El álbum más personal de Míchel Salgado y Malula Sanz: del 'sí, quiero' multitudinario a las bodas de plata en Galicia
La boda del exfutbolista Michel Salgado y Malula Sanz acaparó la atención de todos los medios de comunicación en el verano del año 2000. El año pasado la pareja celebró sus bodas de plata en su querida Galicia, tierra natal del novio
Vanitatis abre el álbum de boda de Míchel Salgado y Malula Sanz. (Cortesía)
La historia de amor de Míchel Salgado,exfutbolista del Real Madrid y de la Selección Española de fútbol, y de Malula Sanz, hija del entonces presidente del club, Lorenzo Sanz, tuvo su punto de partida en un encuentro absolutamente casual. La novia lo recuerda con todo detalle. "Un día quedé a comer con un amigo y mi hermana Diana en el restaurante 'De María' de Madrid. De pronto, mi hermana me advirtió: 'Mira, ese es el chico que va a fichar papá'. Reconozco que a mí me pareció guapísimo desde el primer momento. Yo tenía 24 años. Él también estaba almorzando con su representante y en un momento nos dimos cuenta que le decía: 'Ahí están las hijas del presidente. Sin embargo, en aquel instante ni siquiera nos cruzamos la mirada", cuenta Malula para Vanitatis.
La novia y su padre, Lorenzo Sanz. (Cortesía)
"Fue algún tiempo después, en un viaje, primero a La Coruña, y luego a Grecia, coincidiendo con un partido de Champions, cuando empezamos a vernos más a menudo. Recuerdo que ya, en Atenas, estaba tomándome una cerveza con Karembeu -otro futbolista del Real Madrid-, llegó Míchel y le dijo que se quedase a tomar algo con nosotros. Empezamos a hablar y, cuando llegó la hora de pagar, los dos se dieron cuenta de que no llevaban dinero y ¡tuve que pagar yo! A partir de ahí empezamos a salir juntos y, apenas nueve meses más tarde, nos casamos.Los dos teníamos 25 años", añade.
Decididos a pasar por el altar, se produjo una anécdota relacionada con la reacción del padre de la novia ante el anuncio de boda que los novios nunca olvidarán. El propio Míchel lo recordaba no hace mucho tiempo. "El día después de comunicarle tanto a mi suegra, a la que quiero muchísimo, como a mi madre, a la que no tengo ahora, que habíamos decidido casarnos, quisimos comunicárselo al padre de Malula. Recuerdo que estábamos desayunando -yo, mirando hacia la pared para no ver el rostro de Lorenzo- y, después de darnos los buenos días, se adelantó y nos dijo: 'Vosotros estáis locos ¿verdad?' ¡Imagínate que el presidente del Madrid te dice eso! Creo que en ese momento nadie daba un duro por nosotros. Pero, para sorpresa de muchos, rompimos todas las apuestas".
Míchel Salgado y Malula Sanz el día de su boda. (Cortesía)
Finalmente, los novios fijaron fecha de boda. "Debido a la agenda deportiva de Míchel, que ese mismo verano jugaba también con la Selección en la Eurocopa, elegimos un miércoles 5 de julio del año 2000 y la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid, la misma donde también se casaron mis cuatro hermanos. Con su impresionante retablo del siglo XIX y adornada con grandes centros cuajados de liliums blancos, peonías holandesas y margaritas resultaba espectacular", subraya nuestra protagonista.
La ceremonia religiosa, en la que una soprano interpretó varias obras de música clásica, fue oficiada por el sacerdote Julián Esteban Serrano. El novio, muy puntual, llegó al templo poco antes de las seis de la tarde elegantemente vestido con el clásico chaqué de Just One, chaleco gris y corbata azul. Le acompañaba su hermanaPilar Salgado, que lució espléndida con un vestido de gasa color verde pistacho. Poco después, llegó la novia acompañada por su padre y padrino Lorenzo Sanz. Entretanto, multitud de madrileños se agolpaban en los alrededores la iglesia para no perder detalle de la llegada de los novios y los invitados.
Míchel Salgado y Malula Sanz recién casados. (Cortesía)
"Aquel día estuve muy nerviosa", admite la novia. "Me abrumaba todo, la emoción de los últimos preparativos, la prensa en la puerta de la iglesia, la nube de gente y de fotógrafos... Míchel estaba acostumbrado a todo aquello pero yo, no. Por suerte, mi padre me dio mucha tranquilidad. Cuando cruzamos juntos la nave central de la iglesia, bajo los acordes de la marcha nupcial de Mendelssohn, noté que me apretaba la mano como diciéndome: 'No te preocupes, todo va a ir muy bien". Segundos después, cuando me encontré con Míchel esperándome en el altar y me dijo 'Qué guapa', espanté los nervios definitivamente". Si le preguntamos por un momento especial de la ceremonia, Malula lo tiene claro: "El intercambio de las alianzas. Para mí, fue especialmente emocionante. Además, no nos intercambiamos un solo anillo, sino dos, porque no coincidíamos a la hora de elegirlos. De modo que escogirmos unos de oro y blanco y otros de oro amarillo de la joyería coruñesa Juan Candame. Todavía hoy, sigo llevando los dos".
Los novios durante la celebración. (Cortesía)
El exfutbolista del Real Madrid. (Cortesía)
Tras el enlace, los novios se dirigieron al Castillo de Viñuelas, un espacio señorial del siglo XVIII situado al norte de Madrid y rodeado de exuberantes jardines y naturaleza. Allí les esperaban sus cerca de 900 invitados entre los que no faltaron multitud de compañeros del futbolista. El cóctel, muy animoso, se celebró en las terrazas exteriores y la cena en sus magníficos salones con luz natural y techos altos. Las mesas redondas se vistieron con manteles blanco de hilo, vajillas y cristalerías clásicas y coloristas centros de flores. "Por suerte, conté con la ayuda de mi madre, María Luz Durán, que se ocupó de organizar todos los detalles. El menú, servido por MallorcaCatering, fue de lo más clásico: ensalada de bogavante de primero, carne o pescado a elegir como plato principal y una tarta de ocho pisos de postre que, por supuesto, cortamos con aquellos famosos sables de la época", detalla divertida la novia.
Para abrir el baile, los novios eligieron un vals tradicional que Malula bailó inicialmente con su padre y Míchel con su hermana. "En la fiesta, por supuesto, cambiamos el ritmo. Saltábamos de los éxitos de Queen y Frank Sinatra a Julio Iglesias, Mecano, Supertramp o unas sevillanas. Yo bailé todo lo bailable y lo pasamos genial". Dos días después partieron de viaje de novios: "Empezamos volando en el famoso Concorde desde París a Nueva York y después fuimos a Orlando, Los Ángeles y la Polinesia. Fue fantástico".
Una mantilla de encaje y flores de tul
Malula vestida de novia. (Cortesía)
Como cualquier novia, Malula quería acertar con su vestido nupcial. "Acudí a la modista de mi familia de toda la vida, Rosario Díaz, sin tener un solo boceto en mi cabeza. Lo único que tenía claro es que quería un diseño sencillo, sin pompa ni recargamiento de ningún tipo. Finalmente, me decidí por un vestido de corte clásico color marfil con escote redondo enmarcado por dos tirantes anchos, cuerpo de mini jaretas, falda voluminosa adornada con flores diminutas y una cola desmontable de cuatro metros", explica. El protagonismo, sin embargo, "se lo llevó la maravillosa mantilla de encaje de mi madre que llevé a modo de velo y que también lució mi hermana Diana el día de su boda. Me parecía elegantísima. Como accesorios, elegí unos zapatos blancos tipo salón deFranjul forrados del mismo tejido del vestido y un pequeño bouquet de flores rosas. Tras la cena se lo entregué a mi amiga Esther, que se casó al año siguiente", recuerda la novia.
Como únicas joyas, Malula lució la pulsera que su marido le regaló en la pedida, una pieza del joyero Juan Candame, una tiara antigua de oro blanco y brillantes y unos diminutos pendientes de brillantes. Del peinado, una melena suelta y ligeramente ondulada, y el maquillaje en tonos muy suaves, se encargó Tacha.
Bodas de plata en su querida Galicia
Para celebrar sus 25 años de casados y demostrar que lo suyo si es amor verdadero, Malula y Míchel decidieron organizar una gran fiesta de fin de semana en el Parador de Baiona, muy cerca de Vigo -ciudad natal del futbolista "y un lugar muy especial para nosotros"- en la que destacaron tres invitados muy especiales, sus hijos Malú, Miguel y Alan. "La idea de celebrarlo surgió porque nos dimos cuenta de que hacíamos 25 años el mismo año que cumplíamos 50 y fue como un 'flashback'. Pensamos, ¿y por qué no lo festejamos con nuestra familia y amigos para compartir con ellos este día tan especial? Mi hija Malú se encargó de toda la organización con la ayuda de la wedding planner Mónica Vázquez de 'Adoro las bodas' y todo resultó perfecto", cuenta.
Ambas familias durante la celebración. (Cortesía)
Los recién casados cortando la tarta nupcial. (Cortesía)
El viernes, los novios almorzaron con un pequeño grupo de invitados en el restaurante vigués 'La Aldeana' a modo de preboda. Justo después se fueron a Baiona y cerraron el restaurante 'La Pinta del Parador' para cenar. Allí contaron con la actuación del grupo flamenco Pa Ti Na Ma con quienes Malú, la hija mayor del matrimonio que continúa afianzando su carrera musical, cantó tres canciones. Al día siguiente, nuestra pareja protagonista se reunió con el resto de invitados llegados desde diferentes lugares del mundo, entre ellos, rostros conocidos como Iker Casillas, Juan Peña, Marián Mouriño (presidenta del Celta de Vigo) y Makoke, gran amiga de la novia. Todos recorrieron el precioso camino empedrado del Parador, rodeado de hortensias, que conducía a 'La Huerta', el espacio reservado para la celebración.
Un matrimonio para toda la vida. (Cortesía)
Malula lució un espectacular vestido joya ceñido al cuerpo, con escote en V y multitud de incrustaciones de pedrería en plata cosidas a mano y unidas en una línea central de la firma dubaití M&M. Como complementos, un abanico labrado de color natural y un espectacular colgante en forma de corazón. Míchel, por su parte, llevaba un traje hecho a medida de Do Rego. El DJ gallego Roberto Carril animó la fiesta hasta las doce de la noche, Malú deleitó a todos interpretando varias canciones y, nada más terminar, contaron con las DJ's de la Bresh hasta las seis de la mañana.
Brindando por su amor. (Cortesía)
25 años después, nuestra pareja 'wedding' sigue siendo igual de cómplice que aquella tarde de verano. Según apunta Míchel "el secreto consiste en no pensar que estamos casados. Hemos tomado las riendas de nuestra vida juntos, hemos estado siempre el uno para el otro. Al final, yo la necesito y ella me necesita". Para Malula "esto ha sido una cosa de los dos. Estos 25 años han pasado muy rápido y, si es así, es porque hemos hecho las cosas bien. ¿La clave? Respetarse, apoyarse el uno en el otro y quererse mucho". Nada que añadir.
Esta entrevista con Malula Sanz se realizó dos días antes de que estallara el conflicto bélico en Oriente Medio.
La historia de amor de Míchel Salgado,exfutbolista del Real Madrid y de la Selección Española de fútbol, y de Malula Sanz, hija del entonces presidente del club, Lorenzo Sanz, tuvo su punto de partida en un encuentro absolutamente casual. La novia lo recuerda con todo detalle. "Un día quedé a comer con un amigo y mi hermana Diana en el restaurante 'De María' de Madrid. De pronto, mi hermana me advirtió: 'Mira, ese es el chico que va a fichar papá'. Reconozco que a mí me pareció guapísimo desde el primer momento. Yo tenía 24 años. Él también estaba almorzando con su representante y en un momento nos dimos cuenta que le decía: 'Ahí están las hijas del presidente. Sin embargo, en aquel instante ni siquiera nos cruzamos la mirada", cuenta Malula para Vanitatis.