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Amancio Ortega cumple 90 años: "Sigue yendo cada día a la oficina"
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ANIVERSARIO

Amancio Ortega cumple 90 años: "Sigue yendo cada día a la oficina"

El cofundador de Inditex se suma al colectivo de nonagenarios gallegos el sábado 28 de marzo. "Su salud se conserva excelente", revelan a Vanitatis. Pasea a su perro cada día

Foto: Amancio Ortega, en una imagen de hace años. (Getty)
Amancio Ortega, en una imagen de hace años. (Getty)

El sábado 28 de marzo, Amancio Ortega entra en el club de los 90. Lo hace fiel a sí mismo: sin grandes celebraciones previstas y con una rutina que apenas ha cambiado en los últimos años. "Sigue acudiendo cada día a la oficina y su salud se conserva excelente", explican a Vanitatis desde su entorno más cercano. Hace ejercicio, no bebe alcohol, cuida su alimentación y, también, cuenta con una buena herencia genética. A esa disciplina se aferra el fundador de Inditex, convertido ya en una figura casi mitológica dentro y fuera de la compañía. "Su motor a día de hoy siguen siendo su familia (sus tres hijos, sus nietos, su mujer) y su empresa, los empleados", explica una fuente consultada.

Ortega se suma a una Galicia cada vez más longeva, donde el número de nonagenarios no ha dejado de crecer en los últimos años hasta rozar los 60.000. Quienes le conocen coinciden en la misma idea: el dinero nunca ha cambiado su forma de ser. "Es de las pocas personas ricas a las que serlo no ha cambiado lo más mínimo", asegura un antiguo asesor. "Es un conquistador, un gran narrador de historias, una persona que te escucha de forma genuina, tiene la habilidad de conseguir que creas que eres fundamental para él, y como te enamora le das todo", resume un ejecutivo que ya no trabaja en la compañía.

Su nivel de vida sí ofrece algunas pistas de que no se trata de un empresario cualquiera. Vive en una emblemática calle de A Coruña, en un edificio de varias plantas que rehabilitó de forma integral en 2006. Aparte de esta vivienda, se ha dado algunos caprichos: un barco, el pazo de Anceis. El resto responde a una vida marcada por la discreción, hasta el punto de que durante años apenas existían imágenes suyas. Hoy, la exposición pública recae en su hija Marta Ortega o en su mujer, Flora Pérez, especialmente en el ámbito de la fundación. Esa misma reserva se mantiene en lo personal.

Aunque cedió la presidencia de Inditex en 2011, primero a Pablo Isla y ahora a su hija Marta Ortega, el fundador nunca se ha desvinculado de la empresa. Óscar García Maceiras, consejero delegado del grupo, lo ha definido como "una constante inspiración para todos en Inditex". Su hija Marta, en la última junta de accionistas celebrada en julio de 2025, coincidiendo con el 50 aniversario de Zara, le rindió un pequeño homenaje acentuando el origen casi artesanal de lo que hoy es un gran imperio. "Quienes comenzaron este camino hace 50 años, con el señor Ortega al frente, no podían ni imaginar que estaban escribiendo historia; pero sí tenían claro que había que hacer las cosas bien, con compromiso, con dedicación, con cariño". Inditex es hoy el mayor grupo textil del mundo por ventas, con más de 5.600 tiendas en cerca de 100 mercados y presencia online global.

Que está en plenas facultades se pudo comprobar el pasado mes de enero, cuando se hizo pública una foto durante un encuentro casual en el Real Club Náutico de A Coruña con la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y el ex alcalde de A Coruña Paco Vázquez. "Hizo bromas y estuvo encantador", recordó después la regidora, sorprendida por su cercanía. A Vázquez incluso le lanzó una sugerencia en tono distendido: "Paco, vuelve a la política". Cualquier coruñés puede encontrárselo paseando a su perro cada día.

"Es capaz de venderte una botella de aire, yo no he visto un comercial tan bueno en mi vida, ha sabido encontrar a la gente adecuada para llevar a cabo lo que él tenía en la cabeza"

Nacido en 1936 en Busdongo de Arbas (León), hijo de un ferroviario, Ortega creció en una España de posguerra donde, según él mismo ha contado, "no llegaban a final de mes", hasta el punto de que en una tienda se negaron a fiarle a su madre. Aquella humillación marcó una forma de entender el dinero y el trabajo que nunca ha abandonado. "Le marcó profundamente. Eso que dicen de que ha democratizado la moda es verdad, él se propuso que cualquiera que quisiera vestir bien pudiera hacerlo independientemente del dinero que tuviera, ese es el verdadero germen de Zara", explica el citado ejecutivo.

Aunque su relación con el lugar donde nació fue plenamente circunstancial (la familia se marchó tres meses después de nacer él), muchos años después donó una quitanieves al municipio leonés. El gesto salió a la luz pública porque un miembro de la corporación municipal rompió el contrato de confidencialidad que había firmado con la Fundación Amancio Ortega. "Es un hombre muy generoso y también muy agradecido, plenamente consciente de lo que la vida le ha dado", explica un colaborador cercano, "es capaz de venderte una botella de aire, yo no he visto un comercial tan bueno en mi vida, ha sabido encontrar a la gente adecuada para llevar a cabo lo que él tenía en la cabeza".

placeholder Amancio Ortega con su hija Marta Ortega. (Gtres)
Amancio Ortega con su hija Marta Ortega. (Gtres)

Cuando abrió la primera tienda Zara, en mayo de 1975, Ortega ya llevaba más de una década como empresario textil y más de dos trabajando. Ese aprendizaje previo explica en parte una de las claves de su trayectoria: rodearse de perfiles muy potentes y complementarios en momentos clave para la compañía. Durante años fue célebre la frase de quien fue su mano derecha, José María Castellano: "Amancio tiene las ideas y yo las ordeno". Hoy ese equilibrio se reproduce en la relación entre Marta Ortega y el actual consejero delegado.

"Para mí es el padre que perdí. Yo entré en Zara cuando hacía tres o cuatro años que había fallecido mi padre. Durante los 20 años que fue mi jefe fue para mí un padre, tanto desde el punto de vista personal como profesional". Uno de sus antiguos empleados habla de él con admiración genuina, "es una de esas personas únicas, y lo es por distintos motivos: su capacidad de escucha, su humanidad, su rapidez, su dominio de la psicología... Si tuviera que ponerle un 'pero' sería que no le gusta el conflicto, lo rehúye, y que a veces se ha dejado aconsejar por gente no adecuada".

"Es una de esas personas únicas, y lo es por distintos motivos: su capacidad de escucha, su humanidad, su rapidez, su dominio de la psicología... Si tuviera que ponerle un 'pero' sería que no le gusta el conflicto, lo rehúye"

El ejecutivo narra una anécdota que vivió en primera persona, cuando Amancio le ofreció liderar una de esas ideas. "Le dije que no estaba preparado, me dio un tiempo y le volví a decir que no. Entonces me dijo 'pues si no es contigo, no lo hago, para mí lo importante es la persona y no el proyecto'. Por eso digo que es como un padre, porque creía más en mí que yo mismo, porque siempre me planteaba retos. Nunca le oirás decir lo que haces bien, pero eso te hace más fuerte, te está enseñando de forma inconsciente. Aprendí muchísimo de él, y no cualquiera enseña", advierte.

Pese a su carácter reservado, hay momentos que han dejado ver su faceta más emocional ("es un hombre muy tierno", aseguran). Uno de los más virales ocurrió durante su 80 cumpleaños, cuando la plantilla de Inditex le organizó un ‘flash mob’ sorpresa en la sede de Arteixo. Ortega, poco dado a estas cosas, no pudo evitar emocionarse al recorrer las instalaciones mientras cientos de empleados le aplaudían. Aunque la sonrisa franca no le salió hasta que cogió en brazos a uno de sus nietos. "Es un hombre profundamente enamorado de su familia", nos dicen, "la familia es lo primero en todo y para todo. Y la empresa, claro".

A pocas horas de cumplir 90 años, Amancio Ortega sigue respondiendo al mismo patrón que ha marcado su vida. Ni su posición entre las grandes fortunas del mundo ni el tamaño alcanzado por Inditex han modificado una personalidad forjada en otros tiempos. En lo esencial, Ortega sigue siendo aquel chaval que empezó a trabajar con 12 años para ayudar a una familia que no siempre llegaba a fin de mes.

El sábado 28 de marzo, Amancio Ortega entra en el club de los 90. Lo hace fiel a sí mismo: sin grandes celebraciones previstas y con una rutina que apenas ha cambiado en los últimos años. "Sigue acudiendo cada día a la oficina y su salud se conserva excelente", explican a Vanitatis desde su entorno más cercano. Hace ejercicio, no bebe alcohol, cuida su alimentación y, también, cuenta con una buena herencia genética. A esa disciplina se aferra el fundador de Inditex, convertido ya en una figura casi mitológica dentro y fuera de la compañía. "Su motor a día de hoy siguen siendo su familia (sus tres hijos, sus nietos, su mujer) y su empresa, los empleados", explica una fuente consultada.

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