Cinco tips para prevenir el acné cuando haces ejercicio
  1. Estilo
  2. Belleza
ACUDE AL DERMATÓLOGO

Cinco tips para prevenir el acné cuando haces ejercicio

Tanto si eres de las que entrenan casi a diario como si haces ejercicio de vez en cuando, estas son algunas de las pautas de higiene que debes seguir para evitar los brotes de acné

Foto: Foto: Pexels por Andrea Piacquadio.
Foto: Pexels por Andrea Piacquadio.

El ejercicio no solo es bueno para el cuerpo y para la mente, sino que también ayuda a la piel, pues el aumento del flujo sanguíneo la oxigena y hace que esté resplandeciente. Sin embargo, la práctica deportiva le puede acarrear problemas de acné… “El sudor, la suciedad y el sebo bloquean los poros, estimulando el crecimiento bacteriano. El Cutibacterium acnes (conocida anteriormente como Propionibacterium acnes) es una clase de bacteria que prolifera en los poros bloqueados, provocando una respuesta inmunitaria que produce brotes de acné. Por tanto, cualquier punto de tu cuerpo por el que sudes puede ser susceptible de presentar espinillas si no lo limpias adecuadamente después de hacer deporte”, explica Daniela Subiabre, dermatóloga en Instituto Médico Ricart.

Foto: Foto: Christopher Camp para Unsplash.

“El acné que aparece debido al ejercicio físico se denomina comúnmente acné mecánico y está producido, principalmente, por la retención del sudor contra la piel y el roce con prendas de ropa y/o accesorios ajustados. Se trata de una de las principales causas de acné adulto, junto con el estrés y la mala alimentación”, matiza Elena Ramos, farmacéutica, experta en dermocosmética y codirectora de The Secret Lab. Pero esto no quiere decir, en absoluto, que el deporte suponga un riesgo para la salud de nuestra dermis: “Aunque el sudor es una respuesta corporal beneficiosa para nuestra piel, ya que nos ayuda a liberarla de impurezas y neutralizar toxinas, lo cierto es que, si no mantenemos una higiene adecuada, es más probable que suframos la aparición de granitos”, añade.

Desmaquilla tu rostro antes

Este gesto es fundamental, ya que la práctica deportiva abre los poros, pudiendo quedar atrapados en ellos el maquillaje, las cremas, el protector solar o la suciedad que se han acumulado a lo largo del día, aumentando de esta manera el crecimiento bacteriano. “Nuestra piel necesita oxigenarse y para que respire adecuadamente tiene que estar liberada de cualquier resto de maquillaje y/o suciedad. No olvides, además, que eliminamos toxinas a través del sudor, por lo que si la dermis no está limpia, esas toxinas perjudican su estado”, declara la experta Carmen Navarro.

placeholder Foto: Bruce Mars para Unsplash.
Foto: Bruce Mars para Unsplash.

Durante el entrenamiento no está de más que te recojas el pelo –usa una goma, cinta o diadema– para evitar así ensuciar tu rostro de sudor, bacterias o incluso de restos de productos capilares que puedan irritar tu piel. También es clave que te seques el sudor con toques suaves, sin frotar, para evitar tanto extender las bacterias por toda la cara como posibles irritaciones y, a ser posible, con una toalla ¡limpia!

Limpia tu cara después

Al terminar te tocará repetir la acción limpiadora, pues “nuestra piel no deja de segregar y eliminar impurezas y toxinas a través del folículo pilosebáceo durante la actividad deportiva. Además, si practicas esta al aire libre, la contaminación y la polución del aire puede producir irritación del cutis, sequedad, manchas y pérdida de luminosidad”, prosigue Navarro. En este caso bastará con una limpieza más suave, ya que la exhaustiva la habrás realizado antes. Ficha los limpiadores con ácido salicílico, que son perfectos para eliminar el sudor y mantener el acné a raya.

Foto: Cuídate de los efectos de un día de playa desde la ducha. (Drew Dau para Unsplash)

Tras secarte con una toalla (diferente a la que hayas usado mientras entrenabas) es fundamental que no te saltes el paso de la hidratación, porque “al hacer deporte la piel se deshidrata y el proceso de envejecimiento cutáneo se ve afectado negativamente en forma de arrugas. Prueba con algún cosmético que aporte frescor e hidratación, como las brumas, y tu piel estará encantada”, continúa.

Dúchate al terminar

El sudor, la humedad y el roce de la ropa son un caldo de cultivo perfecto para que se produzca foliculitis (inflamación de los folículos), que no es “una infección bacteriana que se manifiesta en forma de pequeños bultos, espinillas o granitos (en algunas ocasiones, son tan grandes que es necesario drenarlos)”, explica la codirectora de The Secret Lab. Para evitarlo es fundamental que mantengas una correcta higiene, no solo facial, sino también corporal, eliminando ese sudor en la ducha lo antes posible. Y en cuanto a la temperatura del agua, “lo ideal es templada o caliente, para abrir los poros y facilitar la eliminación de impurezas y toxinas; después, enjuágate con agua fría para cerrar los poros y mantener la sensación de frescor y limpieza durante más tiempo”, sugiere.

placeholder Foto: Pexels por Andrea Piacquadio.
Foto: Pexels por Andrea Piacquadio.

Asegúrate de elegir jabones que respeten el pH y no te olvides de exfoliarte el cuerpo una vez a la semana (mejor si son dos), “con scrubs o con exfoliantes enzimáticos, que te ayudarán a mantener a raya los granitos. Y para evitar que estos salgan en la espalda, usa algún jabón o limpiador con alfa y betahidroxiácidos”, recomienda Ramos.

Pero ¿qué pasa si te resulta imposible ducharte un día inmediatamente después de hacer deporte? “Sécate el sudor con una toalla limpia, aplícate alguna loción con alfahidroxiácidos e hidrata bien después”, aconseja la farmacéutica.

La toalla y el material, siempre limpios

Así como la toalla es infalible en el momento de absorber el sudor, también tiene la misma capacidad de absorción en cuanto a bacterias, sebo y suciedad se refiere. Por eso es importante que te asegures de utilizar una limpia cada vez que hagas deporte.

placeholder Foto: Bruce Mars para Unsplash.
Foto: Bruce Mars para Unsplash.

En cuanto al material, da igual si lo compartes o si utilizas el tuyo propio, ya que si no lo limpias cada vez que lo uses puede contener bacterias que pueden provoca brotes. Higieniza las pesas, las máquinas y las piezas por las que agarras los equipos antes y después de usarlos. Y para tus propios implementos, como colchoneta, cintas, comba o cualquier otro tipo de herramienta, rocíalos con un producto desinfectante y déjalos secar al aire libre, si es posible; si no, hazlo con un trozo de papel.

Usa ropa adecuada y lávala como es debido

“Evita en la medida de lo posible llevar ropa ajustada y de fibras sintéticas, y elige tejidos naturales como el algodón o el cáñamo”, advierte Ramos. Y procura utilizar ropa de tejidos transpirables, porque si el sudor queda atrapado debajo de prensas que no transpiran bien puede derivar en la aparición de brotes de acné. Por no hablar de que si tu ropa es demasiado ajustada y te irrita la piel, las bacterias y la suciedad aprisionadas pueden llegar a generar granos protuberantes.

El redactor recomienda