Sandringham, la casa de Isabel II en la que empieza 'Spencer', pero que no está en el film
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UN LUGAR ESPECIAL PARA LA REINA

Sandringham, la casa de Isabel II en la que empieza 'Spencer', pero que no está en el film

Esta residencia privada de la monarca británica es uno de los escenarios que 'veremos' en la película de Pablo Larraín. No es la real: otras localizaciones recrean este lugar especial para la reina

Foto: Vista general de Sandringham. (Alamy)
Vista general de Sandringham. (Alamy)

Cuando este viernes los más cinéfilos acudan a las salas de cine para ver la última película sobre Lady Di, verán cómo la cinta empieza con Kristen Stewart perfectamente caracterizada, observando cómo parte de la familia real -su familia política, en ese momento- llega al mismo lugar para una celebración navideña. Ese lugar en el que da comienzo 'Spencer' es Sandringham, una de las residencias privadas de Isabel II. Aunque las escenas no se han grabado en este castillo y ha sido recreado en otros dos, no podían obviarlo en el guion por la importancia que tiene para la familia real y los momentos tan relevantes que se han vivido en él.

Cada año desde hace más de tres décadas, la reina Isabel abandonaba a mediados de diciembre el palacio de Buckingham con rumbo a su finca de Sandringham. Lo hacía siempre después de celebrar una comida navideña para despedir al personal que trabaja para ella en Londres y a la que se unía toda la familia, no solo sus descendientes directos, sino también primos y sobrinos. Su estancia en Norfolk, donde está situada la finca, se alargaba hasta bien entrado el mes de febrero, ya que era costumbre que se quedara hasta que pasaba el 6 de febrero, aniversario de la muerte de su padre y de su ascensión al trono.

placeholder Kristen Stewart, en una de las escenas de la película.
Kristen Stewart, en una de las escenas de la película.

Y hablamos en pasado de esta costumbre porque el año pasado la reina Isabel tomó la decisión de no moverse y pasar las Navidades en el castillo de Windsor, donde se instalaba el marzo anterior para aislarse lo más posible del coronavirus. Lo hacía para no obligar a sus posibles invitados a estar aislados de sus otras familias para protegerla a ella y también para evitar que los trabajadores no tuvieran que estar separados de sus familias durante los casi dos meses que duraba su estancia en Sandringham, algo a lo que habrían estado obligados de seguir con los planes habituales.

Así, la reina Isabel vivió el año pasado unas Navidades muy tranquilas y diferentes a las anteriores y, sin saberlo, las últimas junto al duque de Edimburgo. Pero hasta entonces los muros y jardines de Sandringham han sido testigos de momentos, costumbres y anécdotas que aparecen en libros, documentales y películas como 'Spencer': el intercambio de regalos absurdos, los cócteles que solía preparar el duque de Edimburgo o el pesarse antes y después de la cena en una báscula antigua para comprobar si realmente los invitados habían comido -detalle que también veremos en el film-.

placeholder Una de las entradas de Sandringham. (EFE)
Una de las entradas de Sandringham. (EFE)

Situada en un terreno de más de 8.000 hectáreas, cuenta con un edificio principal con innumerables habitaciones distribuidas en tres plantas. Y además de un ático y sótano, tiene varios salones y salas de estar, como un salón de baile y un comedor, en el que se pueden encontrar algunos cuadros de Goya, regalo en su momento del rey Alfonso XII. Y la familia también puede entretenerse mucho en las salas dedicadas a actividades de ocio, como la bolera, la biblioteca, la sala de billar o la sala de armas. Todas ellas añadidas y remodeladas a lo largo del tiempo, ya que Sandringham ha sufrido numerosas ampliaciones y reformas desde que pasara por primera vez a manos de un Windsor, el rey Eduardo VII en 1862, cuando todavía era príncipe de Gales.

Sin duda, la joya de la finca son tanto los jardines pertenecientes a la casa, de unas 240 hectáreas, como los terrenos, que comprenden hasta cinco pueblos. En ellos encontramos también otras construcciones, como Anmer Hall, la segunda residencia de los duques de Cambridge, o Wood Farm, donde el duque de Edimburgo se instaló tras renunciar a sus funciones oficiales. También la iglesia de Santa María Magdalena, punto de encuentro para los Windsor el día de Navidad y donde se ha bautizado a muchos de los nietos y bisnietos de Isabel II.

placeholder Diana de Gales, con sus hijos en Sandringham. (Cordon Press)
Diana de Gales, con sus hijos en Sandringham. (Cordon Press)

Pero Sandringham no ha sido solo escenario de reuniones festivas y tiempos felices. Entre sus muros fue donde falleció tanto el padre de la reina Isabel II, Jorge VI, como su abuelo, Jorge V, por lo que la monarca siempre tiene costumbre de pasar el aniversario de la muerte de su padre retirada allí, ya que no es una fecha fácil para ella. Pero además la casa fue motivo de más fricciones entre su padre y su tío, al que originalmente pertenecía. Tras su abdicación para poder casarse con Wallis Simpson, como Sandringham y Balmoral eran de su propiedad privada, fue necesario que el rey Jorge VI comprara ambas propiedades, siendo las 300.000 libras esterlinas en las que se hizo la transacción motivo de disputa entre ambos.

Más recientemente, Sandringham también se convirtió en el escenario para que el príncipe Harry negociara las condiciones de su salida de la Casa Real, en una reunión con el príncipe Carlos, el príncipe Guillermo y la propia reina Isabel que se conoció como la 'cumbre de Sandringham' y que quedará reflejada en la historia de la monarquía británica. Tanto como los años que estuvo junto a la familia real Lady Di, de nuevo de actualidad por 'Spencer'.

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