Es noticia
Menú
La historia de la tiara de amatistas de la princesa apresada por los nazis y que murió en un campo de concentración
  1. Casas Reales
MAFALDA DE SABOYA

La historia de la tiara de amatistas de la princesa apresada por los nazis y que murió en un campo de concentración

Es una de esas piezas del Gotha que permanece en paradero desconocido y de la que se perdió la pista hace ochenta años

Foto: La princesa Mafalda de Saboya, posando con la tiara de amatistas.
La princesa Mafalda de Saboya, posando con la tiara de amatistas.

Hay muchas joyas de las familias reales europeas que no se sabe donde están. Los repartos de herencias, exilios y otros factores han hecho que muchas valiosas piezas cambien de manos y acaben formando parte de colecciones anónimas o sean desmontadas y vendidas por partes. Pero el caso de esta tiara de amatistas es mucho más trágico, ya que perteneció a una princesa que fue apresada por los nazis y murió en un campo de concentración. La pieza en cuestión fue robada por una pareja de americanos, sin que hoy se sepa cuál fue su destino.

Para llegar hasta la tiara -cuya última imagen data de la década de los 30- y su historia, hay que conocer la vida de su propietaria, la princesa Mafalda de Saboya, segunda hija del rey italiano Victor Manuel III y hermana del último monarca que conocería el país, Humberto II. Con estos lazos familiares y habiendo nacido en un palacio, pocos podían imaginar que el destino final de la princesa estaría ligada a un campo de concentración.

Tenía poco más de 20 años cuando conoció a su marido, el príncipe y landgrave alemán Felipe de Hesse-Kassel, sobrino del exkáiser Guillermo II de Alemania, y perteneciente a una de las más distinguidas familias de la nobleza del país. La boda tuvo lugar en 1925, con los padres de la novia perfectamente conscientes del pasado fascista de su yerno, algo que tampoco impidió el destino de Mafalda durante la Segunda Guerra Mundial.

placeholder La princesa Mafalda de Saboya posando con el conjunto de amatistas.
La princesa Mafalda de Saboya posando con el conjunto de amatistas.

Ni siquiera el hecho de que Felipe se afiliara al partido nazi lo evitó cuando Hitler puso en marcha la llamada 'Operación Abeba' para apresar a la familia real italiana a cualquier precio, después de que Mussolini cayera y el rey Víctor Manuel lo mandara a la cárcel. En 1943, el marido de Mafalda fue encarcelado por la Gestapo por no querer traicionar a su suegro y enviado a un campo de concentración.

En septiembre de ese mismo año, Mafalda llegó a Roma tras acompañar a su hermana Juana en el entierro de su cuñado, Boris III, y buscó a sus hijos en Ciudad del Vaticano, donde estaban asilados y seguros. Pero decidió volver a la villa a las afueras de Roma donde vivía, renunciando a la protección que le daba la Santa Sede. Allí fue detenida al día siguiente para ser trasladada a Alemania y encerrada en un campo de concentración.

Al ser una personalidad relevante -no solo era hija de un rey sino la esposa de un príncipe alemán y simpatizante nazi- no se reveló su verdadera identidad, pero sí se encontraba en un barracón en el que las condiciones de vida eran mucho mejores que para el resto de presos. En agosto de 1944, aviones aliados bombardearon el campo y las heridas que sufrió le provocaron la muerte, de la que no se informó hasta abril de 1945.

placeholder La princesa Sofía de Grecia y Dinamarca, posando con la tiara de amatistas para un retrato oficial.
La princesa Sofía de Grecia y Dinamarca, posando con la tiara de amatistas para un retrato oficial.

Y es en este punto donde entra en juego la tiara de amatistas, creada como parte de un parure con dos collares, un par de pendientes y dos broches para su boda con Felipe de Hesse-Kassel. Algunas de las piezas también fueron lucidas por su cuñada, Sofía de Grecia y Dinamarca -hermana del duque de Edimburgo- para una serie de retratos oficiales.

Con la princesa Mafalda fallecida y la casa Hesse mermada, las joyas de la colección fueron enterradas en una bodega del castillo Friedrichshof, el hogar familiar, que en ese momento era utilizado como club por soldados americanos.

Las joyas fueron descubiertas por la directora del local y, con la colaboración de su marido, sacadas de Alemania, algo de lo que la familia no se enteró hasta meses después, cuando la princesa Sofía, entonces ya viuda de Cristóbal de Hesse, preparaba su segunda boda y quería usar alguna de las piezas para el gran día. Los culpables fueron identificados, pero sólo se recuperó el 10% del tesoro familiar.

¿Dónde está la tiara de amatistas?

La tiara de amatistas sigue completamente desaparecida, aunque es muy posible que, dentro de esas pocas piezas que se recuperaron, haya algunas del parure. Así se cree puesto que en la década de 1960, Tatiana de Sayn-Wittgenstein‑Berleburg, casada entonces con el hijo mayor de Felipe y Mafalda, posó con un conjunto de amatistas similares a las del que había desaparecido.

La tiara de Tatiana, quien ha posado con ella en varias sesiones de fotos, fue recreada por Koch, a la que también se atribuye el diseño y la creación del parure de amatistas original. Pero aquella tiara que la princesa Mafalda de Saboya lució en diferentes ocasiones antes de ser enviada a un campo de concentración, al menos en su forma inicial, no ha vuelto a aparecer públicamente y se desconoce si aún contiene esas gemas o fueron sustituidas por otras piedras preciosas.

Hay muchas joyas de las familias reales europeas que no se sabe donde están. Los repartos de herencias, exilios y otros factores han hecho que muchas valiosas piezas cambien de manos y acaben formando parte de colecciones anónimas o sean desmontadas y vendidas por partes. Pero el caso de esta tiara de amatistas es mucho más trágico, ya que perteneció a una princesa que fue apresada por los nazis y murió en un campo de concentración. La pieza en cuestión fue robada por una pareja de americanos, sin que hoy se sepa cuál fue su destino.

Casa Real
El redactor recomienda