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FAMILIA REAL DANESA

Mary, la princesa perfecta: las luces y (pocas) sombras en su 15 aniversario de boda

Pese a su origen extranjero, la esposa de Federico de Dinamarca es el miembro de la Casa Real más popular entre los daneses. De ella admiran su sencillez y su discreción

Foto:  Mary y Federico. (Getty)
Mary y Federico. (Getty)

La Casa Real es una de las instituciones más respetadas en Dinamarca, que se vanagloria de tener una de las monarquías más antiguas del mundo. Pero, aunque la reina Margarita II es una figura apenas discutida y muy apreciada y los daneses poseen un fuerte sentimiento nacionalista, la figura más popular es su nuera, la princesa Mary, australiana de nacimiento y, hasta su compromiso con el príncipe Federico, completamente desconocida para su país de adopción.

Las encuestas que miden el grado de aceptación de los miembros de la Casa Real entre la población colocan desde hace años a Mary por delante de su suegra y de su esposo, el otrora príncipe taciturno que recelaba de convertirse en rey algún día y que de joven llenaba páginas en la prensa rosa danesa por sus relaciones con modelos y artistas y algún que otro escándalo. La positiva influencia de Mary en Federico es uno de los factores que han contribuido al aprecio que los daneses sienten por esta abogada y publicista australiana, que el heredero conoció en un bar durante los Juegos de Sídney y con quien se casó en la catedral de Copenhague cuatro años después.

Federico y Mary de Dinamarca el día de su boda. (Getty)
Federico y Mary de Dinamarca el día de su boda. (Getty)

La imagen de Federico llorando en el altar mientras esperaba a la futura princesa y su apasionado discurso en el banquete nupcial fueron el primer paso para que Mary se ganase a los daneses, que desde entonces la han situado en lo más alto de sus preferencias, frente a la acogida más fría que han dispensado, por ejemplo, a su cuñada, la princesa Marie, o al príncipe consorte Enrique, fallecido el año pasado y objeto constante de burla de los tabloides por su acento francés y por sus exigencias de recibir el título de rey.

Mary, de 47 años y madre de cuatro hijos, ha construido una imagen de princesa moderna y próxima: no solo lleva en bicicleta a la guardería a sus hijos -práctica habitual en la mayoría de los daneses-, sino que se ha convertido en el primer miembro de la Casa Real danesa que preside el acto de entrega de los premios de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Además, practica deporte de forma activa y ha adquirido el grado de capitana en la denominada Guardia Nacional, tras hacer la instrucción y dormir al raso con el resto de reclutas.

La princesa Mary de Dinamarca, en el acto de nombramiento como capitana de la Guardia Nacional. (Reuters)
La princesa Mary de Dinamarca, en el acto de nombramiento como capitana de la Guardia Nacional. (Reuters)

A través de la fundación que lleva su nombre se ha interesado sobre todo por iniciativas contra el acoso escolar, la violencia familiar y el aislamiento social, que ha compaginado con viajes a países en desarrollo y las tradicionales visitas oficiales en compañía de ministros y empresarios. En contrapunto, su lado más frívolo: su interés por la moda, por el que durante años ha apoyado con su presencia la cita anual con las pasarelas en Copenhague. Esa combinación estudiada de naturalidad y compromiso con sus obligaciones, unida a su efecto positivo en el futuro monarca han convencido hace tiempo incluso a la exigente Margarita II. La reina ha elogiado en público en varias ocasiones a su nuera, a la que hasta han distinguido en Dinamarca con el premio al mejor discurso del año por el que pronunció en la gala del 50 cumpleaños de Federico, mezclando humor con historias personales, como revelar la querencia de su esposo por los chistes malos.

A Mary, a la que se le pasa por alto que aún tenga acento cuando habla danés, no se le recuerda ninguna torpeza en actos públicos ni escándalos de ningún tipo, y las críticas a su persona en los medios daneses han sido prácticamente inexistentes, al contrario que a otros miembros de la familia real, empezando por su esposo o por la propia reina. De ahí que sorprendiese la velada alusión lanzada recientemente en su biografía por la princesa Benedicta a quienes acuden a actos benéficos “con ropa muy cara y extravagante”, apelando a la necesidad de mantener “los pies en la tierra” y a no convertir a la familia real en una parte de la jet set. Aunque la hermana menor de Margarita II no da nombres, los expertos en realeza danesa no han dudado en apuntar a Mary, quien alguna vez ha admitido públicamente que gasta demasiado dinero en ropa.

Mary Donaldson, junto al príncipe Federico y la reina Margarita en una recepción en palacio. (Reuters)
Mary Donaldson, junto al príncipe Federico y la reina Margarita en una recepción en palacio. (Reuters)

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