El príncipe Guillermo cumple 44 años en un momento extraño de su vida. Durante décadas ha sido el heredero más famoso del mundo, pero también uno de los más difíciles de definir. Ha sido el niño tímido que caminaba de la mano de su madre Diana, el adolescente obligado a vivir su duelo delante de millones de personas, el universitario que encontró en Kate Middleton una estabilidad inesperada y el padre de familia que hoy representa el futuro de la monarquía británica. Cinco vidas, en realidad, que ayudan a entender cómo ha llegado a convertirse en la figura central del futuro de la corona británica. Quizá por eso sigue despertando interés.
La primera vida de Guillermo fue, probablemente, la más observada. Nació siendo heredero al trono y, desde el primer momento, el interés por él fue enorme. Sin embargo, gran parte de la fascinación que despertaba tenía más que ver con su madre que con su destino. La princesa Diana se empeñó en que sus hijos conocieran una realidad más amplia que la de los palacios. Los británicos le vieron en parques de atracciones, hospitales, colegios o actos benéficos mucho antes de verle pronunciar grandes discursos. Era un niño reservado, algo tímido y consciente de que había nacido para ocupar un lugar que todavía le quedaba muy lejos.
El entonces príncipe Carlos, la princesa Diana y su primogénito, el príncipe Guillermo. (Getty Images)
La segunda vida del príncipe Guillermo comenzó demasiado pronto. La muerte de Diana en 1997 no solo le arrebató a su madre; también puso fin a la infancia que millones de personas habían visto crecer. Durante años, el joven príncipe tuvo que aprender a convivir con una contradicción difícil: ser uno de los personajes más conocidos del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más protegidos. Mientras la atención mediática se multiplicaba, él optó por el silencio. Fue una etapa menos visible que las anteriores, pero probablemente una de las más decisivas para entender al hombre en el que acabaría convirtiéndose.
El príncipe Carlos con sus hijos, Guillermo y Harry, en el funeral de Diana de Gales. (Gtres)
La tercera vida llegó en la Universidad de St Andrews y, con ella, una normalidad que hasta entonces parecía imposible. Allí conoció a Kate Middleton, pero también encontró algo menos comentado: un espacio en el que podía equivocarse, hacer amigos y descubrir quién era lejos del rígido entorno de palacio. Durante aquellos años empezó a construirse la imagen de un Guillermo más relajado, menos condicionado por el peso de su apellido y más cercano a los jóvenes de su generación. También fue la etapa en la que nació una relación que, con el tiempo, acabaría convirtiéndose en uno de los pilares de la monarquía británica.
La cuarta vida comenzó con una boda que paralizó Reino Unido en 2011. A partir de entonces, Guillermo dejó de ser el príncipe soltero más codiciado del mundo para convertirse en marido, padre y principal activo de la monarquía británica. La llegada de George, Charlotte y Louis reforzó una imagen de estabilidad que contrastaba con los sobresaltos vividos por otros miembros de la familia. Así, mientras los titulares se centraban en escándalos o rupturas, él y Kate Middleton construían un relato mucho más sencillo: el de una pareja que intentaba combinar la tradición de la Corona con una vida familiar reconocible.
El príncipe Guillermo y Kate Middleton el día de su boda. (Gtres)
La quinta vida es la que vive ahora. Durante años, Guillermo fue el heredero que parecía tener todo el tiempo del mundo por delante. Sin embargo, los últimos años han cambiado esa percepción. La coronación de Carlos III, los problemas de salud que han afectado a la familia real y el creciente protagonismo institucional del príncipe de Gales han acercado una realidad que antes parecía lejana. Hoy ya no se le observa únicamente como el hijo de Diana o el marido de Kate, sino como el hombre que deberá liderar la monarquía británica en las próximas décadas. Y, quizá por primera vez, el futuro se ha convertido en una responsabilidad muy presente.
Los príncipes de Gales, con sus tres hijos y el rey Carlos III de Inglaterra. (Gtres)
Por eso, a sus 44 años, el príncipe Guillermo sigue siendo una figura difícil de encasillar. Para algunos siempre será el niño que acompañaba a Diana en sus actos públicos; para otros, el joven que encontró en Kate Middleton una estabilidad inesperada o el padre de familia que hoy encarna el futuro de la Corona. Quizá esa sea una de las razones por las que continúa despertando interés después de tantas décadas bajo los focos. Porque su historia no se explica a través de un único papel, sino de varios. Y porque, antes incluso de convertirse en rey, ya ha vivido suficientes vidas como para que cada generación tenga su propio recuerdo de él.
El príncipe Guillermo cumple 44 años en un momento extraño de su vida. Durante décadas ha sido el heredero más famoso del mundo, pero también uno de los más difíciles de definir. Ha sido el niño tímido que caminaba de la mano de su madre Diana, el adolescente obligado a vivir su duelo delante de millones de personas, el universitario que encontró en Kate Middleton una estabilidad inesperada y el padre de familia que hoy representa el futuro de la monarquía británica. Cinco vidas, en realidad, que ayudan a entender cómo ha llegado a convertirse en la figura central del futuro de la corona británica. Quizá por eso sigue despertando interés.