De una cocina fantasma a Paseo de La Habana: así son Inés y Marlon, la pareja detrás de la 'smash burger' del momento
Desde una cocina improvisada hasta su primer local en Madrid, Marlon e Inés han construido Marlons, una marca que nació del delivery y el inconformismo, y ha transformado una sencilla hamburguesa en un símbolo de identidad
Inés Pérez de Olacoechea y Marlon Torrents, dos emprendedores tras el éxito de Marlons. (Cortesía)
“Somos distintos, y esa diferencia es nuestra fortaleza”, resumen Marlon Torrents Larrumbide (30 años) e Inés Pérez de Olacoechea (27), la pareja detrás de Marlons, la marca madrileña que ha hecho de la 'smash burger' un pequeño manifiesto de precisión. Él, impulsivo, soñador y obsesionado con los detalles. Ella, metódica, observadora y con unavisión clara de negocio. Juntos han levantado un proyecto que empezó casi como un experimento y que hoy se prepara para abrir su primer local en el siempre cotizado Paseo de La Habana.
PREGUNTA. ¿Cómo nace Marlons?
Marlon. Todo empezó con una búsqueda personal. Viví en Estados Unidos y me quedé enganchado a la experiencia de una buena 'smash burger'. La busqué en Madrid, pero no encontré nada parecido. Empecé a probar en casa, a ajustar la plancha, la carne, el pan… hasta que lo que salía me convenció.
Inés. Lo curioso es que no nació como un negocio. Era una obsesión suya, y yo me encargué de darle estructura. Donde él veía una idea, yo veía una oportunidad. Así nació Marlons: de la pasión de uno y la dirección del otro.
P. De aquella cocina improvisada pasasteis a operar solo en delivery, sin local, sin imagen, sin marketing.
M. Nuestro primer contacto con el cliente fue una caja diseñada por mí mismo, que muchos clientes empezaron a fotografiar sin que nadie se lo pidiese. Gustaba.
I. Nuestro branding no es un adorno, es parte del producto
Inés y Marlon, Marlon e Inés. (Cortesía)
P. ¿Qué hace diferente a vuestra hamburguesa?
M. No intentamos hacer una hamburguesa ‘gourmet’, sino la mejor versión de una técnica sencilla. No es fast food, es precisión.
I. La tratamos como si fuera artesanía. Cada elemento —carne, pan, queso, plancha— tiene su papel. Nos obsesiona que todo encaje.
P. Esta obsesión ha dado forma a vuestra burger más icónica: la Esrek Burger, homenaje a la clásica bacon cheeseburger americana.
M. Es la que yo pediría siempre. No es un exceso de ingredientes, sino equilibrio.
I. No es solo un producto más. Representa lo que somos: simples en apariencia, exigentes en ejecución.
M. Entendimos que una buena idea no basta. Convertir una receta doméstica en un estándar para miles de personas fue el verdadero reto. Durante meses probamos, escuchamos a familiares y amigos, y ajustamos cada detalle. Todo mientras aprendíamos a delegar, a crecer sin perder identidad y a mantener un proyecto profesional siendo pareja.
P. ¿Qué significa abrir vuestro primer local?
M. Es un sueño nunca pronunciado en voz alta. Ahora solo necesito ver la reacción de la gente en directo.
I. Para mí, es un punto de inflexión. Abrimos nuestro primer restaurante al mismo tiempo que esperamos a nuestro primer hijo. Es un cierre de etapa y el comienzo de otra.
Marlons entra en pista para despegue en el 13 del Paseo de La Habana. (Cortesía)
M. Este espacio es, más que una apertura, una declaración de intenciones: mantener la esencia del delivery —sabor, honestidad, sencillez— pero en un entorno físico. Queremos que incluso dentro del local se sienta lo mismo que desde la primera cocina: verdad y carácter.
P. ¿Qué viene después?
I. Y mantenernos fieles a lo que somos: una empresa familiar que avanza paso a paso.
M. No queremos ser complicados, queremos ser inolvidables.
“Somos distintos, y esa diferencia es nuestra fortaleza”, resumen Marlon Torrents Larrumbide (30 años) e Inés Pérez de Olacoechea (27), la pareja detrás de Marlons, la marca madrileña que ha hecho de la 'smash burger' un pequeño manifiesto de precisión. Él, impulsivo, soñador y obsesionado con los detalles. Ella, metódica, observadora y con unavisión clara de negocio. Juntos han levantado un proyecto que empezó casi como un experimento y que hoy se prepara para abrir su primer local en el siempre cotizado Paseo de La Habana.