Jean-Marie Rossi, el hombre que cambió el destino de la duquesa de Franco
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IN MEMORIAM

Jean-Marie Rossi, el hombre que cambió el destino de la duquesa de Franco

El anticuario francés, que se convirtió en el segundo marido de Carmen Martínez-Bordiú, falleció el domingo

Foto: Jean Marie Rossi, en la boda de su hija Cynthia. (Gtres)
Jean Marie Rossi, en la boda de su hija Cynthia. (Gtres)

Jean-Marie Rossi, anticuario y exmarido de Carmen Martínez-Bordiú, falleció en Paris a los 91 años este domingo. Tuvo tres mujeres, cinco hijos y varias amantes en los intervalos entre matrimonio y matrimonio. Era un hombre de un físico imponente que resultaba cercano para la prensa desde que se convirtió en un personaje conocido por su relación con la nieta de Franco.

Una historia de amor que cambió el destino de la 'petite duchesse', como la llamaba en la intimidad. Se casaron en 12 de diciembre de 1984 y tuvieron a Cynthia, pero con todo y con eso el marqués de Villaverde nunca perdonó a su primogénita que se pusiera el mundo por montera y se escapara a París para vivir su felicidad. Al anticuario, un hombre de mundo acostumbrado a tratar con gente importante de de la cultura y el arte (dos aspectos fuera del ámbito de Villaverde), le traía sin cuidado el afecto de su suegro. Y así lo contaba en la autobiografía 'Carmen Martínez Bordiú, a mi manera” (Ediciones B)': “Ma cherie, ya no tengo edad para hacerme amigo de tu padre. Si coincidimos en algún lado, le saludaré. No me pidas más”.

placeholder Carmen Martínez-Bordiú, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Carmen Martínez-Bordiú, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

No tuvieron oportunidad de muchos encuentros. Los ambientes de cada uno nada tenían que ver. A Carmen la actitud de su marido siempre le pareció correcta. Al fin y al cabo, Jean-Marie lo eligió ella y su padre le vino impuesto. Mientras fueron matrimonio vivieron en la Rue du General Colonieu, en el pueblo de Rueil-Malmaison. Una casa con jardín donde también vivía su exmujer, Barbara Hottinguer, con sus tres hijos, Marella, Frederic y Mathilda. La niña falleció seis meses después de la muerte de Fran en 1984. Una tragedia que convulsionó la vida de todos ellos.

Una convivencia domiciliaria que en España llamaba la atención, pero no en Francia. “Me llevo muy bien con Bárbara y es una manera de que los hijos de padres separados tengan una buena convivencia cotidiana”, explicaban ambos. Y el anticuario y Carmen la siguieron manteniendo después de divorciarse. De hecho, la actual duquesa de Franco se instalaba en su casa cada vez que viajaba a París, y cuando se separó de Roberto Federici y sufrió una depresión, el padre de su hija Cynthia la acogió en Rueil-Malmaison.

Jean-Marie Rossi ejerció de excelente Pigmalión con sus tres mujeres. Reeducó a Bárbara, hija de un banquero, predestinada a ser ama de casa, y lo mismo hizo con Carmen, a la que aconsejó que se matriculara en cursos de arte. Este proceso le valió a la exduquesa de Cádiz ingresar en una asociación dedicada al estudio y conservación de monumentos. Jean-Marie era experto en mobiliario y pintura del siglo XV, y a su tienda Aveline, además de compradores, acudían a charlas que cada jueves impartía el especialista en Historia del Arte. El profesional formaba parte de unas comisiones del museo del Louvre que anualmente se reunían durante varias jornadas para estudiar y decidir la conservación de obras de arte. En estas reuniones denominadas Journées de Prestige, el anticuario era una de las voces más respetadas.

placeholder Cynthia Rossi, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Cynthia Rossi, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Una de las pocas veces que se enfadó con la prensa española fue cuando se publicó una información en la que se aseguraba que en su local se vendía una importante colección de porcelana 'Bleus de China' que supuestamente pertenecía a Carmen Polo y que habría salido ilegalmente de España tras su fallecimiento. Jean-Marie Rossi no se anduvo por las ramas y emitió un comunicado en el que aseguraba que todo estaba en regla y que tomaría las acciones pertinentes contra ese medio, que tuvo que rectificar.

Una de las características de la personalidad de Jean-Marie Rossi era su buen talante. Quizá lo único que le molestaba es que en hoteles y restaurantes confundieran a su hija Cynthia con su nieta. “Es muy coqueto, se cuida mucho y cada vez que hay ese tipo de confusiones ya está de mal humor todo el día”, contaba Carmen Martínez-Bordiú.

Su sentido del humor

Una anécdota que describía el carácter socarrón del francés sucedió hace años en Marbella. Enterada la prensa de la estancia de la pareja en el elitista hotel Marbella Club de la Costa del Sol, el trabajo era encontrarlos. Por aquel entonces, Rossi no había aparecido demasiado en las revistas, por lo que su cara no era demasiado familiar. Sucedió una tarde. Estaba tumbado en una de las hamacas de la playa y al acercarse la periodista y preguntarle por su relación, el anticuario respondió: “Creo que se equivocan. Soy el padre del novio de Carmen y los dos han regresado a París esta mañana”. Y ahí quedó la anécdota.

La historia de amor entre Jean-Marie Rossi y la nietísima (como durante años se la denominó) cambió el destino de ambos. El azar se presentó en forma de crucero por el Mediterráneo. Olimpia de Borbón, prima del duque de Cádiz, invitó al matrimonio a unas minivacaciones donde también se encontraban el anticuario y su esposa Bárbara. Corría el año 1974, una fecha que marcaría para siempre la vida de todos ellos. Carmen tenía 27 años y el enamorado, que trastocó la vida de una duquesa de Cádiz, prefirió cambiar de vida, 48 años.

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