El invernadero de Jonathan Anderson para Dior reúne a la élite de la moda y el cine en París: de Pedro Almodóvar a Charlize Theron
Para su segunda colección 'ready to wear' como director creativo de Dior, Jonathan Anderson, ha reunido a amigos de la maison francesa en el Jardín de las Tullerías
Ya no es su debut, pero los ojos siguen mirando a Jonathan Anderson. En París y en el contexto de su semana de la moda, Dior presenta la segunda colección del diseñador británico al frente de la maison. Con una línea poderosa e impactante como antecedente, Anderson imagina ahora como vestiremos en el otoño-invierno de 2026-2027. El Jardín de las Tullerías, uno de los emblemas de la capital francesa, acoge el desfile.
Precisamente en esa ubicación y como previo al desfile tuvo lugar un encuentro entre Jonathan Anderson y Bella Freud. "Se reúnen en el Jardín de las Tullerías para conversar antes del desfile de hoy. El parque histórico y su icónico mobiliario fueron una fuente de inspiración para el Director Creativo", explican desde Dior en las redes sociales.
Los invitados, nuevos rostros de la casa Dior y amigas de siempre de la casa, han ido llegado al emplazamiento. Y como jardín todo respiraba una estética botánica, con flores primaverales, nenufares y el verde trebol, insignia de Irlanda, el país de origen de Anderson.
Sobre el nombre de la marca combinado con blanco y verde, ese verde césped, han posado los asistentes. Como representantes españoles, Jaime de Marichalar, el exmarido de la infanta Elena, y el director Pedro Almodóvar que ha sido uno de los primeros en llegar.
El cineasta ha llevado una chaqueta de lana y cachemira blanca y naranja de punto trenzado, unos vaqueros rectos de algodón, unas zapatillas Dior Saltwind y unas gafas de sol, todo de la colección de verano 2026 de Dior.
Otros nombres como el actor Paul Anthony Kelly, la actriz Priyanka Chopra y la joven Florence Hunt, conocida por su papel en 'Los Bridgerton'. También Marisa Berenson. Alexa Chung y Anya Taylor-Joy.
La cita, "Las fuentes creaban nubes de niebla en el aire y, para su propio entretenimiento, ocasionalmente evocaban un arcoíris", Radclyffe Hall, El Pozo de la Soledad, 1928, daba paso al desfile.
En el epicentro del Jardín de las Tullerías, en el estanque, Dior ha levantado su invernadero. Una instalación verde en forma hexagonal que ha acogido tanto el front row como la propia pasarela por donde han desfilado las modelos. La decoración floral, protagonizada por esos nenúfares habían servido de inspiración, estaba colocada y pensada para impresionar.
Los vaqueros joya abrieron el discurso: denim intervenido con pedrería y aplicaciones que destellaban como si el día a día mereciera, por fin, un tratamiento de alta costura. No eran simples jeans, sino manifiestos brillantes sobre la redefinición del lujo contemporáneo.
Abrigos con plumas, ligeros pero teatrales, envolvían el cuerpo con una sensualidad etérea, mientras las americanas peplum reescribían la silueta 'New Look' desde una óptica más afilada. Anderson entiende el archivo, pero no lo venera: lo desmonta. Los trajes de chaqueta, impecables en su construcción, aparecieron en versiones joya que convertían la sastrería en pieza de escaparate. Aquí, el 'tailoring' no era contención, sino espectáculo medido.
El trabajo textil resultó particularmente sugerente. Tejidos troquelados que dejaban entrever la piel con precisión casi arquitectónica dialogaban con flores 3D y volantes 3D que parecían suspendidos en el aire. La tridimensionalidad fue el hilo conductor: cada prenda reclamaba ser observada en movimiento. Incluso los mini vestidos, de apariencia inocente, escondían complejas superposiciones y bordados que los alejaban del terreno naïf para situarlos en una dimensión escultórica.
Y luego están los accesorios, siempre termómetro del deseo. Los nuevos bolsos con vocación de 'it bag' condensan la visión de Anderson: piezas reconocibles pero cargadas de detalle, pensadas para viralizarse sin perder sofisticación. Si algo deja claro esta colección es que el lujo ya no se susurra; se afirma con textura, volumen y brillo. Dior, bajo esta nueva mirada, abraza el riesgo con una elegancia que no pide permiso.
Ya no es su debut, pero los ojos siguen mirando a Jonathan Anderson. En París y en el contexto de su semana de la moda, Dior presenta la segunda colección del diseñador británico al frente de la maison. Con una línea poderosa e impactante como antecedente, Anderson imagina ahora como vestiremos en el otoño-invierno de 2026-2027. El Jardín de las Tullerías, uno de los emblemas de la capital francesa, acoge el desfile.