El cariñoso mote con el que sus sobrinos llamaban a su tía Irene de Grecia, revelado en el panegírico de su funeral
Nicolás y Pablo de Grecia fueron los encargados de leer sendos textos alabando la figura de la princesa Irene durante la misa celebrada el lunes en Atenas. Gracias a ellos, hemos podido conocer algunos detalles desconocidos
Aunque han pasado ya dos días, se siguen revelando detalles de la reunión familiar con la que se despedía el lunes a la princesa Irene de Grecia. Uno de ellos, el cariñoso mote con el que la llamaban sus sobrinos griegos, que hemos conocido gracias al panegírico que Pablo y Nicolás leyeron en su funeral.
Pablo también el encargado de leer, tres años atrás, unas palabras en el último adiós a su padre, el rey Constantino. Pero esta vez a los discursos se ha unido también su hermano para convertirse en portavoz de toda la familia y expresar la pena por el fallecimiento de su tía, pero también la suerte por haber compartido tantos años de vida con ella.
Los dos hermanos comienzan sus palabras, leídas íntegramente en griego, con ese curioso mote que desconocíamos, puesto que sí se sabía que se la llamaba 'Tía Pecu' por la parte española, debido a ese carácter tan peculiar que tenía, más cercano a la espiritualidad y las causas nobles que a la vida royal en la que nació y para la que fue educada. Pero tanto Nicolás como Pablo se dirigen a ella como 'Thitsa' al comenzar sus respectivos panegíricos.
'Thitsa' es una forma cariñosa y familiar de decir 'tía' en griego, especialmente usada por niños o dentro del ámbito de la familia. No es la forma estándar ni la traducción literal de la palabra, sino que es un diminutivo afectivo, común en la intimidad familiar y con un componente de cercanía y ternura. Sería un equivalente al 'tita' en castellano.
"Tía Irene, nuestra querida thitsa, como siempre te llamábamos mis hermanos y yo". Así comenzaba el discurso del príncipe Pablo, en el que también había hueco para la reina Sofía, de la que destaca cómo la mantuvo "cerca de ella durante todos estos años y cuidó de ti con ternura y devoción hasta el final. Unidas la una a la otra, siendo apoyo mutuo, tal y como lo fuisteis cuando crecisteis juntas en Tatoi", escribía.
El actual jefe de la Casa Real griega también señala cómo el destino quiso que la princesa Irene falleciera en el mismo momento en el que varios de sus sobrinos y su cuñada, Ana María, celebraban un pequeño oficio en memoria del rey Constantino por el tercer aniversario de su muerte: "Como si una mano divina hubiera tomado suavemente tu último aliento y te hubiera guiado hasta él".
"Queridísima thitsa, dedicaste tu vida a los demás. Nunca te casaste ni tuviste hijos propios y, sin embargo, innumerables niños, innumerables animales y tantas personas en todo el mundo —que de otro modo podrían haber sido olvidadas— fueron bendecidos por tu compasión", leía Pablo emocionado. Una línea que también seguía su hermano Nicolás, precisamente el responsable de que Irene viajara a Grecia por última vez, con motivo de su boda.
"Mi querida madrina, querida tía Irene", leía el príncipe. "Viviste tu vida de una manera rara y admirable. Con un silencio que no era ausencia, con una discreción que no era señal de distancia, y con un amor desinteresado". Es él quien desvela otros rasgos muy curiosos de la princesa y que acercan un poco más a su figura, única en el Gotha.
"Hoy quiero creer que vas a reencontrarte con nuestro padre, papá, tu hermano a quien tanto amaste. A colocarte de nuevo a su lado, a sonreírle con esa mirada tuya que siempre insinuaba un pequeño toque de picardía". Una mirada a la que Nicolás vuelve a recurrir, convirtiéndola en protagonista de su elogio: "Guardo dentro de mí ese destello en tus ojos, el que siempre contenía un leve aire de travesura, como si supieras más de lo que jamás decías".
Su bondad, la fortaleza sin ruido, la dignidad sin arrogancia, la generosidad y el amor desinteresado son los adjetivos que uno y otro repitieron de su tía Irene, en dos panegíricos que dejaron claro el profundo amor que le profesaba toda la familia, como pudimos ver el los gestos de dolor tanto de la reina Sofía como de Irene Urdangarin, que no pudieron evitar las lágrimas en un sentido último adiós.
Aunque han pasado ya dos días, se siguen revelando detalles de la reunión familiar con la que se despedía el lunes a la princesa Irene de Grecia. Uno de ellos, el cariñoso mote con el que la llamaban sus sobrinos griegos, que hemos conocido gracias al panegírico que Pablo y Nicolás leyeron en su funeral.