María Tavera, experta en diseño del hogar: “Eliminar la campana extractora o convertir la península a mesa de comedor han sido algunas de las mejores decisiones”
María Tavera, experta en diseño del hogar: “Eliminar la campana extractora o convertir la península a mesa de comedor han sido algunas de las mejores decisiones”
La experiencia de María Tavera confirma que una buena reforma no se evalúa el día que se estrena, sino con el paso del tiempo
La experta en diseño del hogar María Tavera. (@mariatavera)
Uno de los gestos más significativos del proyecto fue prescindir de la campana extractora tradicional. En su lugar, optó por una placa con sistema de extracción integrado. Esta solución, cada vez más habitual en cocinas contemporáneas, elimina el volumen visual de la campana y permite una imagen mucho más limpia y continua. Para Tavera, el resultado es claro: menos ruido visual y una integración total del mobiliario.
La iluminación fue otro de los grandes retos. Amante de la luz indirecta bajo muebles altos, se encontró con una limitación arquitectónica: la ausencia de módulos superiores debido a los ventanales. Lejos de verlo como un inconveniente, lo transformó en una oportunidad. La solución fue un foseado de luz en la parte inferior de los muebles, que genera una iluminación ambiental envolvente y muy agradable. A ello se suma un aplique auxiliar en la zona de cocinado, pensado para las noches, cuando se busca un ambiente más suave y acogedor.
Más allá de las decisiones estructurales, la experta destaca pequeños gestos que han tenido un gran impacto en la rutina diaria. La instalación de enchufes invisibles sobre la encimera permite utilizar pequeños electrodomésticos sin romper la limpieza visual. También fue clave panelar los electrodomésticos, una decisión que aporta continuidad, orden y una mayor sensación de amplitud. “El resultado es muchísimo más integrado”, asegura.
Pero si hay un elemento que define esta cocina es la península. Concebida no solo como superficie de trabajo, sino como mesa de comedor, se ha convertido en el auténtico núcleo del hogar. Desayunos, comidas rápidas, cenas improvisadas y encuentros con amigos suceden de manera natural a su alrededor, reforzando el carácter social del espacio.