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Vestidos, joyas y millones en juego: el negocio que se esconde tras la alfombra roja de los Oscar
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Vestidos, joyas y millones en juego: el negocio que se esconde tras la alfombra roja de los Oscar

Las grandes casas de lujo convierten la gala de Hollywood en uno de los escaparates publicitarios más codiciados del planeta

Foto: Zendaya, vestida de Valentino, en la alfombra roja de los Premios Oscar 2022. (Getty Images)
Zendaya, vestida de Valentino, en la alfombra roja de los Premios Oscar 2022. (Getty Images)

Cada año, aunque sea solo durante unos minutos, la alfombra roja de los Oscar se convierte en el centro de todas las miradas. Gran parte de las invitadas lucen vestidos espectaculares, joyas millonarias y estilismos que al día siguiente se analizan al detalle en los medios de comunicación de todo el mundo. Eso sí, detrás de esa imagen aparentemente espontánea hay algo más que glamour: una maquinaria calculada, a la perfección, en la que las marcas de moda, estilistas y expertos en marketing compiten por convertir unos pocos pasos frente a las cámaras en millones de euros en impacto publicitario.

Lo que para el público es un desfile de moda, para la industria del lujo es un escaparate global. Semanas —en muchos casos meses— antes de la gala, los estilistas, las casas de moda y los equipos de comunicación negocian qué actriz llevará cada diseño. Y no es para menos. Las firmas saben que aparecer en la alfombra roja de los Oscar puede generar una visibilidad difícil de alcanzar con cualquier campaña tradicional. Por eso, más allá del espectáculo, la llegada de las estrellas a la ceremonia más importante de la industria cinematográfica se ha convertido en uno de los momentos más valiosos del calendario para el marketing del lujo.

placeholder Margot Robbie, vestida de Chanel, en los Oscar 2020. (Getty Images)
Margot Robbie, vestida de Chanel, en los Oscar 2020. (Getty Images)

Como decíamos para las casas de moda, la alfombra roja de los Oscar se ha convertido en una de las plataformas de comunicación más potentes del año. "No se trata solo de visibilidad, sino de posicionamiento", explica Maripi Robles, experta en comunicación y CEO de 'No Solo Una Idea'. "Estar allí permite asociar la marca a valores como prestigio, excelencia, exclusividad o relevancia cultural", añade. Además, lo compara con una gran campaña: "Es un escaparate internacional que ninguna acción convencional puede igualar". Un impacto que se prolonga tras la gala. "Las marcas reutilizan esas apariciones en redes sociales, newsletters o incluso en el propio proceso de venta en tienda, recordando que tal actriz llevó ese diseño".

La repercusión tampoco se limita a la noche de la ceremonia. "El valor es, literalmente, incalculable. Representa el pico más alto de retorno de inversión mediático", explica el diseñador canario Oswaldo Machín. Según señala, la alfombra roja de los Oscar funciona como una auténtica sinergia entre distintas industrias del lujo: "Es una acción 360 grados que abarca moda, alta joyería y cosmética". Algunas imágenes, de hecho, terminan formando parte de la historia de la moda: "Tenemos ejemplos que ya son canon de la industria, como el Elie Saab que lució Halle Berry en 2002", recuerda. Y añade: "Más allá de la belleza del diseño, fue un hito político y social al convertirse en la primera mujer afrodescendiente en ganar la estatuilla".

placeholder Jennifer Lawrence, vestida de Dior, en los Oscar 2013. (Getty Images)
Jennifer Lawrence, vestida de Dior, en los Oscar 2013. (Getty Images)

Eso sí, nada de esto ocurre por casualidad. Detrás de cada aparición hay meses de trabajo entre estilistas, representantes y equipos de comunicación. "Normalmente el proceso está muy mediado por los estilistas o los representantes, que son quienes construyen la estrategia de imagen de la actriz", explica Robles. Las marcas presentan propuestas, bocetos o piezas de colección, mientras el estilista decide qué encaja mejor con el mensaje que se quiere transmitir: "También intervienen los equipos de comunicación de las firmas, que valoran si la actriz representa los valores de la casa". El resultado es una estrategia calculada. "Cada aparición en los Oscar responde a una planificación muy pensada", añade.

En la mayoría de los casos, además, no existe un pago directo por llevar un vestido. "En las altas esferas del lujo, el acuerdo suele ser una simbiosis de prestigio", explica Machín. "Se establecen contratos de representación donde la visibilidad es la moneda de cambio, especialmente cuando se trata de talentos emergentes". Muchas marcas, de hecho, apuestan por acompañar a una actriz desde los primeros momentos de su carrera. "Hacerlo desde su nominación como ‘Actriz Revelación’ es una inversión a largo plazo", añade. En sí, una relación que en algunos casos convierte a la actriz en el rostro de campañas globales de la firma.

placeholder Julia Roberts, vestida de Valentino, en los Oscar 2001. (Getty Images)
Julia Roberts, vestida de Valentino, en los Oscar 2001. (Getty Images)

En paralelo, las redes sociales han multiplicado el valor de estas apariciones. "Hoy cada look se convierte en contenido que circula de forma inmediata por Instagram, TikTok o X", explica Robles. "Antes el impacto dependía sobre todo de la televisión y la prensa; ahora la conversación se amplifica en cuestión de minutos". Ese cambio también ha transformado la forma de pensar los estilismos. "El vestido ya no solo tiene que funcionar en la alfombra roja: también tiene que hacerlo en foto, en vídeo corto y en redes". En otras palabras, la prenda deja de ser solo una pieza de moda para convertirse en una herramienta de comunicación.

En ese engranaje también juega un papel clave la alta joyería. Collares, pendientes o pulseras que en muchos casos superan el millón de euros y que las grandes casas —Cartier, Tiffany & Co., Bulgari o Chopard— ceden exclusivamente para esa noche. Más que simples accesorios, se integran en el conjunto como una prolongación del vestido y de la estrategia de imagen de la actriz, piezas concebidas para completar un relato visual que después recorre el mundo. Por eso, no es casualidad que muchas de las fotografías más comentadas de la alfombra roja destaquen precisamente esos detalles.

Cada año, aunque sea solo durante unos minutos, la alfombra roja de los Oscar se convierte en el centro de todas las miradas. Gran parte de las invitadas lucen vestidos espectaculares, joyas millonarias y estilismos que al día siguiente se analizan al detalle en los medios de comunicación de todo el mundo. Eso sí, detrás de esa imagen aparentemente espontánea hay algo más que glamour: una maquinaria calculada, a la perfección, en la que las marcas de moda, estilistas y expertos en marketing compiten por convertir unos pocos pasos frente a las cámaras en millones de euros en impacto publicitario.

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