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Vacas de autor: el club social de las rumiantes más exquisitas y sofisticadas está en Tarancón
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LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Vacas de autor: el club social de las rumiantes más exquisitas y sofisticadas está en Tarancón

En Cuenca, el restaurante Essentia trabaja con carnes seleccionadas una a una en Centroeuropa bajo un control casi obsesivo. Hablamos de vacas únicas, piezas escasas que elevan la parrilla —y a nosotros, de paso— al séptimo cielo

Foto: Desde que abrió Essentia, Toño Navarro ha construido su identidad implicándose muy directamente en todo lo relacionado con la carne que sirve. (Cortesía)
Desde que abrió Essentia, Toño Navarro ha construido su identidad implicándose muy directamente en todo lo relacionado con la carne que sirve. (Cortesía)

El viaje de estas carnes empieza lejos de la brasa. Austria, Alemania o Países Bajos son algunos de los puntos de partida de un proceso que busca reducir al mínimo los imprevistos Allí, equipos especializados seleccionan animales según criterios poco discutibles en el sector: raza, infiltración de grasa, alimentación y bienestar del animal. La preferencia por hembras no es casual. Su mayor contenido graso garantiza una textura más compleja y una evolución más estable durante la maduración.

No todas las reses pasan el corte. Hay descartes constantes y tempranos. El seguimiento es continuo y responde a una idea clara: controlar cada decisión que influye en el resultado final. Esa obsesión es la base del proyecto ‘Vacas de autor’, impulsado por la central cárnica Los Norteños, que ha desarrollado una categoría propia para distinguir piezas que, por características y rendimiento, no encajan en los estándares habituales.

Una vez sacrificadas, las canales viajan a España para una segunda criba. Solo una parte mínima alcanza la etiqueta de piezas únicas, un nombre que no es tanto un reclamo como una descripción bastante literal de su disponibilidad limitada. A partir de ahí comienza un proceso menos visible pero igual de determinante: la maduración, que se sitúa entre 21 y 30 días, seguida de una fase de afinamiento en la que cada lomo se trata de manera individual.

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placeholder Toño Navarro ha construido la identidad de Essentia, en Tarancón, en torno a la excelencia del producto. (Cortesía)
Toño Navarro ha construido la identidad de Essentia, en Tarancón, en torno a la excelencia del producto. (Cortesía)

Aquí aparece una figura poco conocida fuera de los círculos especializados: el maestro afinador. Su trabajo consiste en decidir cuánto más puede evolucionar cada pieza y en qué momento debe darse por terminada. No hay tiempos estándar. Cada carne tiene un comportamiento distinto y el margen de error es estrecho.

Ese control previo explica por qué estas carnes no se distribuyen de forma masiva. Llegan a un número reducido de restaurantes capaces de trabajar con ellas sin perder sus cualidades. Uno de ellos está en Tarancón, donde el chef Toño Navarro ha hecho de la parrilla su territorio, tras curtirse en Las Rejas, con Manuel de la Osa, y el desaparecido Club Allard.

El trabajo de Toño (Tarancón, 1992) no empieza en la cocina: participa en la selección de producto y ajusta cada corte al fuego con una lógica que combina precisión e instinto. Para él, la brasa es el último filtro de un laborioso proceso.

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placeholder Essentia Restaurante. Avenida Adolfo Suárez, 30, Tarancón, Cuenca. (Cortesía)
Essentia Restaurante. Avenida Adolfo Suárez, 30, Tarancón, Cuenca. (Cortesía)

Essentia, en el 30 de Avenida Adolfo Suárez de Tarancón, no es ajeno a este tipo de exigencias. Desde su apertura en 2016, ha construido su identidad en torno al producto, con una implicación directa en su origen. Selecciona sus propios cerdos en montanera, cultiva parte de sus verduras y lleva años trabajando con carnes de alto nivel, como la finlandesa Ayshire, premiada en varias ediciones del World Steak Challenge.

En su parrilla conviven ahora estas ‘Vacas de autor’ con otras referencias menos exclusivas, pero igualmente cuidadas, como el cebón Angus de origen irlandés o la ternera avileña bajo marca de garantía. La diferencia, en este caso, no está tanto en el corte como en el recorrido previo de cada pieza.

El contexto acompaña. La bodega, con más de 300 referencias, funciona como un complemento lógico para un menú donde la materia prima es el eje. Jerez, Rioja o Ribera del Duero conviven con pequeños productores y vinos menos previsibles. La idea no es complicar la experiencia, sino ajustarla.

En un momento en el que la carne se ha convertido en objeto de debate, proyectos como este apuntan en otra dirección: menos volumen, más control. Y es que, la virtud siemore estará en el término medio.

El viaje de estas carnes empieza lejos de la brasa. Austria, Alemania o Países Bajos son algunos de los puntos de partida de un proceso que busca reducir al mínimo los imprevistos Allí, equipos especializados seleccionan animales según criterios poco discutibles en el sector: raza, infiltración de grasa, alimentación y bienestar del animal. La preferencia por hembras no es casual. Su mayor contenido graso garantiza una textura más compleja y una evolución más estable durante la maduración.

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