Borbón, ahora mismo “no lo pueden ver ni en pintura”.

placeholder Las infanta Cristina recibe un diploma durante un homenaje, hace unos días. (EFE/Zipi)
Las infanta Cristina recibe un diploma durante un homenaje, hace unos días. (EFE/Zipi)

En este contexto enrarecido, en el que ambos buscan la armonía familiar, las cosas evolucionan rápido, decíamos. Es acaso por este motivo que esta semana han estado los dos en Barcelona, según ha podido saber Vanitatis. No los hemos visto juntos, pero no podemos asegurar que no se hayan visto. Porque, además, tanto la Infanta como Urdangarin se alojan en el barrio de Pedralbes, el que les vio crecer como pareja.

Donde está cada uno

Él está en casa de unos amigos comunes del matrimonio, en unos grandes edificios con jardines comunitarios. El piso en el que se aloja mide unos 150 metros cuadrados y sus amigos viven solos porque sus hijos volaron del nido hace un tiempo. El miércoles llegaba Urdangarin con su mochila de viaje y entraba en el portal de la casa. Ni rastro de sus escoltas ni de nadie más, aunque hay que tener en cuenta que el garaje del edificio tiene acceso directo al jardín y piscina, y también a la vivienda. Así que se puede entrar y salir sin ser visto, un ‘modus operandi’ que el exduque de Palma domina a la perfección.

Foto: El rey Juan Carlos I, con su nieto Pablo Urdangarin el sábado en Pontevedra. (EFE/Salvador Sas)

La infanta Cristina, por su parte, llegó a Barcelona el domingo por la noche procedente, precisamente, de Palma, isla que no pisaba, al menos de forma pública, desde hacía nueve años. Es decir, desde que declarara por el Caso Nóos y su hermano, el rey Felipe VI, le revocara el título de duquesa de la localidad. En Mallorca estuvo en la boda de Mafalda de Bulgaria, hija de Kyril y Rosario Nadal, dos grandes amigos. Tras la celebración, que duró todo el fin de semana y en la que doña Cristina estuvo relajada, cómoda y muy contenta, según han contado los asistentes, tocaba volver al trabajo.

Ella, en un hotel

En Barcelona, la Infanta se aloja en el lugar de siempre, el hotel AC Victoria Suites, un establecimiento a pocos metros de la casa en la que está su todavía marido. Allí alquila un pequeño apartamento, de unos 65 metros cuadrados, equipado con una pequeña cocina, y es habitual verla en el vestíbulo, pronto por la mañana, para tomar el desayuno en el bufé.

Foto: Imagen: Marina G. Ortega

Estos días, a diferencia de otras semanas anteriores, no hemos visto a Irene, la hija menor de la pareja, quien cumple 17 años este domingo, 5 de junio. No sabemos cómo se plantea la celebración, nadie de quienes hemos consultado ha podido o querido contar con quién y dónde pasará el día. Sabemos, eso sí, que la joven está en plena época de exámenes y que en Ginebra tiene un buen grupo de amigos con quienes le gusta disfrutar de sus horas libres.

Lunes festivo

Este fin de semana es puente para los estudiantes del colegio Ecolint porque el lunes es la segunda Pascua y, como en Cataluña, es festivo en Ginebra. Cuando tiene varios días seguidos de fiesta, Irene suele viajar a Barcelona, algo muy frecuente en su agenda. Así que, nos dicen los allegados al aún matrimonio, “lo normal es que Irene venga a Barcelona, donde están estos días sus padres y donde vive su hermano, y lo celebren aquí, aunque no podemos decir cómo irá”.

Foto: Irene Urdangarin. (Limited Pictures)

En este contexto, nos cuentan también que la Infanta está “cada día mejor, más animada”. Y esta frase la suscriben todos quienes la conocen y hemos preguntado. Esta ha sido una semana intensa para ella. Del lunes al miércoles estuvo centrada en sus labores de directora del Área Internacional de la Obra Social La Caixa, fundación anfitriona estos días de la convención Philea Forum 22, en la que se han reunido representantes de cientos de entidades solidarias para debatir sobre sus planes de futuro, relacionados en especial con la infancia, la adolescencia y las mujeres.

Aplauso de sus colegas

La Infanta dio un discurso en la inauguración y clausuró las jornadas ante el aplauso generalizado de sus colegas que, por mucho que se diga, la tienen en muy alta estima por su buen nivel profesional y su gran dedicación. Una dedicación que es cierto que durante la crisis de Nóos se vio algo afectada, pero que ahora ha vuelto a ser intensa. Este es el camino que ha decidido tomar para superar la ruptura con su marido, de quien empezó a separarse enamorada y decepcionada.

Foto: Iñaki Urdangarin, saliendo de Don Orione. (EFE)

Él, mientras tanto, vive centrado en nuevos retos profesionales, tratando de encontrar un hueco en el mundo laboral como coach deportivo, profesión para la que se formó en prisión. Su visita a Barcelona, sin embargo, no está relacionada con su trabajo y no ha estado en el Barça haciendo prácticas, como sí ha sucedido en otras ocasiones, tal y como ha podido constatar Vanitatis.

Nueva vida

Parece que el excuñado del Rey busca su sitio en otros sectores deportivos, en los que el fútbol y LaLiga podrían tener algo que ver. Iremos despejando las dudas a la vez que lo haga él. Porque va paso a paso, sin prisa. Sus últimos años han sido de una dureza extrema, nos repiten con insistencia, el precio que pagó por sus desmanes le salió muy caro y se sumió en una tristeza infinita que solo el deporte y la familia podían rebajar.

Foto: iñaki Urdangarin, en una imagen de archivo. (EFE/David Aguilar)

Una vez fuera de prisión, con la libertad golpeándole el pecho, descubrió una nueva forma de felicidad con una compañera de bufete, Ainhoa Armentia, de quien ahora algunos dicen que se ha separado. Sus amigos no lo saben, o al menos no lo quieren saber. Así nos lo dicen cuando preguntamos. Lo que sí es seguro es que a Barcelona ni viene con Armentia.

Y menos esta semana, en la que se espera que haya encuentros familiares. No parece que vaya a ser una reunión de todos los Urdangarin, pero sí habrá citas en paralelo. Aunque ya sabemos que, con esta familia, todo podría suceder. Lo que suceda, lo contaremos.

Sorpresa, tristeza, rabia, enfado, aceptación y euforia... Como casi todas las separaciones, la de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin está viviendo sus fases. En su caso, eso sí, pasan de una a otra más rápido que en otras parejas, algo que sus amigos atribuyen a que llevaban muchos años duros y los últimos, además, sin convivir por el encarcelamiento de él.

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