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Céline Dion deja Las Vegas: los looks con los que ha hecho historia

La cantante canadiense ha anunciado que en 2019 terminará su residencia en la ciudad del pecado. Sus fans se lamentan, pero ella ha decidido emprender un nuevo camino

Foto:  En los Billboard Music Awards. (Getty)
En los Billboard Music Awards. (Getty)

El 8 de junio de 2019 será la última actuación de Céline Dion en Las Vegas. O al menos eso es lo que dice ahora, porque no sería descartable una vuelta, habida cuenta de que ha sido la artista más rentable en la ciudad del pecado, desde que su marido, el difunto René Angelil, y ella decidieran dar un giro a su carrera que muchos consideraron suicida y que ha demostrado ser todo lo contrario. Ahora son muchos los artistas que sueñan con una residencia en uno de los casinos.

Más allá de la trascendencia musical de su primer gran show, 'A new day...', que debutó el 25 de marzo de 2003, con un contrato de nada menos de 600 conciertos, debemos subrayar la dimensión fashion, muy influenciada en esa primera etapa por las pirotecnicas y efectos visuales introducidos en el espectáculo por Franco Dragone, mundialmente famoso por su trabajo con el Cirque du Soleil. Decisiones artísticas que hubo que ir depurando con el tiempo porque había números que dificultaban muchísimo la ejecución vocal de la cantante.

En los Oscar, en 1999, con su marido. (Getty)
En los Oscar, en 1999, con su marido. (Getty)

Céline Dion en aquel entonces estaba lejos de ser un icono de moda. Es más, aún permanecían grabados en la retina ciertos looks manifiestamente mejorables, como el que lució en su participación en Eurovisión en 1988, certamen que ganó representando a Suiza con 'Ne partez pas sans moi'. Con un lenguaje corporal que evidenciaba cierta timidez, apareció en el escenario con una pobre melena rizada, un maquillaje nada favorecedor para una piel tan clara como la suya, y una americana con hombreras que le quedaba grande y una antisexy falda-tutú.

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Otro de los momentos menos icónicos de la cantante franco-canadiense fue su aparición en los Oscar con un esmoquin de Dior con la americana del revés, catalogado por los especialistas de moda internacionales como uno de los peores looks de la historia de estos premios. Corría el año 1999 y la intérprete de 'My Heart Will Go On', en la cima de la popularidad, era lo menos cool del mundo, aunque vendía millones de discos.

En marzo de 2003, en su primer espectáculo en Las Vegas. (Getty)
En marzo de 2003, en su primer espectáculo en Las Vegas. (Getty)

La llegada a Las Vegas de la cantante hacía prever lo peor, pues hasta entonces estaba considerado como el lugar en el que se refugiaban estrellas en el ocaso de su carrera, como Elvis Presley o Tom Jones, pero fue una jugada maestra tanto para la cantante, que vio multiplicarse exponencialmente su fortuna, y para los empresarios de la ciudad de Nevada, que vieron repuntar las reservas de hoteles y el gasto medio por turista. Con una estética de 'más es más', la cantante, pese a lo carísimas que eran las entradas, logró movilizar a un público, con una demografía que frisaba la tercera edad, que compraba los tickets con meses de antelación. Y consumía lo más grande... (no nos referimos a estupefacientes, ojo).

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El telón se bajó, solo temporalmente, en 2007, pues Céline, después de lanzar dos discos, 'D'Elles', en su lengua materna, el francés, y 'Taking Chances', con el que estuvo de gira por todo el mundo, regresó al teatro que, con una capacidad de 4.000 personas, habían construido ex profeso para ella. Lo que nos da una pista de lo fuerte que apostaban por ella antes de que pusiera un pie en el escenario.

En 2006, celebrando su concierto número 500. (Getty)
En 2006, celebrando su concierto número 500. (Getty)

En 2011, la artista estrenó una nueva residencia, Céline, mucho más sencilla en su escenografía, pensada para que brillara su voz y su presencia física. También su vestuario evolucionó con trajes pensados para una crooner atemporal, alejada de las modas, pero sofisticada y elegante. De alguna manera, podríamos decir que Céline estaba tomando conciencia de sí misma como prescriptora de moda. Lo que ocurre es que todavía no lo sabía...

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Su estilista de entonces, Annie North, no perdió de vista que se trataba de un espectáculo de Las Vegas, en el que el minimalismo no hubiera sido bien entendido, pero eligió para su musa vestidos de Armani Privé con delicada pedrería o auténticos sueños de Elie Saab o Balmain. En su mente también estaban las grandes estrellas del Hollywood dorado. De tal forma que pudimos ver a una Céline luciendo entallados vestidos con aberturas laterales, que sacaban partido por fin de su espectacular estructura ósea y sus torneadas piernas.

En 2004, confirmado el éxito de su espectáculo, recibe la estrella en el Paseo de la Fama, en Los Ángeles. (Getty)
En 2004, confirmado el éxito de su espectáculo, recibe la estrella en el Paseo de la Fama, en Los Ángeles. (Getty)

Annie North consiguió enderezar el rumbo de Céline, que había dado muchos bandazos de estilo, no solo en su vestuario, sino también capilares que le habían llevado en ocasiones a convertirse casi en una parodia de sí misma. Especialmente desafortunado fue su look rubio platino que la emparentaba con la cantante de Roxette cuando lanzó su disco '1 fille et 4 types' en 2003 y se empeñó en convertirse en una especie de musa indie. O su corte de pelo que le ponía 20 años encima en la portada del disco 'D'eux', en 1995, aunque acabó coronándose como el más vendido de la historia en ese idioma, con más de 8 millones de copias.

 A su vuelta a Las Vegas en 2011. (Getty)
A su vuelta a Las Vegas en 2011. (Getty)

Céline, que ya se había adentrado en el mercado de las fragancias con su nombre, fue tomando consciencia de que podía explotar su faceta sexy, pero todavía no había llegado a su vida el estilista que habría de convertirla en la fashionista que es hoy en día y que le ha llevado de ser casi inexistente en las redes sociales a tener más de 4 milllones de followers en Instagram, que, para qué negarlo, ha convertido también en un espectáculo.

En cada una de sus imágenes llevan miles de dólares encima en ropa y complementos. Pero, sobre todo, demuestra una osadía que deja en pañales a muchas influencers treinta años más jóvenes que ella.

Su vuelta en 2015, tras la muerte de su marido. (Getty)
Su vuelta en 2015, tras la muerte de su marido. (Getty)

Law Roach, el estilista que la ha trasformado en estos últimos años, llegó a su vida para quedarse... Todo empezó con una sudadera oversize con Leonardo Dicaprio y Kate Winslet, los protagonistas de 'Titanic', la película con la que ella también alcanzó una fama estratosférica y a partir de ese momento la percepción que casi todo el mundo tenía de Céline cambió por completo. De repente ya había pasado de 'tacky' a cool o, lo que es lo mismo, de ser una hortera a una moderna.

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La edición digital de 'Vogue' le hizo una superproducción por las calles de París, una apuesta editorial que hasta entonces solo se había hecho para el papel, fue una de las invitadas más aplaudidas en la gala MET del año pasado con un Versace con un toque futurista con el que impactó y epató, pasó a la historia con un vestido arquitectónico de Stephane Rolland en los Billboard Awards, y se embarcó en una gira 'sold out' por Asia y Oceanía en la que lució modelazos de Alta Costura de Schiaparelli que no se hubiera atrevido a ponerse tres décadas atrás.

El artífice de los estilismos de este último tour, por cierto, fue Pepe Muñoz, además ilustrador y bailarín, con quien la han relacionado sentimentalmente, aunque los hechos parecen haber demostrado que su vínculo es solo profesional y de amistad. Protagonizaban en este 'show' una sorprendente coreografía de 'Falling into you', una canción que la artista hacía muchos años que no interpretaba.

En la gala MET de 2017. (Reuters)
En la gala MET de 2017. (Reuters)

Ahora que está a punto de dejar Las Vegas y ultima su nuevo disco en inglés, que incluirá varias canciones de Sia, se especula sobre su futuro. Hay quien cree que quiere dedicarse al cine. Otros piensan que se va a mudar a Canadá para estar junto a su nonagenaria madre y sus hermanos, que vivirá en una casa junto un lago y sus hijos aprenderán a pescar. Un supuesto sueño de juventud que ahora podría cumplir.

Sin embargo, una retirada no parece plausible como sí lo parece una vuelta a Las Vegas dentro de unos años. Igual ni ella misma sabe muy bien lo que hará...

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