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fallecía el sábado a los 96 años

Barcelona despide con honores a Pertegaz, el hombre que se fue "sin ruido"

Este domingo, 31 de agosto, el funeral por la muerte de Pertegaz se ha celebrado a las 12,30 de la mañana en el tanatorio de Sant Gervasi de Barcelona

Foto: El diseñador, durante el último acto al que acudió
El diseñador, durante el último acto al que acudió

Genio y figura hasta la sepultura. Este domingo, 31 de agosto, el funeral por la muerte de Pertegaz se ha celebrado a las 12,30 de la mañana en el tanatorio de Sant Gervasi de Barcelona, donde hace un año también se dijo adiós al inolvidable Álvaro Bultó.

El responso, oficiado por el padre Francesc Jordana ha durado media hora, durante la cual se han cantado e interpretado cuatro grandes temas. El Adaggio de Albironi, el Ave María de Schubert, el Canon de Pachebel y la Cantata 147 de Bach. En la despedida al maestro de la alta costura estuvieron sus tres sobrinas, Dione, Elisa y Sionín, hijas de Encarna Pertegaz; la secretaria y mano derecha del modisto, Belén y Ángel Tribaldos; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y amigos, clientes y maniquís de toda la vida como Romy, Teresa Gimpera, y Maria Teresa Samaranch, cuya madre, Bibis, fue una de las grandes musas de Pertegaz.

Teresa Gimpera durante el funeral (Luis Pedrejón)
Teresa Gimpera durante el funeral (Luis Pedrejón)

Muy afectada por la pérdida, Romy, una de sus tres modelos favoritas junto a Alicia Borrás –ex miss España 1965- y Nieves, confesó un secreto: “Pertegaz ha sido conocido para bastante gente, sobre todo para los jóvenes, a raíz del traje de novia de la reina Letizia, pero mucho tiempo atrás ya había vestido a todas las reinas y princesas, como Grace Kelly. La actriz Audrey Hepburn le adoraba”. Con voz temblorosa comentaba que él fue quien la formó como top model –en aquella época aún no existía este término- y le enseñó  a distinguir lo bello de lo feo. “Cuando estábamos en su taller para probarnos sus diseños y nos veía tan cansadas, incluso teníamos llagas en los pies, de repente se ponía a contarnos chistes o a bailar ballet. Al final nos acabábamos riendo todos”.

Romy, su principal maniquí (Luis Pedrejón)
Romy, su principal maniquí (Luis Pedrejón)

Cariñosamente le llamaban ‘el Perte’ o ‘el ratón’. De repente, a Romy se le ocurre una anécdota: “Cuando a una maniquí no le iba bien la prenda, Pertegaz decía: ‘quitádselo y ponédselo a Romy que tiene cuerpo de pobre. Todo lo que me ponía me quedaba bien”. Otra anécdota más: “Cuando empezaba en la Casa le pasamos todo el ajuar a la reina doña Sofía poco antes de que se casara en el taller de la Avenida Diagonal 401, que era donde estábamos primero”. La Gimpera, que trabajó durante poco tiempo como modelo para él, recuerda que “como yo no tenía las medidas habituales porque tenía pecho y era ancha de hombros y de caderas le hacía sufrir bastante. Un día me dijo: “señorita Gimpera, esconda el sexy por favor”. Creaba sobre el cuerpo. Como trabajador era muy difícil”.

 

Corona de los Reyes

Imagen de la corona enviada por los reyes (Luis Pedrejón)
Imagen de la corona enviada por los reyes (Luis Pedrejón)

Poco después del responso, los restos mortales de la mejor aguja española, con permiso de Balenciaga, se enterraron en el pequeño cementerio del pueblo de Sant Pere de Riu (Tordera), en el que se pueden visitar hermosas construcciones románticas que datan del siglo X. Pertegaz se enamoró de ese lugar tras comprar en Pineda de Mar la masía ‘San Jaime’, que posee un torreón de defensa, donde pasaba los fines de semana y parte de las vacaciones. En aquella pequeña localidad compró un nicho con su lápida. La misa funeral, de carácter íntimo se celebraba  en la tarde de este domingo. Dentro de un mes está previsto que se organice una misa funeral a la que probablemente asistan los reyes de España.

De momento, Felipe VI y Letizia han enviado un telegrama de pésame en el que destacan “la excepcional maestría” del mago de la aguja así como “su carácter innovador”. También Don Juan Carlos y Doña Sofía han querido enviar sus más sentidas condolencias en otro telegrama en el que se podía leer que ambos valoraban su “larga y fructífera trayectoria”.

El diseñador durante su último acto
El diseñador durante su último acto

Último acto

A muchos sorprendió que en Barcelona en diciembre del 2007, Pertegaz aún tuviera fuerzas para el que sería su último acto social: su primera colección de joyas. “Me gustaría retirarme como cuando empecé, sin ruido”, fueron las modestas palabras que el prestigioso diseñador nos comentó tras su ‘último primer’ debut en una trayectoria que se ha prolongado durante casi ocho décadas. Para este diminito creador, de espíritu inquieto y grande en imaginación, la mujer era lo más importante y, para ella, era capaz de materializar los sueños más increíbles.

Aquella tarde, en la joyería Zaida de la carísima Avenida Pau Casals –la misma donde vivía su querida amiga y musa Bibí Salisachs, esposa de Juan Antonio Samaranch- Pertegaz presentaba sus joyas en oro amarillo, blanco o rosa, combinado con diamantes, aguamarinas o morganitas cuya única intención era la de realzar la sensualidad de la mujer. Por fin se atrevió a dar este gran paso porque hasta ese momento en sus colecciones sólo había diseñado bisutería.

El diseñador, durante el último acto al que acudió
El diseñador, durante el último acto al que acudió

Daban ganas de abrazarle y de pasarse horas y horas hablando con él, era muy amable con todos y, especialmente, con las féminas, a las que siempre llenaba de piropos. “No, no puedo dejar de hablar con esta periodista tan guapa, tengo que seguir conversando con ella, ya me reuniré con vosotras”, les decía a sus amigas de la alta sociedad de siempre.

Que alguien que había vestido a las actrices más bellas del planeta, como Ava Gardner, Audrey Hepburn y Paullete Goddard, la cual sólo le pagó la mitad de todo lo que le debía por sus diseños de alta costura, dijera eso, era todo un honor.

Siempre llevó con orgullo haber diseñado el vestido de novia de la hoy reina Letizia, pero jamás hacía alarde de ello. Discreto hasta la médula, no se atrevió a decir qué joya le ha regalado a la soberana: “No se puede decir”, sonreía. Y continuaba con su humildad y generosidad: “Le he felicitado por su maternidad por teléfono, hemos hablado alguna vez desde su boda y cuando ha venido a Barcelona a algún evento social hemos quedado. Es un amor de persona”.

Era tan coqueto que ya había perdido la noción del tiempo: “Ya no celebro los cumpleaños, cuando te haces mayor ya no haces caso a todo esto, ni me acuerdo, son tantos...”. Hablar con él era una delicia, pero el paso de las manecillas del reloj le hacía mezclar recuerdos y, como siempre le interrumpían para hablar o hacerse una foto con él, fácilmente perdía el hilo de la conversación y se pasaba de un tema a otro. Era complicado que acabara una frase, ya que su interlocutor se moría de ganas de que contara las anécdotas más increíbles que había protagonizado, pero la memoria es tan frágil como traicionera y, de tanto en tanto, le jugaba alguna mala pasada. Aún así, era único e irrepetible.

El alcalde de Barcelona da el pésame a los familiares (Luis Pedrejón)
El alcalde de Barcelona da el pésame a los familiares (Luis Pedrejón)

Pertegaz era todo un señor. Jamás habló mal de nadie y siempre trató por igual a sus clientas. Le daba lo mismo que fueran princesas o plebeyas, famosas o del pueblo con posibles. Lo que importaba era el resultado inmaculado de sus trajes. Si hubiera nacido en Francia, en vida habría sido tratado ya como deidad. Veremos lo que le dicta aquí el destino. Aún hoy en día, algunas de esas mujeres siguen llevando aquellos diseños como si fuera la primera vez. Ahora se habrán dado cuenta que, en su guardarropa, sí que tienen una verdadera joya. 

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