Conchita Martínez, una vida al margen de los medios y talismán de Muguruza
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Conchita Martínez, una vida al margen de los medios y talismán de Muguruza

En las pistas le fue mejor a la tenista catalana, mientras que la oscense, que llegó a ser la número 2 del mundo, quedó relegada a un segundo plano. Ahora las cosas han cambiado

Foto: Conchita Martínez, en una imagen de archivo. (EFE)
Conchita Martínez, en una imagen de archivo. (EFE)

La vida da unas vueltas tremendas... Es la conclusión que podemos sacar si nos paramos a pensar cómo la de Arantxa Sánchez Vicario parece haberse convertido si no en un infierno, al menos en un quebradero de cabeza permanente, y la de Conchita Martínez, que no es que haya tenido que enfrentar grandes dramas en su vida, ha pasado de ser la eterna secundaria del tenis español a una de las entrenadoras de moda. Y la 'culpa' de que el brillante palmarés de la tenista oscense quedara de alguna forma empequeñecido no fue sino la excelencia de Arantxa Sánchez Vicario, que fue número uno del mundo y se alzó con el triunfo en Roland Garros en tres ocasiones y otra en el Open USA. Conchita, por su parte, logró ser la primera española en ganar en Wimbledon, Grand Slam que se le escapó a su eterna rival en las pistas.

Ahora Conchita Martínez está viviendo su particular momento de gloria, desde que ha vuelto a trabajar con Garbiñe Muguruza, de cara al Open de Australia. Todos los principales periódicos deportivos nacionales e internacionales han subrayado lo crucial que ha sido para la 'resurrección' de la hispanovenezolana, que ha alcanzado este jueves su primera final de Open de Australia, venciendo a la rumana Simona Halep en dos sets, 7-6 y 7-5.

placeholder Garbiñe Muguruza, en una imagen reciente. (EFE)
Garbiñe Muguruza, en una imagen reciente. (EFE)

Arantxa y Conchita siempre han mantenido una relación cordial, pero sus vidas han sido divergentes. Sobre la vida personal de la tenista oscense poco ha trascendido, mientras que su rival en las pistas lleva dos matrimonios fracasados. El primero con el periodista deportivo Joan Vehils, que se rompió sin mayores consecuencias, aunque lo llamativo es que se separaban en 2001, al año de casarse. Después llegaría el momento más turbulento de su vida, su relación y posterior boda con Josep Santacana, a quien conoció en Ibiza en 2007 y con quien se casó el 12 de septiembre de 2008. Comenzaba entonces un cisma familiar, cuyo culmen fue la publicación en 2013 del libro '¡Arantxa, vamos!', en el que acusaba a sus padres de haberla arruinado. Aún así, las enormes desavenencias del pasado no impidieron que la madre de la extenista haya cerrado filas en torno a su hija en el momento de la verdad: ahora. De hecho, en junio de 2018 afirmaba, aliviada y feliz, que había recuperado a su hija y hablaban todas las noches.

placeholder Arantxa Sánchez Vicario y Pep Santacana, en los premios Laureus de 2013. (Getty)
Arantxa Sánchez Vicario y Pep Santacana, en los premios Laureus de 2013. (Getty)

Conchita Martínez está viviendo una segunda juventud profesional en su labor como entrenadora y comentarista televisiva. El 15 de abril de 2006 anunciaba su retirada después de haber ganado 33 torneos indivuales y tres medallas olímpicas, entre otros logros. Aunque ha dedicado gran parte de estos años a su labor como comentarista televisiva, entre otras cadenas para Eurosport, ha sido como entrenadora donde ha logrado brillar especialmente. En 2013 fue designada capitana de la Copa Federación y dos años más tarde se convertía en la primera mujer en España en ponerse al frente del equipo de Copa Davis, aunque fue destituida de ambos puestos en septiembre de 2017. Un hecho que provocó en ella un gran malestar por la forma en la que había sucedido: "Es muy desagradecido tomar las riendas del barco cuando hay tempestad y cuando consigues la tranquilidad y el compromiso, prescindan de ti. El abandono que he sentido durante estos meses me hacía presagiar que se prescindiría de mi trabajo, más cuando, por primera vez en los últimos años, esta nueva ejecutiva me retiró la posibilidad de acompañar a los jugadores y jugadoras y hacerles seguimiento presencial durante los Grand Slam", manifestó en un comunicado.

Su anterior triunfo con Garbiñe

Después de esta decepción personal y profesional, llegaron nuevas alegrías. De hecho, la labor de Conchita Martínez fue clave para que Garbiñe Muguruza se alzara en 2017 con el título que tradicionalmente se había dado peor a los tenistas españoles, Wimbledon. Una 'maldición' con la que rompió la propia tenista oscense y más tarde Rafa Nadal. Una vez más, tras llevar caminos por separado, la tenista oscense ha sido el talismán para Muguruza, que todavía tiene margen para convertirse en la mejor de todos los tiempos, con permiso de Arantxa.

placeholder Garbiñe Muguruza. (EFE)
Garbiñe Muguruza. (EFE)

Hace un año, Conchita, que siempre ha llevado su vida privada muy al margen de los medios de comunicación, y es poco proclive a hacer declaraciones más allá de lo deportivo, manifestaba a 'El País': “Se me hace difícil hablar de mí misma, pero a mí me gusta la seriedad y ser organizada. Me gusta entrenar con intensidad. Soy una persona positiva, que siempre le busca darle la vuelta a la situación cuando las cosas no funcionan. Lo importante es ordenar a un jugador o jugadora cuando te viene desordenado. Cuando son buenos, basta con ordenarlos un poquito porque el resto lo hace la calidad. Y profesionalidad ante todo, por favor. Que eso no falte nunca”.

Arantxa Sánchez Vicario
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