Por qué no debes aplicarte jamás la crema corporal en la piel del rostro
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No simplifiques la hidratación

Por qué no debes aplicarte jamás la crema corporal en la piel del rostro

Simplificar la rutina de cuidados puede sonar tentador. Sin embargo, un gesto tan habitual como extender la crema hidratante corporal por la piel del rostro está lleno de riesgos que no querrás sufrir

Foto: ¿Usarías la hidratante corporal en el rostro? (Imaxtree)
¿Usarías la hidratante corporal en el rostro? (Imaxtree)

Ambas cremas son hidratantes, tienen propiedades calmantes e incluso pueden contener activos revitalizantes como la cafeína, así que ¿por qué no usar la misma crema hidratante para el cuerpo y para el rostro? Suena atractivo y puede ahorrarnos tiempos y cosméticos, pero los dermatólogos son rotundos: NO. No lo hagas a no ser quieras que por tu rostro comiencen a aparecer brotes de acné o que tu cuerpo pida a gritos una correcta hidratación, entre otras cosas.

Para empezar, cada área de la piel tiene unas características y densidades concretas, y por tanto sus necesidades son diferentes.

Diferencias entre la piel del rostro y del cuerpo. (Imaxtree)
Diferencias entre la piel del rostro y del cuerpo. (Imaxtree)

Cómo es la piel del rostro

De entrada, la piel del rostro es una de las más expuestas a las agresiones externas como el sol, así que “las alteraciones cutáneas que aparecen son distintas: pigmentaciones, sequedad y deshidratación”, apunta Dra. Paula Landi, de Clínica Mira+Cueto. Además su composición es diferente: se trata de una piel más fina y sensible, y “está sometida al envejecimiento que se traducirá en arrugas, manchas, flacidez, descolgamiento”, por lo que sus necesidades de activos antiedad es más alta que la de otras zonas del cuerpo.

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Incluso en el propio rostro hay zonas más sensibles como es el contorno de los ojos: “Las ojeras tienen la piel más fina de todo el cuerpo y con un pH distinto. La epidermis en ojeras tan solo mide hasta 0,05 mm mientras que en el resto de la cara es de 0,1 mm”, y esa es la razón por la que es la zona en la que primero aparecen las arrugas", según explica la doctora Paula Landi.

La densidad y las glándulas sebáceas son las principales diferencias entra las distintas áreas de la piel. (Imaxtree)
La densidad y las glándulas sebáceas son las principales diferencias entra las distintas áreas de la piel. (Imaxtree)

En la cara también hay una mayor cantidad de glándulas sebáceas: “Se concentran en zonas como el rostro, cuero cabelludo y espalda, pero son prácticamente inexistentes en manos o pies”, señala Ana Gallego, fundadora de la firma de cosmética Sileä. Esta es una de los principales condicionantes por las que no se debe utilizar una hidratante corporal en el rostro ya que se trata de fórmulas más densas y grasas. “No podemos emplear en la formulación de cremas para el rostro ningún producto comedogénico, es decir, que pueda taponar las glándulas sebáceas presentes en el rostro en gran cantidad, ya que pueden provocar la aparición de granitos”, nos aclara Ana Ugidos, CEO de Bioxán.

¿Y la del cuerpo?

Aunque a nivel de la epidermis (la capa más externa de la piel) apenas hay diferencias, el meollo de la cuestión se encuentra en la dermis (segunda capa de la piel, por debajo de la epidermis). Desde Bioxán, Ana Ugidos señala que es precisamente en la dermis donde la piel del cuerpo es mucho más gruesa que la del rostro. Otra diferencia sustancial es que en la piel del cuerpo hay muchas menos glándulas sudoríparas y menos lípidos, de ahí su tendencia a la deshidratación.

Las necesidades de la piel de las diferentes zonas del cuerpo necesitan cuidados específicos. (Imaxtree)
Las necesidades de la piel de las diferentes zonas del cuerpo necesitan cuidados específicos. (Imaxtree)

Su comportamiento, por tanto, es diferente a la piel del rostro: “Está sometida al peso de la gravedad, y junto con los cambios estructurales por pérdida del colágeno contribuye a la aparición de la flacidez y descolgamiento”, apunta Paula Landi. La doctora también señala como elemento diferenciador el pH de la piel corporal, más ácido y en torno a 5,5: “Esta acidez protege de las bacterias”.

Ante las notables diferencias de cada área de la piel, cada una necesita unos cuidados dermatológicos diferentes así como una fórmula que se adapte a sus características.

Cómo son las cremas para el rostro

“Las cremas faciales suelen tener una textura más ligera, son ricas en antioxidantes y sustancias protectoras (filtros UV, agentes calmantes) e ingredientes específicos como despigmentantes, complejos antiedad” para cubrir las necesidades de la piel del rostro, apuntan desde Sileä.

“En general, cualquier producto cosmético que utilicemos debe mantener el equilibrio del pH o restablecerlo, reponer los lípidos perdidos, proteger del fotoenvejecimiento, componentes hidratantes y regenerantes”, explica Paula Landi. Al ser la parte del cuerpo más expuesta, necesita el equilibrio del pH para mantener su protección.

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Cremas para el cuerpo

Por su parte, son más densas y necesitan poder penetrar en la piel del cuerpo, más gruesa que la del rostro: “Deben ser mucho más fluidas para una mejor aplicación”, según Ana Ugidos, CEO de Bioxán. Por lo tanto, en su fórmula se suelen colar ingredientes como glicerina, aceites minerales y retinol, lo que aumenta, entre otras cosas, su acabado graso. “En su composición llevan agentes reafirmantes (DMAE) y anticelulíticos (cafeína, algas, etc), o bien hidratantes (como el ácido hialurónico), antiaging (alfa hidroxiácidos o retinol, pero en mayor concentración que en las cremas faciales)”, detalla la Dra. Paula Landi.

Las cremas corporales suelen tener un acabado graso. (Unsplash)
Las cremas corporales suelen tener un acabado graso. (Unsplash)

Además, en las cremas corporales suelen estar presentes fragancias -poco recomendadas para el rostro- o urea, que “calma la dermatitis, pero en facial puede dar lugar a irritación”, recuerda Esther Sansi, farmacéutica experta en dermocosmética nicho (@sansi_farma). “Se buscan formulaciones que se acerquen al pH neutro para así mantener el equilibrio cutáneo”, añade.

Usar la corporal en el rostro y viceversa

  1. Es probable que aparezca acné cosmético. Si usas una crema corporal en la cara, el riesgo más común es sufrir acné cosmético, pequeños granos que aparecen cuando los poros se obstruyen y la piel no puede absorber ni respirar. “Los efectos secundarios frecuentes son los miliums, sebo solidificado en el poro que crea microquistes debido al taponamiento de los poros de uso continuado de una crema no específica ni adecuada”, explica Esther Sansi, farmacéutica experta en dermocosmética nicho
  2. Repercutirá en el tono de la piel, que se verá más apagada.
  3. Utilizar una crema de cara para el cuerpo no aportará la hidratación suficiente.
  4. Aplicar la crema corporal en la cara aporta un exceso de lípidos y no los suficientes antioxidantes, filtros o sustancias más específicas a las características particulares.
Un exceso de brillos en el rostro puede ser consecuencia de la mala elección de la hidratante (Unplash)
Un exceso de brillos en el rostro puede ser consecuencia de la mala elección de la hidratante (Unplash)

Cómo detectar si lo estás haciendo mal

La farmacéutica Esther Sansi, especialista en dermocosmética nicho, nos da una serie de pautas para identificar cómo está nuestra piel. “Una de las grandes consecuencias de uso de una corporal en cara es la piel asfíctica o asfixiada”, nos dice la experta, y para detectarla existen los ‘chivatos epidérmicos’, que nos indican que la piel no lleva su crema adecuada:

  • Tono de piel apagada
  • Zonas congestionadas
  • Enrojecimiento e irritación
  • Tirantez e incomodidad
  • Acné, granitos
  • Alergia

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Hidratante Ojeras Flacidez Piel seca Manchas en la piel
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