No quiere más sorpresas: Isabel II cumple 95 años tomando una firme decisión
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No quiere más sorpresas: Isabel II cumple 95 años tomando una firme decisión

La incorporación del anterior responsable del MI5, Andrew Parker, como su nuevo jefe de la Casa Real responde a su determinación de contar con todos los datos antes de poner nombre y apellido a su legado

placeholder Foto: Isabel II, en el funeral de su marido, el duque de Edimburgo. (Cordon Press)
Isabel II, en el funeral de su marido, el duque de Edimburgo. (Cordon Press)

Más triste, sí. Más sola. Para la reina Isabel II hoy no será precisamente uno de los días más felices de su vida. Con la imagen del entierro de su esposo aún en la retina, la fecha de su 95 cumpleaños no anima a la celebración. Y además, en este contexto de convulsión y zozobra por el que atraviesa la familia real británica, la verdad es que un cumpleaños redondo como el de hoy va a pasar prácticamente desapercibido.

Después de casi 73 años y medio de matrimonio con el príncipe griego que la enamoró a los 13 años, la reina Isabel acusa el zarpazo de la soledad. Es verdad que en su largo matrimonio ha habido momentos difíciles. Incluso tensos. Pero al final, como suele suceder, en el balance más íntimo prevalecen los muchísimos momentos de felicidad.

Más triste, sí. Y más sola. Aunque ni más débil ni fuera de la realidad. La reina británica, que en febrero pasado cumplió 69 años en el trono, es consciente de sus limitaciones. Hace tiempo que tiene programada su sucesión: no el cuándo, sí el cómo.

placeholder La reina Isabel, en una imagen de archivo. (Getty)
La reina Isabel, en una imagen de archivo. (Getty)

Camina hacia el reinado más largo de la historia

Ella camina hacia el 70 aniversario de su ascensión al trono (1952), si bien fue coronada solemnemente en 1953. A sus 95 años, no solo ha dejado muy atrás el reinado más largo del Reino Unido (los más de 63 años de la reina Victoria, de 1837 a 1901), sino que podría superar los dos reinados recientes más prolongados: los más de 70 años en el trono del rey Bhumibol de Tailandia, que falleció en 2016 a los 88 años, y del rey Juan II de Liechtenstein, que murió en 1929 también a los 88 años. Y para los entusiastas de las estadísticas, podemos mencionar también que la reina Isabel tiene a su alcance igualmente la posibilidad de superar el periodo más largo de reinado del que se tiene noticia, que no es otro que el del Rey Sol, Luis XIV de Francia y de Navarra. Este monarca vivió casi 77 años y de ellos reinó durante 72.

Y con la experiencia de los años, la reina Isabel II sabe muy bien que una cosa son los deseos y otra la realidad de la vida. En ocasiones, como en el caso de su esposo, la muerte es prácticamente una crónica anunciada, pero en otras no. Y ella es consciente de que puede fallecer en cualquier momento. Sabe que, aunque su propósito es precisamente ese, morir con las botas puestas, la vida da muchas e inimaginables vueltas: ese era el propósito del rey Juan Carlos y no pudo cumplirlo. En todo caso, llegado el momento, al acontecimiento de la renuncia sucede la regla de oro de la monarquía: 'a rey muerto, rey puesto'.

La monarquía de Isabel II es radicalmente opuesta a la de sus predecesores

Pero gozar de una edad avanzada no es sinónimo de debilidad. La reina británica cumple este miércoles 95 años y mantiene una fortaleza envidiable a la hora de tirar de las riendas de la institución monárquica que encabeza.

Durante su reinado, la institución ha sufrido numerosas reformas, muchísimas más de cuantas pudieron impulsar sus predecesores y predecesoras… Y ello, a pesar de que, en efecto, la monarquía británica mantiene liturgias y protocolos ancestrales. En la forma parece la monarquía de siempre, pero en el fondo es radicalmente distinta a la que encabezó -por ejemplo- su padre, el rey Jorge VI.

placeholder La reina Isabel, en una imagen de archivo. (EFE)
La reina Isabel, en una imagen de archivo. (EFE)

Lilibet, como se la conoce en su entorno más personal -incluida la familia del rey Felipe VI-, quiso hacer coincidir el relevo de su jefe de la Casa Real -Lord Chamberlain- con la apertura de una nueva etapa, orientada ya a su sucesión. Lord Peel iba a jubilarse a finales 2020, aunque oficialmente se retrasó hasta finales de marzo pasado debido a la pandemia. Buckingham comunicó el relevo de Lord Peel a primeros de febrero. Y anunció que el primer día de abril se incorporaría a los servicios de la reina, como nuevo Lord Chamberlain, una persona bien conocida por la opinión pública: es el exdirector de la inteligencia británica, el MI5, Andrew Parker, barón Parker de Minsmere desde enero de este mismo año.

La veterana monarca está dispuesta a controlar su propia sucesión

Y, claro, la pregunta que recorrió el Reino Unido en breves segundos fue evidente: ¿por qué razones incorpora la reina al número uno de su staff a un especialista en contraespionaje del que solo se ha sabido -hasta ahora- que es un apasionado de los pájaros? La respuesta, aunque con numerosos matices, ha sido prácticamente unánime: la veterana monarca quiere controlar -y muy de cerca- su propio proceso de sucesión; quiere preparar la institución para la nueva etapa que deberá afrontar. Y como ya está harta de sorpresas, es muy probable que con Parker a su derecha pueda reunir todos los datos que precisa para tratar de evitar eso, ¡más sorpresas!

Andrew Parker, de 59 años, casado y con dos hijos, es licenciado en Ciencias Naturales por la Universidad de Cambridge. Sin embargo, el agudo observador de pájaros se vinculó a los servicios británicos de inteligencia cuando apenas contaba con 22 años, en 1983. Años más tarde, en 1999, fue director de inteligencia del órgano que controlaba el tráfico aduanero y la gestión de impuestos especiales, el HMCE, más tarde reconvertido en el HRMC tras incorporar la gestión de impuestos directos.

placeholder La reina Isabel junto a Andrew Parker, entonces director del MI5. (Reuters)
La reina Isabel junto a Andrew Parker, entonces director del MI5. (Reuters)

En 2005 fue nombrado responsable del área de terrorismo internacional, en el seno de los servicios de inteligencia. Un cargo tremendamente exigente y delicado, sobre todo desde los atentados del 11-S en Nueva York. De hecho, a los pocos meses de asumir esta responsabilidad, Londres fue escenario de los terribles atentados del 7 de julio de 2005. Tres bombas hicieron explosión en otros tantos trenes del metro londinense y una más en un autobús urbano, causando cerca de 60 muertos y 700 heridos. Dos años después, en 2007, fue nombrado director adjunto del MI5 y director general en 2013, cargo en el que ha permanecido hasta finales de 2020.

La institución vive en un variopinto y prolongado 'annus horribilis'

Cuando la reina Isabel encomendó la jefatura de su casa a Parker -probablemente en enero pasado, anunciándose a primeros de febrero-, la monarquía británica acababa de afrontar la sorprendente retirada de los duques de Sussex, que hicieron pública el 8 de enero. Pero no fue este el último pasaje del variopinto y muy prolongado 'annus horribilis' que vive la institución, como es bien sabido. Tras la renuncia del príncipe Harry a los derechos y obligaciones de pertenecer a la familia de los Windsor y su traslado a América, tanto él como su esposa Meghan Markle se 'sinceraron' ante las cámaras con la popular estrella televisiva Oprah Winfrey. Y la entrevista ha removido los cimientos de la institución.

El impacto se equipara al que recibió tras la separación y -sobre todo- con la muerte de Diana de Gales, en 1997. Sin embargo, a diferencia de aquel momento y otros posteriores, en esta ocasión Buckingham ha dado una respuesta pública inmediata. El silencio, que era una norma, ya no es estrategia válida. En la era de la información, lo más importante es ganar la batalla de la opinión pública.

placeholder La reina Isabel, en su último discurso por Navidad. (Reuters)
La reina Isabel, en su último discurso por Navidad. (Reuters)

Si en 1997 hizo falta que interviniera el primer ministro Blair para que la reina reaccionara y compareciera públicamente, ahora ha sido ella la que ha tomado la iniciativa. Algo habrá tenido que ver el discretísimo y 'superdocumentado' barón de Minsmere. Y ahí están los datos, claro. Serán más o menos fiables, pero son los que hay. Cerca del 60% de los británicos censura la actitud de los duques de Susex, aunque cargan más contra Meghan que contra el príncipe Harry. Sin embargo, también es preciso tener en cuenta la opinión según el segmento de edad. La actitud rebelde de los duques despierta la simpatía de los más jóvenes, entre los 18 y los 24 años, mientras provoca la censura radical de los mayores de 65 años.

Fermín J. Urbiola

Periodista y escritor www.ferminjurbiola.com o en Facebook o en Twitter

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