Esta semana, Máxima de Holanda ha sorprendido con una imagen poco habitual, aunque no por un cambio físico, sino por una apuesta estilística especialmente sobria. Los reyes presidieron el Día del Recuerdo en la Plaza Dam, un acto en homenaje a las víctimas holandesas de la Segunda Guerra Mundial, donde la reina volvió a recurrir al luto protocolario sin renunciar, eso sí, a la sofisticación que caracteriza sus elecciones.
Fiel a la solemnidad de la ocasión, Máxima optó por una elección discreta y plenamente alineada con el protocolo, en contraste con su reciente reaparición en Venecia, donde se podía permitir una mayor libertad estilística, pero esta vez ha preferido mantenerse en una línea de absoluta sobriedad cromática.
Guillermo Alejandro y Máxima en Venecia. (Gtres)
Fue durante la 61.ª Bienal de Venecia, en la que los reyes acudieron a la presentación del pabellón neerlandés, donde Máxima volvió a apostar por el negro como hilo conductor de su estilismo. Para la ocasión, la reina recurrió a un diseño de Mattijs van Bergen, uno de los creadores más internacionales de los Países Bajos, con una propuesta de aire sobrio pero cargada de intención.
La pareja real inauguraron el pabellón neerlandés en la Bienal. (Gtres)
En concreto, Máxima rescató una blazer negra entallada, adornada en la solapa con un delicado lirio bordado, un detalle que conectaba de forma armoniosa con la falda a juego. Y es que la flor no solo decoraba la chaqueta, sino que también se convertía en el motivo protagonista de la prenda de seda, creando un conjunto coordinado, elegante y cuidadosamente medido en cada detalle.
Máxima tuvo algún que otro problema para bajar del barco. (Gtres)
No es la primera vez que Máxima apuesta por esta fórmula, ya que en octubre del año pasado también lo conjuntó para el 75º aniversario de la Escuela de Gestión Hotelera de Maastricht. Sin embargo, para su desembarco en Italia sí que apostó por un llamativo complemento, en concreto los zapatos. Y es que la argentina seleccionó un modelo salón negro, pero con el detalle del panel transparente.
Los zapatos de Máxima. (Gtres)
Asimismo, la Reina apostó por un estilo ‘dolce vita’, rematando el atuendo con un collar de perlas de 5 vueltas y una gran pamela. Un estilismo poco fácil para desenvolverse en los canales de Venecia, donde llegaron en barco, del que necesitó ayuda de su equipo de seguridad para bajar.
Esta semana, Máxima de Holanda ha sorprendido con una imagen poco habitual, aunque no por un cambio físico, sino por una apuesta estilística especialmente sobria. Los reyes presidieron el Día del Recuerdo en la Plaza Dam, un acto en homenaje a las víctimas holandesas de la Segunda Guerra Mundial, donde la reina volvió a recurrir al luto protocolario sin renunciar, eso sí, a la sofisticación que caracteriza sus elecciones.