Crítica de 'The Beauty': Ashton Kutcher y Bella Hadid, entre la ciencia ficción camp y 'La Sustancia'
Paródica y excesiva, la serie carece del aspecto más reflexivo de producciones similares como 'La Sustancia' y se puede ver como un divertimento camp con conclusiones bastante obvias sobre la obsesión por la belleza y la superficialidad de nuestra ép
Cuando Ryan Murphy le dijo a Ashton Kutcher que ya era hora de que interpretase a un villano químicamente puro, el actor no se lo pensó un momento. Su personaje en 'The Beauty', el de un multimillonario involucrado en la difusión de un virus que proporciona belleza (y otros desastres) a los que se contagian por vía sexual es, en palabras del actor, todo un divertimento.
Un mezquino hombre de negocios que, como muchos de los que nos venden apps adictivas y otros perversos menesteres tecnológicos de nuestra época, está dispuesto a todo por salvaguardar su imperio millonario. Incluso a recurrir a un 'Asesino', personalidad letal que obra según su mando.
Como el propio personaje, la ironía camp planea sobre los capítulos de esta serie basada en los cómics de Jeremy Haun y Jason A. Hurley. Un matiz, este último, que hay que dejar bien claro desde el principio, ya que su obra se publicó años antes de que existiese 'La Sustancia', película con la que es inevitable comparar 'The Beauty'.
Evan Peters y Rebeca Hall en 'The Beauty'.(Disney )
Teniendo en la cabeza el éxito protagonizado por Demi Moore, diremos que aquí también hay, por ejemplo, planos de personajes transformándose ante el espejo y todo tipo de body horror.
Pero, pese a su bombástica media hora final, en 'La Sustancia' existía cierta reflexión y sentido de la ironía (además de un sinfín de elegantes homenajes cinéfilos) que aquí brillan por su ausencia.
Belleza cruel
'The Beauty' comienza dando un golpe de efecto en la mesa: durante un desfile en París, una modelo parece enloquecer de ira. Tras abandonar la pasarela y luchar como una energúmena por beber agua (y, en el camino, dar alguna que otra paliza a las pobres incautas que contemplan el espectáculo fashion), coge una moto y se dispone a cometer fechorías por las calles de la capital francesa.
Una vez cometidas, acaba implosionando delante de un nutrido grupo de policías que se quedan tan ojipláticos como el propio espectador.
El impactante prólogo de 'The Beauty'. (Disney )
Enviados a la ciudad de la luz para resolver el caso, nos encontramos con una pareja formada por los agentes del FBI Cooper Madsen y Jordan Bennett, amantes en la oscuridad de los hoteles que habitan y compañeros libérrimos y abiertos sexualmente en la vida pública.
Ellos son el barómetro moral de una historia que alerta de los peligros de la omnipresente superficialidad de nuestra sociedad, cada vez más obsesionada con esa belleza que, según nuestra sabia y añorada (y guapísima) Elizabeth Taylor, se puede ir a la porra "en un minuto" y, pese a tratamientos y productos milagro, sigue siendo tan arbitraria, caprichosa y subjetiva como lo fue siempre.
Murphy y la ciencia ficción
El primer capítulo, donde se presentan esos personajes, ya muestra la dinámica que van a seguir el resto. Por un lado tenemos a los mencionados investigadores, impresionados ante un virus que parece obra del mismísimo Lucifer, y por otro a Jeremy, un pobre diablo de la América profunda que, tras varios intentos fallidos de engrosar su pene y mil horas de pornografía en su portátil, es inoculado con el virus, que lo convierte en un auténtico adonis.
También nos topamos con el villano en la sombra al que da vida un Ashton Kutcher al que le falta retorcerse el bigote, tal y como hacían los malvados del cine mudo.
Kutcher, elegancia y maldad en 'The Beauty'. (Disney )
La trama de investigación y las consecuencias del virus van paralelas al creciente interés amoroso entre Cooper y Jordan, interpretados con cierta tibieza por todo un habitual en la ficción 'ryanmurphyana', Evan Peters, y por Rebecca Hall. Y ojo, que en el reparto también figuran nombres de postín como los de Isabella Rossellini o la mismísima Bella Hadid. Pero no especificaremos lo que hace cada uno para no caer en spoilers.
Charlie Hunnam, en 'Monstruo: La historia de Ed Gein'. (Netflix)
Salvando la eficacia del terror de algunas temporadas (la segunda, 'Asylum', ha envejecido endemoniadamente bien) de 'AHS', lo cierto es que el 'brilli brilli' de Murphy siempre encajó mejor con el drama de corte realista o la musicalidad kitsch y tierna de 'Glee', la mejor de sus inicios.
Isabella Rossellini en 'The Beauty'. (Disney )
La ciencia ficción, y en particular la de esta 'The Beauty', ya son lo suficientemente extravagantes sobre el papel como para pasarles el barniz camp y grandilocuente del sello Murphy, que nunca se caracterizó por la sutileza.
En el momento de presentación (a lo grand guiñol, con un giro de cabeza que muestra su rostro en primer plano) del personaje de Kutcher, este pronuncia, solemnemente, que las personas bellas "no creen que las reglas tengan nada que ver con ellas".
Una frase que refuerza un tono paródico que no parece ser el que se buscaba inicialmente con una historia de este tipo. Lo mismo ocurre cuando los dos agentes del FBI discuten acerca de su vínculo carnal o sobre el interés generalizado en "follar más y ser más guapos".
La pareja de agentes del FBI que protagoniza la historia. (Disney )
Cualquier crítica o análisis sobre dichos temas se queda en pañales ante la obviedad de los diálogos o de una puesta en escena excesiva y siempre acompañada de musicón de fondo. Es difícil encontrar una serie o una película en la que se usen más las canciones como background o en las que aparezca más la cámara lenta durante las secuencias sexuales.
Si a eso añadimos un elenco al borde de la caricatura (atención a la inventora del fármaco, que aparece a mitad de la historia) o una fotografía barroca y anaranjada, como si pretendiese emular sin éxito el aspecto más letárgico de 'Blade Runner', tendremos como resultado un producto que solo se puede disfrutar si no se toma muy en serio. Y eso, viniendo de un nombre asociado a 'American Crime Story: el pueblo contra O.J. Simpson' o a 'Feud', no deja de ser algo doloroso.
Cuando Ryan Murphy le dijo a Ashton Kutcher que ya era hora de que interpretase a un villano químicamente puro, el actor no se lo pensó un momento. Su personaje en 'The Beauty', el de un multimillonario involucrado en la difusión de un virus que proporciona belleza (y otros desastres) a los que se contagian por vía sexual es, en palabras del actor, todo un divertimento.