El movimiento inmobiliario y millonario de Simeón de Bulgaria: vende por fin la casa que fue palacio real
Hace unos meses, conocíamos que Simeón de Bulgaria había puesto a la venta la casa en la que residió su padre y a la que él regreso tras su exilio. Ahora sabemos quién la ha comprado y por cuánto
Simeón de Bulgaria y Margarita Gómez-Acebo, en una imagen de archivo. (Getty)
Después de varios meses en el mercado y alguna que otra polémica, por fin lo ha conseguido. Simeón de Bulgaria ha hecho un movimiento inmobiliario, y además millonario, por el que se va a embolsar una buena cantidad de euros. Porque ya ha vendido la casa que tenía en la localidad de Banya. Conocida como 'la villa del Zar', incluso llegó a ser palacio real.
Tanto sus características como el valor histórico, que más adelante veremos, han hecho que el acuerdo se haya cerrado por una jugosa cifra. Aunque el precio inicial era de 3 millones, finalmente se ha vendido por 2,5 millones de levas, la moneda hasta ahora en curso en Bulgaria y que dejará de usarse cuando acabe el año. La cantidad equivale a 1,3 millones de euros, aproximadamente.
Aunque no todo el dinero irá a parar a la cuenta corriente de Simeón. Al ser una propiedad de su padre, el zar Boris III, la casa ha sido puesta a la venta de forma conjunta por sus dos hijos. Es decir, Simeón y su hermana María Luisa, que está a punto de cumplir 93 años. Pero ni el entorno de uno ni de otro ha comentado nada de esa posible venta de la casa. Sí lo ha hecho en cambio el comprador, del que se desveló la identidad poco después de cerrarse el acuerdo.
La villa del zar, la casa de Simeón recientemente vendida. (Bazar)
Los hermanos Sajonia-Coburgo-Gotha finalmente han vendido esta propiedad familiar a Georgi Samuilov, un empresario muy conocido del país vinculado a la industria petrolífera. Es el propietario, junto a su mujer, de Insa Group, una conocida empresa de refinería. Él mismo confirmaba la compra el pasado octubre, descartando cualquier posibilidad de que su nuevo uso estuviese relacionado con la familia real.
Y el uso que se le pudiera dar es, precisamente, uno de los problemas que se encontró la familia al poner esta propiedad a la venta. El movimiento de la asociación 'Juntos por la ciudad de Banya', la localidad donde está situada, quería impedir que cayera en manos privadas, ya que lo consideran un lugar de interés histórico y cultural. Por eso, se propuso que fuera adquirido y gestionado por el Estado, algo que no han conseguido.
"El inmueble representa un valor cultural inamovible, estrechamente vinculado al desarrollo de la ciudad y a la historia búlgara", argumentaban desde la asociación a Vanitatis cuando quisimos interesarnos por la venta. En vista del alto interés público y cultural, la asociación insta a las instituciones estatales a tomar medidas inmediatas para adquirir y transformar el inmueble en un centro cultural y público estatal con acceso libre. Esto garantizaría su preservación a largo plazo, contribuiría al desarrollo del turismo y reafirmaría su importancia como parte de la memoria nacional, según explicaban.
El rey Simeón, en la boda de los grandes duques de Ruisa, en 2021. (EFE)
La importancia histórica de la villa no viene simplemente porque perteneciera al zar Boris III. El fue quien mandó construirla en 1929, cuando la monarquía búlgara gozaba aún de buena salud. Eligió esa ubicación tras quedar impresionado por los manantiales de aguas termales de la zona y eso propició que la localidad de Banya se modernizara y se instaurara como balneario para explotar esos manantiales que enamoraron a Boris III.
Tanto el propio zar como Simeón la utilizaron como residencia de verano y alternativa al Palacio Real de Sofía, hoy convertido en museo, antes de que se instaurara la república. Aunque cobró más importancia décadas después, cuando Simeón pudo volver a su país tras el exilio: tras diferentes usos, se instaló en esta propiedad que se convertía en su hogar permanente. De hecho, hasta que se puso la casa en venta seguía empadronado allí.
Y según hemos podido conocer a través de la asociación que lucha por la recuperación de Banya, los portavoces de Insa Group informaron a algunos medios búlgaros de que la idea es que sea un centro de eventos culturales con un museo. Es decir, que no será de gestión pública, como se había solicitado, pero al menos sí será para uso y disfrute de los habitantes de la zona, a los que se quiere involucrar en el proyecto.
Vista general de la finca y la casa vendida por Simeón de Bulgaria. (Bazar)
Aunque eso será necesariamente después de una intensa reforma, ya que actualmente su estado no es el más óptimo para celebrar allí nada con público, por lo que hemos podido saber. Así que es muy posible que los que entren al nuevo edificio se encuentren con que no tiene que ver nada con la propiedad original, diseñada por los responsables de varios edificios emblemáticos de la capital búlgara, como el Banco Central o la Biblioteca de la Universidad San Clemente de Ojrid.
Ivan Vasilyov y Dimitar Tsolov edificaron esta villa de mil metros cuadrados en un terreno de diez mil. Construida con acero y hormigón, se había mantenido tal cual, hasta su venta. Contaba con vestíbulo, bodega, comedor, cocina y varios dormitorios y baños, además del despacho que sirvió como oficina personal del zar Boris. Pero ahora todas esas estancias que un día fueron hogar real tendrán otro uso. Así lo ha querido el rey Simeón, empeñado desde hace meses en vender esta casa que un día sirvió incluso como palacio real.
Después de varios meses en el mercado y alguna que otra polémica, por fin lo ha conseguido. Simeón de Bulgaria ha hecho un movimiento inmobiliario, y además millonario, por el que se va a embolsar una buena cantidad de euros. Porque ya ha vendido la casa que tenía en la localidad de Banya. Conocida como 'la villa del Zar', incluso llegó a ser palacio real.