Las mujeres que están cambiando cómo entendemos la moda (y la belleza)
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DIVERSIDAD

Las mujeres que están cambiando cómo entendemos la moda (y la belleza)

De Billie Eilish a Indya Moore: estas son las mujeres que han desafiado los códigos de la industria

Foto: Billie Eilish. (Cortesía Bershka)
Billie Eilish. (Cortesía Bershka)

La diversidad ha encontrado en The Fashion Spot el barómetro necesario que indica cuán diversas son en realidad las pasarelas. Por alguna razón hemos aceptado que el que una modelo que se escapa de los cánones de belleza habituales protagonice una de las 12 portadas que cada mes lanzan las principales cabeceras de moda es diversidad, olvidándonos por ende de que hay un inmenso porcentaje de lectoras que solo se ven representadas una vez al año en su revista preferida. Hablamos, por supuesto, de la portada, pues la mayoría de anuncios y editoriales que acompañarán al tema en el que la modelo que abre la cabecera posa responderán a los cánones estéticos de siempre. Por si fuera poco, parece que hemos olvidado que quizás la lectora que abre esa revista tiene una talla 36, pero 70 años. O quizás es negra. O china. O tiene una talla XS. O es transgénero… Nos olvidamos de que la diversidad es un paraguas amplísimo bajo el que cabe más gente de la que se queda fuera de él y, sin embargo, es la gran olvidada.

Billie Eilish había sido aplaudida por muchos por no ceñirse a ese dress code no escrito que regula la industria pop, en la que los diseños XS y los modelos bodycon parecen imponer la norma. Ella se apresuró a pedirle a los medios que al alabar sus looks criticaban a su vez a otras cantantes por mostrar su físico, pues tenían el mismo derecho que ella a no hacerlo. Ese es el mensaje que Brisa Fenoy ha querido, por su parte, imponer en nuestro país. "No he visto a ninguna mujer llevar un look masculino en Eurovisión", explicaba a Vanitatis al hablar de su estilo tomboy y de cómo la industria musical estaba anclada en un ámbito estético hipersexualizado.

Billie Eilish. (Reuters)
Billie Eilish. (Reuters)

Pero regresemos a Billie. Una fotografía en la que la cantante aparece enfundada en un look ceñido de tonalidades nude con el que se aprecia su silueta, tomada por un paparazzi, se ha viralizado. Los comentarios de las redes sociales aseguran que la intérprete de ‘Bad Guy’ ha pasado de ser una adolescente a “una madre de 30 años”, por lo que el fat shaming se ha volcado sobre la cantante que jamás ha querido que su cuerpo la defina. A ella le debemos looks XL y sudaderas inmensas sobre la alfombra roja y el escenario, pero también un incómodo recordatorio: si eres mujer y no quieres que tu cuerpo sea el tema de conversación, has de ocultarlo. En el momento en el que no lo haces, las cosas cambian, y eso es lo que le acaba de ocurrir a la adolescente. Si con 18 años te agobiaba que alguien comentara el granito que te acababa de salir en la barbilla, imagina lo que sentirá en estos momentos Billie cuando miles de personas hablan de su físico y olvidan que acaba de triunfar en los premios Billboard.

Lizzo. (Reuters)
Lizzo. (Reuters)

Lizzo es otra de las mujeres que han cambiado los cánones de la moda y la belleza precisamente por lo contrario: por mostrar y presumir de sus voluptuosas curvas cuando el mundo parece exigir a las que superan determinada talla que se oculten. Elige outfits repletos de mensajes, desde el vestido ceñido de Christian Siriano que reza 'Vote' hasta los vestidos de Moschino que emulan envoltorios de chocolatinas, diseños que escuecen a los que defienden la belleza normativa y no están dispuestos a permitir que los que se escapan de ella no se oculten. Rihanna la ha convertido en una de las estrellas de su desfile de Savage x Fenty, donde baila vestida con sensuales conjuntos lenceros destinados a cambiar las normas.

Cuando en 1997 la modelo sudanesa Alex Wek protagonizó la portada americana de 'Elle' USA, la diversidad ganó una batalla. No hablamos de una modelo negra con una larguísima peluca ni con una melena fruto de horas de peluquería, sino de una top completamente rapada que miraba con una sonrisa a la cámara. Aunque la portada fue criticada por algunos, fue un triunfo para la moda y la belleza.

Años después, la diversidad por fin da un paso más al subir a la pasarela y a las portadas a modelos de diferentes etnias y siluetas. Modelos trans desfilan en lencería recordándonos aquellas desafortunadas declaraciones que Ed Razek, el entonces director de marketing de Victoria's Secret, daba a la edición americana de 'Vogue'. “¿Deberíamos contar con transgénero en el show? No. No creo que debamos. ¿Por qué? Porque nuestro espectáculo es una fantasía”, decía. Su fantasía, al igual que la de la firma de lencería, estaba ciega y sorda.

Winnie Harlow. (EFE)
Winnie Harlow. (EFE)

La voz la alzan ahora las redes sociales, que se encargan de señalar instantáneamente a las marcas que no abogan por la diversidad o a las cabeceras que carecen de ella. La extrema delgadez de Twiggy. El diastema de Lauren Hutton. Las curvas de Ashley Graham. El vitíligo Winnie Harlow. Son contadas las modelos que han logrado cambiar los cánones de la moda y de la belleza, pero hemos de tener en cuenta que estos son cambiantes. Hoy podemos ampliar nuestra sonrisa empleando inyecciones o filtros a través de las redes sociales, pero hemos de ser conscientes de que quizás, en diez años, se lleven los labios finos. La belleza cambia y trae tras de sí un negocio económico, por lo que sirve como arma de dominación y como elemento capitalista.

Lauren Hutton. (Reuters)
Lauren Hutton. (Reuters)

Ser considerado bello te hace sentir parte de la conversación cultural y del público al que se dirigen la mayor parte de las campañas de publicidad, por lo que ser bello implica ser popular. Hablar del físico de una persona implica precisamente preguntarnos en realidad si realmente merece tiempo y atención. Afortunadamente, mujeres como Billie Eilish, al darse cuenta de que la gente quiere que su silueta la expulse de la fama, ha subido una foto más sugerente de lo habitual en la que ha dejado de ocultarse por primera vez en las redes para demostrar que, ante todo, están sus palabras y su voz.

Indya Moore. (Reuters)
Indya Moore. (Reuters)

Indya Moore es otra de las modelos que en el desfile de Rihanna ha revolucionado el panorama. La top y actriz trans fue nombrada por la revista ‘Time’ una de las cien personas más influyentes del mundo el año pasado. Ha trabajado con Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton, para Calvin Klein y ha sido imagen de los bikinis Ziah. Durante la última década, como asegura la revista ‘National Geographic’, “los derechos de los individuales LGTBIQ+ han sido codificados en la corte, por lo que la estética asociada a ellos ha sido absorbida por el diálogo de la moda”.

La modelo e influencer Charli Howard ha sacado ya dos libros y es una de las activistas más aplaudidas y potentes en Instagram. Ha sido imagen de Agent Provocateur y ha posado para Good American, la marca de Khloé Kardashian, pero sobre todo se ha encargado de cambiar las normas de la moda con sus palabras y acciones.

Por su parte, la estudiante de sociología Alba Parejo tiene 43.000 seguidores en Instagram y representa el espíritu de superación. Padece nevus congénito gigante (una gran mancha con lunares satélites por todo el cuerpo) y ahora reivindica a través de sus redes sociales el valor de la diferencia. Forma parte de la campaña de Levi´s 'One Day Soon We Will Dance Together Again', en la que muestra el mensaje de alegría y unión que abarca distintos países y culturas.

Las redes sociales se encargan de presionar a las pasarelas, a las series y a las revista de moda para ser más diversas, y se aseguran de recordarnos que la belleza no se define con adjetivos fijos. La belleza real, nos recuerdan, es la individualidad, y se vuelve política cuando nos permite existir sin tener que modificar quienes realmente somos para hacerlo.

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