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200 objetos de Diana de Gales a subasta: el nuevo movimiento que une legado, nostalgia y coleccionismo
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TENDENCIA DE MODA

200 objetos de Diana de Gales a subasta: el nuevo movimiento que une legado, nostalgia y coleccionismo

Cada semana, nuevas piezas de iconos de la moda salen a puja, atrayendo a coleccionistas, fashionistas y aficionados de todo el mundo

Foto: La sudadera que Lady Di llevaba al gimnasio (REUTERS Clodagh Kilcoyne)
La sudadera que Lady Di llevaba al gimnasio (REUTERS Clodagh Kilcoyne)

En la última década, el fenómeno de las subastas de moda ha dejado de ser un evento puntual para convertirse en un movimiento casi semanal, alimentado por la fascinación que despiertan las figuras icónicas y sus pertenencias.

El reciente anuncio de la subasta de objetos personales de la princesa Diana de Gales, entre los que se incluyen el bolso Lady Dior, vestidos de alta costura y piezas íntimas como cartas y tarjetas, es solo el último capítulo de una tendencia que ya ha visto salir a puja el Birkin de Jane Birkin o el armario de Marilyn Monroe.

La princesa Diana fue pionera en el uso de las subastas de moda con fines benéficos. En 1997, solo dos meses antes de su muerte, subastó 79 de sus vestidos a través de Christie’s, recaudando 3,25 millones de dólares para organizaciones contra el SIDA y el cáncer. Este espíritu solidario sigue vigente: la subasta de 2025 en Beverly Hills destinará parte de los beneficios a Muscular Dystrophy UK, manteniendo así el compromiso social que caracterizó a Diana.

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Cada semana, nuevas piezas de iconos de la moda salen a puja, atrayendo a coleccionistas, fashionistas y aficionados de todo el mundo (recordemos el Birkin de la actriz que te contábamos hace tan solo unos días). La fascinación por el legado de las fashionistas de décadas pasadas ha convertido sus pertenencias en objetos de deseo, pero también en símbolos de identidad, memoria y conexión emocional.

Un mercado en auge

Han dejado de ser el coto exclusivo de coleccionistas tradicionales para abrirse a un público mucho más amplio, atraído por la posibilidad de poseer un pedazo de historia. El caso de la princesa Diana es paradigmático: su legado sigue vigente casi tres décadas después de su muerte, y cada prenda o accesorio que sale a subasta se convierte en una ventana a su vida, su estilo y su humanidad. Hoy, 26 de junio de 2025, el Hotel Península de Beverly Hills acoge la mayor subasta de objetos personales de Diana, con más de 200 piezas, muchas de ellas nunca antes vistas, incluyendo vestidos, bolsos, sombreros y hasta bocetos de su famoso vestido de novia.

placeholder Un diseño de Catherine Walker que la Princesa Diana llevó en 1986 (REUTERS Clodagh Kilcoyne)
Un diseño de Catherine Walker que la Princesa Diana llevó en 1986 (REUTERS Clodagh Kilcoyne)

Pero no solo se trata de moda: los objetos más íntimos, como cartas, tarjetas de cumpleaños o incluso un trozo de pastel de su boda, han alcanzado precios sorprendentes. En 2008, ese fragmento de pastel se vendió por 2.831 dólares; hoy, los expertos calculan que podría alcanzar decenas de miles de dólares, un reflejo de cómo la demanda por recuerdos personales no deja de crecer.

¿Por qué compramos objetos de otras personas?

La respuesta está en la conexión emocional. “La gente siente que tiene una conexión con Diana”, explica Martin Nolan, cofundador de Julien’s Auctions. “Se le considera una inversión de primera clase, pero también una forma de preservar un vínculo con su legado”, decía en el New York Times. Este fenómeno no es exclusivo de Diana: Marilyn Monroe, Prince o Ronald Reagan han protagonizado subastas similares, donde objetos tan personales como recibos de hotel, carné de conducir o garabatos en papelería han encontrado compradores dispuestos a pagar por ellos.

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Los curadores de las casas de subastas reconocen que estos objetos ayudan a contextualizar y humanizar a las figuras públicas. “Es divertido cuando eres capaz de levantar un poco el telón y espiar un poco la personalidad de alguien”, comenta Elizabeth Seigel, de Christie’s al mismo medio. Además, la inclusión de piezas íntimas permite que compradores con presupuestos más modestos puedan acceder a un trozo de historia, ampliando así el mercado y democratizando el coleccionismo.

El papel de los supercoleccionistas

Detrás de cada subasta de moda hay supercoleccionistas como Renae Plant, directora de un centro preescolar de Los Ángeles, que ha reunido más de 2.700 objetos personales de la princesa Diana en más de 2.000 subastas. Su colección incluye más de 600 cartas personales y más de 100 prendas, algunas tan icónicas como el suéter de oveja negra (no el original, pero sí la réplica) y el vestido Versace que Diana lució en la portada de Harper’s Bazaar en 1991.

Plant, que llegó a hipotecar su casa para conseguir una de las prendas más deseadas, considera su misión personal honrar el legado estilístico y humanitario de la princesa. En 2020 fundó el Museo de la Princesa Diana, un archivo digital que aspira a organizar exposiciones itinerantes por Estados Unidos, Australia y el Reino Unido. Su objetivo es preservar la memoria de Diana y evitar que sus pertenencias se dispersen “sin rumbo por todo el mundo”.

placeholder Chanel and Rayner shoes and a handbag that belonged to Princess Diana is displayed in the 'Princess Diana's Style & A Royal Collection', the largest collection of the Princess of Wales' fashion ever to appear at auction in history, at a public exhibition in The Museum of Style Icons, in Newbridge, Ireland, June 9, 2025. REUTERS Clodagh Kilcoyne
Chanel and Rayner shoes and a handbag that belonged to Princess Diana is displayed in the 'Princess Diana's Style & A Royal Collection', the largest collection of the Princess of Wales' fashion ever to appear at auction in history, at a public exhibition in The Museum of Style Icons, in Newbridge, Ireland, June 9, 2025. REUTERS Clodagh Kilcoyne

El fenómeno es imparable: mientras haya demanda, habrá subastas. Y mientras haya subastas, el legado de figuras como Diana de Gales seguirá vivo, no solo en los museos, sino también en los armarios de quienes buscan un pedazo de historia para llamar suyo.

Así, las subastas de moda se han convertido en el nuevo escaparate donde el glamour, la nostalgia y el coleccionismo se dan la mano, reescribiendo la historia de la moda una puja a la vez.

En la última década, el fenómeno de las subastas de moda ha dejado de ser un evento puntual para convertirse en un movimiento casi semanal, alimentado por la fascinación que despiertan las figuras icónicas y sus pertenencias.

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