Ricardo de Gloucester: la tragedia que cambió la vida del primo de Isabel II
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Duro golpe

Ricardo de Gloucester: la tragedia que cambió la vida del primo de Isabel II

Seguro de poder llevar una vida anónima y discreta, el príncipe Ricardo no esperaba la tragedia que golpeó a su familia y le obligó a dar un paso adelante

Foto: Ricardo de Gloucester, junto a su esposa Birgitte en 2014. (Getty/Chris Jackson)
Ricardo de Gloucester, junto a su esposa Birgitte en 2014. (Getty/Chris Jackson)

Las cosas pueden cambiar mucho de un día para otro. En el caso de Ricardo de Gloucester fue un instante, una tragedia la que marcó su vida, cambiado su destino y haciendo que tuviera que dar un paso al frente, asumiendo cargas que no parecían destinadas a ser suyas.

Lejos de lo que podría parecer con estas pocas palabras, esta no es una historia de ficción que nos relata las aventuras de un heredero oculto criado por desconocidos al margen de su legado. No hablamos de una película o serie de televisión, aunque la vida del duque de Gloucester bien podría estar presente en ficciones que retratan la historia de la monarquía. Antes de entrar de lleno en su historia, conviene aportar un poco de contexto, pues hablamos de un hombre que el pasado mes agosto celebró su 77 aniversario, por lo que tampoco hay que viajar tanto en el tiempo.

placeholder Ricardo de Gloucester, junto a su esposa Birgitte en 2019. (Reuters/Pool/Chris Jackson)
Ricardo de Gloucester, junto a su esposa Birgitte en 2019. (Reuters/Pool/Chris Jackson)

Ricardo de Gloucester es primo de Isabel II, reina de Inglaterra, por lo que desde la cuna ha recibido el título de príncipe. Su padre era el príncipe Enrique, anterior duque de Gloucester, él era el tercer hijo de Jorge V y María de Teck, el único de los tres que no llegó a reinar. El mayor de ellos, Eduardo VIII es conocido por su renuncia al trono por amor, pasó a ser duque de Windsor cuando se casó con Wallis Simpson, a quien tanto se compara con Meghan Markle, quien ya se había divorciado en dos ocasiones. Le sucedió entonces su hermano, Jorge VI, padre de la actual monarca.

Triste pérdida

Como es habitual, es el primogénito quien está destinado a heredar el título de su padre, y en el caso de Ricardo no era diferente, sería su hermano, el príncipe Guillermo, quien se quedaría con él tras el fallecimiento de su padre. Esto, sin embargo, nunca llegó a producirse pues un trágico accidente acabó con su vida cuando tenía 30 años. Guapo y carismático, Guillermo tenía fama de seductor, de deportista y de vividor de riesgo, fue precisamente esta última característica la que acabó con su vida.

Apasionado de la aviación, el 28 de agosto de 1972 -dos días después del cumpleaños de su hermano- perdía la vida tras perder el control de la avioneta que pilotaba en el Trofeo Aéreo Internacional Goodyear. Tras un movimiento arriesgado, acababa estrellando la nave, que estallaba en llamas al caer al suelo frente a miles de espectadores, segando su vida y la de su copiloto, Vyrell Mitchell. Tardaron dos horas en controlar la situación y tuvieron que ser identificados a partir de los registros dentales.

placeholder Los duques de Gloucester en 2019. (Reuters/Pool/Yui Mok)
Los duques de Gloucester en 2019. (Reuters/Pool/Yui Mok)

No era un momento sencillo para la familia, pues el estado de salud del patriarca no era el mejor; de hecho, tomaron la decisión de no revelarle lo sucedido, según cuentan las crónicas de la época. Años atrás, en 1965, mientras regresaban del funeral de Winston Churchill, el príncipe Enrique sufría un derrame cerebral mientras conducía, lo que le hizo perder el control del vehículo. Su esposa, Lady Alicia, sufrió graves heridas en el rostro teniendo que recibir hasta 50 puntos de sutura y él nunca se recuperó de las secuelas del derrame. Con el tiempo llegó a perder la movilidad y la capacidad de habla, falleciendo un año después que su hijo.

Durante todo este tiempo, su mujer no perdió la esperanza de que pudiera recuperarse pues, aunque el suyo fue un matrimonio forzado y tardío (él tenía 35 años y ella 33, por lo que no le permitieron casarse de blanco y tuvo que optar por un diseño rosa claro), también fue ejemplar, manteniéndose al margen de los escándalos de la monarquía británica y formando una bonita familia junto a sus dos hijos, Guillermo y Ricardo.

Una vida discreta

Como no estaba destinado a heredar el título y convertirse en cabeza de familia, Ricardo había podido estudiar lo que había deseado y se había matriculado en Arquitectura en el Magdalene College (Cambridge) en 1963. Durante varios años ejerció la profesión para la que se había formado, primero como becario y, cuando su experiencia fue mayor, como socio asociado de la firma de arquitectos londinense Hunt Thompson Associates.

placeholder El duque de Gloucester, junto a Kate Middleton en la abadía de Westminster en 2019. (Reuters/Pool/Victoria Jones)
El duque de Gloucester, junto a Kate Middleton en la abadía de Westminster en 2019. (Reuters/Pool/Victoria Jones)

En estas circunstancias, no es raro que la mejor opción fuera que Ricardo diera un paso al frente, dejando a un lado su discreta vida anónima y convirtiéndose tras la muerte de su padre en duque de Gloucester, conde de Ulster y barón Culloden, títulos que esperaba fueran a parar su hermano, pero que tuvo que asumir, así como las obligaciones asociadas al cargo. Por suerte contaba con el apoyo de su esposa, con quien se había casado en julio de 1972, poco antes de la muerte de su hermano.

Birgitte van Deurs era una joven danesa a la que conoció cuando ambos estudiaban en la Universidad de Cambridge. La intención de la pareja eran llevar una vida tranquila, formar una familia y vivir de sus profesiones, él como arquitecto y ella como economista, pero no pudo ser de esta manera. Las obligaciones familiares de Ricardo les obligaron a cambiar sus planes, pues como miembros de la familia real no tienen permitido recibir un salario. Por suerte, a través de las organizaciones benéficas y fundaciones a las que muestran su apoyo pueden seguir vinculados a sus intereses.

placeholder Los duques de Gloucester, junto a la princesa Eugenia en 2018. (Reuters/Pool/Yui Mok)
Los duques de Gloucester, junto a la princesa Eugenia en 2018. (Reuters/Pool/Yui Mok)

Él sobre todo colabora con causas humanitarias, de medioambiente y patrimonio, ella por su parte ha centrado su carrera en apoyar organizaciones relacionadas con el arte, el deporte, el bienestar o la educación. Muy implicados en todas ellas, la pareja ha conseguido permanecer en un segundo plano, tal vez eclipsados por otros miembros de la familia real. Durante muchos años vivieron en el palacio de Kensington, aunque tras la marcha de sus tres hijos optaron por mudarse a un hogar más pequeño. Ahora continúan sus vidas de forma discreta, feliz y al servicio de la reina.

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