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Crítica de 'El Caballero de los Siete Reinos': la precuela de 'Juego de Tronos' juega a la comedia y sale airosa
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Crítica de 'El Caballero de los Siete Reinos': la precuela de 'Juego de Tronos' juega a la comedia y sale airosa

Más ligera y menos cruel que 'Juego de Tronos' o 'La Casa del Dragón', esta precuela compensa su falta de intrigas shakesperianas con un magnífico gusto por el detalle, un humor bienvenido y dos protagonistas con los que es difícil no encariñarse

Foto: El universo de 'Juego de Tronos' vuelve con 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)
El universo de 'Juego de Tronos' vuelve con 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)

'El Caballero de los Siete Reinos' comienza con un solemne entierro. Dunk, un escudero grandote y de figura imponente, da sepultura al caballero al que ha servido desde que era un niño. Conmovido, bajo la imperiosa lluvia, pronuncia unas sentidas palabras en su honor y empieza a recordar algunos momentos que vivió junto a él.

Pero el espectador ve, a través de pequeños flashbacks de apenas unos segundos, que las cosas no eran tan dignas ni tan bonitas como él las recuerda... En un juego de asincronías entre lo que vemos y lo que el personaje nos cuenta, comprobamos que el difunto señor pegaba al chico en cuanto podía, era un cazurro y de honorable tenía más bien poco.

Unos momentos después (alerta SPOILER), suena la reconocible sintonía de 'Juego de Tronos' pero, como ha ocurrido con los mencionados insertos, algo desentona. La majestuosidad de la música es interrumpida por un sonoro pedo del protagonista mientras hace sus necesidades bajo el amparo de un árbol.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que, efectivamente, 'El Caballero de los Siete Reinos' es algo diferente a aquella historia de los Lannister y compañía que nos hizo temblar de emoción desde su inicio en 2011. También difiere de la más reciente 'La Casa del Dragón'.

placeholder Dunk y Egg, una pareja de outsiders en 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)
Dunk y Egg, una pareja de outsiders en 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)

Creada por Ira Parker y George R.R. Martin a partir de los 'Cuentos de Dunk y Egg' de este último, la ficción juega, por decirlo de alguna manera, a parodiar el universo de 'Juego de Tronos'. Y lo mejor de todo es que le sale bastante bien.

Situada temporalmente entre 'La Casa del Dragón' y los famosos 'Tronos', la historia se centra en un bonachón grandullón que aspira a ser caballero y que fantasea, desde el primer capítulo, con participar en el torneo de Ashford.

placeholder Peter Claffey en 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)
Peter Claffey en 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)

Pero Dunk es, como Egg, el niño calvo y residente en una posada que se convertirá en su escudero y acompañante, un desclasado; un paria que ni siquiera es consciente de su estatus quo en un mundo que, como el de las otras dos series, sigue siendo tan cruel y despiadado como siempre.

Solo que esta vez, dicho universo está pasado por el filtro de la picaresca medieval, de la que recoge sus mejores mimbres. Como si nuestro 'Lazarillo de Tormes' se hubiese mezclado con los Monty Python y de la mezcla surgiese algo fresco, placentero y sorprendentemente emotivo.

placeholder Uno de los momentos épicos de 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)
Uno de los momentos épicos de 'El Caballero de los Siete Reinos'. (HBO Max)

Pero que no teman los amantes de la épica geormartiniana, porque no quedarán huérfanos de ella. Conforme va llegando el sexto capítulo, se va configurando una espectacular batalla en la que confluyen los grandes medios de producción y el amplio sentido de la aventura que posee 'El Caballero de los Siete Reinos'.

Pese a tener una fotografía más luminosa y saturada que la de los 'Tronos', los decorados sucios y la utilería siguen estando cuidados desde el primer cuenco de vino hasta la última espada. Estamos, de nuevo, ante una superproducción aunque parezca más austera y comedida en este caso.

placeholder Dunk, siguiendo su propio camino. (HBO Max)
Dunk, siguiendo su propio camino. (HBO Max)

Medios aparte, si hubiese que buscar el plato fuerte de la serie, lo tendríamos claro: la química entre ese 'Quijote' de dimensiones enormes, torpe e ingenuo que es Dunk, que cuenta con la potencia de la mirada y el lenguaje corporal de un magnífico Peter Claffey, y su 'Sancho', el pequeño Egg.

Desde el final del primer capítulo, cuando ambos se tumban en campo abierto para dormir y contemplan un cielo poblado de estrellas, la alquimia entre ambos personajes es palpable. Una sintonía que anuncia la presencia de una emocionalidad que irá creciendo a lo largo de esta primera temporada (ya está firmada una segunda, por cierto) y que también supondrá una de las más gratas sorpresas de la serie.

En 'El Caballero de los Siete Reinos' hay menos intrigas palaciegas y su universo es más campechano y popular que el de las otras ficciones basadas en la obra de Martin.

placeholder Dunk, a punto de entrar en acción. (HBO Max)
Dunk, a punto de entrar en acción. (HBO Max)

No se concentra en una gran multiplicidad de personajes (aunque los hay magníficos, desde el herrero Steely Pate al extravagante Ser Lyonel) ni muestra los complots shakesperianos (hubo algún crítico con mala baba que dijo que 'Juego de Tronos' era "Shakespeare para tontos") de las otras dos series.

Pero su ligereza, en capítulos que no superan los 45 minutos, y su tono algo satírico, suponen una novedad y un bienvenido riesgo que, sorprendentemente, funciona gracias a unos personajes de los que es fácil encariñarse y un gusto por el detalle que sigue siendo tan sobresaliente como siempre.

'El Caballero de los Siete Reinos' comienza con un solemne entierro. Dunk, un escudero grandote y de figura imponente, da sepultura al caballero al que ha servido desde que era un niño. Conmovido, bajo la imperiosa lluvia, pronuncia unas sentidas palabras en su honor y empieza a recordar algunos momentos que vivió junto a él.

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