Confesiones con Belinda Washington: la pintura, su vida en pareja y sus hijas
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ENTREVISTA

Confesiones con Belinda Washington: la pintura, su vida en pareja y sus hijas

Este 2021 se cumplen 30 años desde que empezara en televisión de la mano de Jesús Hermida y se ha reinventado con distintas propuestas profesionales

placeholder Foto: Belinda Washington está en un gran momento. (Foto: Idónea Comunicación)
Belinda Washington está en un gran momento. (Foto: Idónea Comunicación)

"Raffaella era un ser de luz en todos los aspectos, sobre un escenario, su imagen, su alegría, su entrega, era protectora... Y Tico Medina era muy paternal, un señor con una profundidad y una solera impresionantes. He tenido la suerte de trabajar con los dos y me siento afortunada". Con estas palabras concluimos nuestra entrevista que mantenemos con Belinda Washington al día siguiente del deceso de dos grandes, la emblemática intérprete de 'Rumore' y el maestro de periodistas, y no quería nuestra protagonista no tener unas palabras de homenaje para ellos por quienes tanta admiración tenía.

La actualidad manda, pero en realidad nuestra conversación con la que fuera presentadora del recordadísimo '¡Qué me dices!' nace para hablar de una de sus facetas no más conocidas, pero que cada vez va teniendo más reconocimiento, la pintura. De hecho, el pasado 22 de junio volvía su exposición 'Paseando el silencio' al Lobby Art Gallery del Hotel Emperador de Madrid, que permanecerá abierta todo el verano.

placeholder Uno de los cuadros de Belinda Washington que forman parte de la exposición. (Foto:  Idónea Comunicación)
Uno de los cuadros de Belinda Washington que forman parte de la exposición. (Foto: Idónea Comunicación)

"Pasé el covid en marzo del año pasado, justo antes de la inauguración de la exposición de 2020. Empecé a tener tos y a sentirme mal, llamabas a los teléfonos y nadie te atendía. No sabías si era grave porque, además, te dolía mucho la cabeza. El susto que hemos pasado fue muy grande, teníamos miedo. En ese momento me dio por ponerme a pintar los sábados para animar a la gente. He repartido y sorteado acuarelas, las regalaba", nos comenta.

Momentos duros

Unos recuerdos que ahora desmenuza con serenidad, pero el momento no fue precisamente fácil: "Lo viví como todos a los que nos pasó en aquella época, porque era como si te hubiera caído la bomba atómica. En los hospitales estaban llegando a estar saturados. Fue entonces cuando me di cuenta que era alérgica a la amoxicilina, porque pensé que era un constipado para evitar ir al hospital. Me automediqué, algo que no se debe hacer. Gracias a esa torpeza descubrí que era alérgica y tuve un cuadro médico que me obligó a ir al hospital. Estaba vacío, en silencio, había miedo, los pasillos sin gente".

Y añade: "No sabías lo que te habías cogido, porque incluso se decía que tardabas dos o tres días en morirte. De hecho, escribí una carta a mis hijas por si acaso. Un día de mucho dolor de cabeza pensé 'me voy'. Ha sido muy duro para la gente que ha perdido a sus familiares y cómo los han perdido, en soledad, sin poderse comunicar con ellos. Ha sido muy doloroso, me da mucha pena tambien la gente mayor".

PREGUNTA: Quizás no ha trascendido lo suficiente, pero te has tomado muy en serio la pintura y llevas mucho tiempo formándote. Cuéntaselo a nuestros lectores...

RESPUESTA: Me he metido en talleres con todos los pintores que me gustaban. He tenido durante todo un año a una profesora maravillosa, Carmen Mansilla, con quien me iba cada miércoles a pintar con ella cuatro o cinco horas; Fermín García Sevilla, con el que acabo de estar en Ruidera; Manolo Jiménez, Camilo Huéscar... He tenido más de 30 profesores. Cuando tengo necesidad de aprender soy muy ávida de formación, de técnica, de todo. Compro material y es ensayo-error, buscando tu estilo y tu forma de expresión.

Es terapéutico para todo, no hace falta tener una gran tara, que si la tienes todavía ayuda más. Es una manera de conectar contigo, de interpretar lo que ves, de aprender a mirar más. La pintura es maravillosa. Sigo aprendiendo mucho. Quien no se pueda permitir pagar esas clases o sus circunstancias no se lo permiten tiene muchos tutoriales en internet. Van a disfrutar un montón.

placeholder Otra de las obras expuestas en el Hotel Emperador. (Foto: Idónea Comunicación)
Otra de las obras expuestas en el Hotel Emperador. (Foto: Idónea Comunicación)

P: ¿Qué cosas te inspiran?

R: Me llama la atención la belleza que me rodea, que a veces no vemos. Nos acostumbramos, torpes de nosotros muchas veces, y no sabemos disfrutar de un atardecer. La observación te ayuda a ver más profundamente. Me encantan los retratos y los ojos, que son nuestras ventanas. Incluso cuando conozco a una persona me meto en los ojos y analizo su forma de mirar. Observo mucho, me encanta observar. Mezclo lo que veo y lo que siento en ese momento. Sin embargo, hay veces que te pones a pintar y las cosas no fluyen. En esos casos lo dejo, es mejor retirarse.

P: Hablemos del club de mujeres que has creado, Women's Experience. ¿Con qué finalidad surgió?

R: Ahora que empieza a despertar el mundo, que hasta ahora estaba aletargado, como si hubiera estado hibernando, es un buen momento. Es una idea que lleva en mi cabeza de antes del covid, desde hace cuatro o cinco años. Es solamente de mujeres en una primera etapa, luego ya queremos juntar hombres con hombres, singles... Quiero que vaya creciendo. La intención es muy sencilla, hacerte feliz, hacerte mimos desde que llegas hasta que te vas con todo tipo de sorpresas. Antes se estudia el tipo de personas que vienen, cuáles son sus preferencias para intentar durante esa experiencia, que puede ser un viaje o una cena o mil cosas, hacer que sean felices.

La primera experiencia la hicimos en la casa de la marquesa de la Felguera en Ciudad Real y fue un éxito. Nos mandaron muchos mensajes de agradecimiento que no puedo desvelar porque pertenecen a su intimidad. Es muy hedonista la experiencia que proponemos. Un día me salió una frase que es "te invitamos a la mejor cita a ciegas contigo mismo" y refleja muy bien la filosofía de lo que buscamos. Esto es pararse y dejarse cuidar por Concha Crespo y por mí, como si fuéramos dos madres, que mimamos y hacemos que te sientas feliz, que te vayas mejor de lo que entraste.

P. ¿Cómo va tu grupo, Belinda Washington & The Washington Band?

R: Bien, tenemos siete canciones ya, aunque solo sean para plataformas. Se han publicado tres y vamos a empezar con algunos duetos. Estoy esperando para lo que queda de verano o septiembre si sale algún bolo. Ahora estoy más con otras cosas, colaboro en el programa de Agustín Bravo en Telemadrid. Y también todos los viernes en la radio con Nieves Herrero, que hacemos una mesa camilla, con Mariló Montero, Irma Soriano... Hacemos de actualidad, nos reímos y soy un poco gamberra. Quiero ser una octogenaria gamberra si llego -responde entre risas.

P: Tengo entendido que estás preparando teatro, ¿qué me puedes concretar de esto?

R: Poco, porque hasta que no lo quieran comunicar ellos no puedo decir nada. Estoy también con 'Mentes expertas', donde tratamos el tema de la muerte, lo importante que es tenerla presente para vivir una vida más intensa. Nos enseñan a tenerle miedo. Yo ya la conocí con 11 años cuando mi hermana Susana murió en un accidente de coche. Por eso disfruto tanto de las cosas. Saboreo la vida porque no sé si será mi último día. Eso es algo que no nos dejan tener presente. Con el tema de Samuel no tengo palabras, pensar que en 2021 todavía exista esa barbarie en A Coruña contra una persona indefensa. No tengo toda la información todavía. Se necesita tolerancia, que evolucionemos como seres humanos. Estoy preparando una ponencia sobre la muerte.

placeholder Belinda Washington, en un retrato de archivo. (Getty)
Belinda Washington, en un retrato de archivo. (Getty)

P. Se acaban de cumplir tres años de la muerte de Arturo Fernández, con quien trabajaste en la obra 'Mejor en octubre'. ¿Cómo le recuerdas?

R: Arturo ha sido siempre generoso fuera y dentro del escenario. Fue quien me dio mi primera oportuniad en teatro. Yo era una pipiolina que salía del programa de Hermida. Arturo estuvo en el programa y pidió permiso para bailar conmigo. Quién me iba a decir a mí que me iba a llamar para hacer teatro. Era maravilloso. Quiso que repitiéramos, pero por agenda de los dos no pudo ser. Seguimos siendo amigos. Unos meses antes de su muerte estuvimos comiendo con su mujer. Era grande, generoso en comentarios, en sus consejos. Ni a él ni a Hermida se les ha hecho el homenaje que se merecían. Y eso que en Gijón hace poco se le hizo.

Arturo se hizo a sí mismo y nunca se olvidó de sus raíces ni de donde venía, a pesar de ese papel de galán que se hizo, siempre pendiente de su físico, de la arruga de su trabajo... Era mucho más sencillo y profundo. Su mujer, Carmen Quesada, es una gran mujer. Eso de que "detrás de un gran hombre, hay una grna mujer" se cumplía en su caso.

P: Este año se cumplen también 30 años de tu debut con Jesús Hermida.

R: Madre mía. ¡No me acordaba! ¡Qué de recuerdos! Estaba asustada, muerta de miedo cuando me tenía que poner delante de una cámara, porque siempre he sido una gran tímida, aunque nadie se lo cree. A fuerza de intentar superarme lo he vencido. En los comienzos era fuerte, pero no lo sabía. Me temblaba el labio.

Me acuerdo el día que me dejó presentar a Belinda Carlisle. Me lo curré, me estudié su biografía y cuando la tengo delante, la miro y me quedo en blanco. Digo: "Ella canta, yo no; ella es americana, yo no; con todos ustedes, Belinda Carlisle". Hermida decía: "La trituro, pero qué ha hecho...". Me quería morir. Ha sido un gran maestro. He tenido mucha suerte. Siempre animo a cualquier persona que siga soñando grande porque la vida es mágica.

P: Luego llegó '¡Qué me dices!', que marcó un antes y un después en la manera de abordar el corazón. Tanto es así que sigue existiendo la revista que lleva su nombre...

R: Para la tele fue aire fresco, savia nueva, rompedora de patrones habituales de cómo se hablaba del corazón. Por entonces se hacía como Cristina García Ramos en su programa 'Corazón, corazón', exquisito, elegante. Aquí éramos los gamberros de la prensa rosa, los que transgredían de alguna manera los límites. Siempre intentamos tener respeto, pero salían la ironía y el sarcasmo. Lo recuerdo como una época personal maravillosa, pero también estresante. Recuerda que Paz Padilla me sustituyó un verano que yo estaba a punto de dar a luz, luego se quedó embarazada ella... Era una época con mucho movimiento.

A la vez empecé a hacer 'De domingo a domingo'. '¡Qué me dices!' empezó a bajar de audiencia y me pidieron que volviera, aunque yo sabía que se iba a acabar, pero regresé. Fue una época maravillosa porque era algo muy fresco, no había cue, que es lo que le ponen a la presentadora para que lea, era una improvisación constante. Tenías un pinganillo que te decía que la pieza, el reportaje, estaba o no estaba. Cuando no estaba, había que hacer tiempo e intentábamos hacerlo lo más divertido posible.

P: Te encaminas ya a los 30 años de casada con Luis Miguel Lázaro (se cumplen en 2023) y dices que cada año pasáis la ITV de vuestro matrimonio. ¿Cuál es la clave de vuestra longevidad como pareja?

R: Es una mezcla de todo y cuando no quieras estar es mejor irse. No pertenecemos a nadie ni nadie nos pertenece. Somos, como alguien dijo una vez, veleros solitarios o veleros independientes, aunque suena muy cursi. Hay que tener tu espacio y en ese sentido yo soy muy libre. A día de hoy quiero seguir casada con mi marido, porque no sabes lo que te puede pasar en el día de mañana. Siendo muy diferentes, quiero seguir con él. Por el momento, él no se ha ido, así que imagino que piensa lo mismo que yo. El día que se vaya, pues igual te tengo que decir lo contrario.

P: Tu hija mayor, Andrea, estudió Diseño y Bellas Artes. ¿Cómo le va?

R: Está trabajando para tres empresas a la vez, ha sacado matrículas de honor y de todo. De la otra, Daniela, vas a saber de ella dentro de poquito, no puedo decir más de momento.

P: Que te ha dicho lo de 'mamá, quiero ser artista'.

R: Sí, le gusta, le motiva, le atrae muchísimo el mundo en el que yo estoy metida y dentro de poco la conoceréis.

P: ¿Estás satisfecha de cómo son?

R: ¿Sabes lo que más? Más allá de su belleza, que salta a la vista y que se acaba estropeando, es el paso del tiempo, que significa que seguimos vivos, pero por dentro, como seres humanos, los valores que tienen. De eso nos hemos encargado mucho su padre y yo, de que los tuvieran bien asentados. Siempre les digo que, aunque la vida te regale mucho éxito, piensa en tierra, toma de tierra. Porque esto sube y baja, no hay que creérselo cuando estás en la estratosfera ni cuando las cosas no salen, tampoco eres lo peor ni se te acaba el tiempo. Es un tiempo de cambio, de reciclarte, de buscar.

Belinda Washington
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