Isabel Preysler no tiene recambio
Esta visto que Isabel Preysler no tiene recambio. Continúa siendo la Reina de Corazones. Mejor dicho, la abuela emperatriz, porque por el momento no hay repuesto,
Esta visto que Isabel Preysler no tiene recambio. Continúa siendo la Reina de Corazones. Mejor dicho, la abuela emperatriz, porque por el momento no hay repuesto, aunque ella misma ha intentado colocar a sus niñas por activa y pasiva. Como dice el refrán: ¡que si quieres arroz Catalina!.
Las hijas Tamara y Ana, ya mayores que la madre por efecto del photoshop, no llegan a cuajar. Y eso que Tamara, la heredera natural y megachuli, tenía condiciones, sobre todo a raíz de sus intervenciones televisivas. Fue memorable su narración de cómo unos chorizos -ella los llama cacos- robaron en una tienda en la que ella trabajaba de dependienta. Pero ni en Londres, cuando el príncipe Carlos recibe en su comedor a golpe de talonario a la saga Preysler y sus mascotas, consigue sobresalir nadie que no sea ella.
Hace una semana se celebró en Tenerife la megaboda del preverano. El enlace de Jaime Polanco, sobrino del fundador y dueño de Prisa, con la dulce Fiona Ferrer ha suscitado todo tipo de comentarios que van desde lo maravillosos que resultaron los tres días -cinco para algunos- de celebraciones, hasta los que les parece exagerado el despliegue mediático. Y aquí era donde quería llegar. ¿Quién aparece junto a los novios en la portada de Hola? Ni más ni menos que Preysler.
En realidad también está Genoveva Casanova, la ex condesa de Salvatierra, pero no cuenta porque es intercambiable. En estos momentos si no fuera por su amistad/romance o lo que sea con el ‘Sol’ -así llaman a Luis Miguel en su México lindo y querido- no interesaría lo más mínimo. La que vende la revista es Isabel, porque al pueblo soberano no le suena de nada la cara de los novios.
En ‘Sé lo que hicisteis’ (La Sexta) llegaron a decir, tras mostrar la revista, que parecía que quienes se habían casado eran Fiona y Preysler y que Jaime Polanco y Genoveva ejercían de padrino y madrina. Ni tan siquiera aparece Miguel Boyer, y de ahí el cachondeo de los amiguitos presentadores de Pilar Rubio.
Tampoco era su mejor día, según afirman los entendidos en estilismos nupciales. Isabel iba con demasiado oscuro, demasiado encaje, demasiado cristalito… Lo llamativo del caso es que en las páginas interiores del reportaje sólo aparece en una foto -más la portada-. No posa con las damas de honor, ni con las testigas, ni con invitadas del show business. Tan sólo se mezcla con el grupo de expresidentes colombianos y mexicanos.
Habrá que esperar al miércoles que viene para ver si asistió vestida de blanco a la fiesta playera previa a la boda. Aunque me da la sensación que la arena no forma parte de su encuadre grafico.
Me pregunto si la portada tiene que ver con el acuerdo económico que durante años tuvo con la revista, y que podría seguir en vigor, o lo hizo por deferencia a los novios. Aunque esto último, y dado que Preysler vive de sus contratos publicitarios, me suena casi tan extraño como el espermatozoide vago de Borja Thyssen. Si yo fuera ella me alquilaría por horas, en plan “marco incomparable”.
Esta visto que Isabel Preysler no tiene recambio. Continúa siendo la Reina de Corazones. Mejor dicho, la abuela emperatriz, porque por el momento no hay repuesto, aunque ella misma ha intentado colocar a sus niñas por activa y pasiva. Como dice el refrán: ¡que si quieres arroz Catalina!.