¿Cómo llevar un chal con estilo? La lección que nos ha dado Kendall Jenner en los desfiles de Milán
La modelo nos ha hecho recuperar un complemento que habíamos abandonado al fondo de nuestros armarios, porque lo importante en moda no es el qué, sino el cómo
En Milán, Kendall Jenner ha vuelto a hacer lo que mejor se le da en una semana de la moda: convertir un conjunto aparentemente sencillo en un gesto de tendencia. Su asistencia al desfile otoño/invierno 2026 de Emporio Armani no solo confirmó su idilio con el minimalismo italiano, también puso sobre la mesa el regreso de una prenda que llevaba tiempo en segundo plano: el chal.
El look parte de una base clara y efectiva. Un vestido negro midi, de silueta ajustada y líneas discretas, con un estampado casi imperceptible que aporta textura sin romper la sobriedad. El largo, por debajo de la rodilla, y el patrón que se ciñe al cuerpo conectan directamente con esa estética noventera que domina tanto el street style como las alfombras rojas. Lo combina con sandalias de tiras finas y gafas de sol rectangulares, de aire dosmilero.
La pieza que cambia la lectura del conjunto es el chal marrón oscuro. Jenner lo lleva sobre los hombros, sin nudos marcados ni artificios, simplemente apoyado, dejando que acompañe el movimiento. Antes de entrar al desfile, se lo quita. Y ahí está la clave: el chal funciona como capa ligera, como transición entre exterior e interior, pero también como recurso estético que suaviza y enmarca el vestido.
¿Qué le pasó a este complemento?
Durante años, el chal quedó asociado a estilismos más clásicos o formales. Invitadas de boda, actos de noche, looks demasiado pensados. En las últimas temporadas, además, las capas, blazers oversize y abrigos estructurados le habían ganado terreno. Sin embargo, esta semana de la moda de Milán ha dejado claro que vuelve a tener sentido, sobre todo dentro de esta nueva ola minimalista que apuesta por siluetas depuradas y combinaciones fáciles.
La fórmula para llevarlo ahora es distinta. No se trata de colocarlo de manera rígida ni de convertirlo en protagonista absoluto. Funciona mejor cuando acompaña: sobre un vestido ajustado, con una falda lápiz o incluso con un conjunto de pantalón recto y top sencillo. El contraste de colores, como en el caso de Kendall: negro y marrón chocolate, ayuda a darle profundidad al estilismo sin añadir más piezas.
También influye el tejido. Los chales ligeros, con buena caída, resultan más actuales que los excesivamente gruesos o decorados. La idea es que aporten movimiento y textura, no volumen innecesario. En clave urbana, pueden sustituir a la chaqueta en entretiempo; en clave más formal, elevan un vestido básico sin necesidad de añadir joyas llamativas o accesorios extra.
El llamado “look a la italiana” que ha adoptado Jenner estos días encaja con lo que estamos viendo en el circuito internacional: menos estridencia, más atención al corte y al ajuste. Prendas sencillas que, combinadas, construyen un conjunto pulido pero fácil de replicar.
Puede que su paso por Milán se haya limitado, por ahora, al front row. Pero con un solo estilismo ha bastado para recordarnos que algunas prendas no desaparecen: solo esperan el momento adecuado para volver. Y este otoño, todo apunta a que el chal será una de ellas.
En Milán, Kendall Jenner ha vuelto a hacer lo que mejor se le da en una semana de la moda: convertir un conjunto aparentemente sencillo en un gesto de tendencia. Su asistencia al desfile otoño/invierno 2026 de Emporio Armani no solo confirmó su idilio con el minimalismo italiano, también puso sobre la mesa el regreso de una prenda que llevaba tiempo en segundo plano: el chal.