La 'sangría' de la herencia de la marquesa de Moratalla: subastan una finca en Biarritz
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BATALLA ENTRE NOBLES

La 'sangría' de la herencia de la marquesa de Moratalla: subastan una finca en Biarritz

La que fuera la casa de la piscina y ahora un club de bridge sale a venta pública el 1 de julio para pagar a sus empleados. La guerra entre sus hijos mantiene bloqueado su patrimonio

placeholder Foto: Soledad Cabeza de Vaca, en su querido Biarritz.
Soledad Cabeza de Vaca, en su querido Biarritz.

La batalla entre los hijos y herederos de Soledad Cabeza de Vaca y Leighton, marquesa de Moratalla, ha vuelto a los juzgados. Y esta vez pierden ambos. Porque el 1 de julio saldrá a subasta pública la villa Le Pélican, que la marquesa poseía entre Bayona y Biarritz, una mansión tasada en 800.000 euros que irán destinados a pagar a los antiguos empleados de la casa, según han avanzado algunos medios franceses.

La marquesa tenía dos hijos, uno biológico y otro adoptado, que se enzarzaron en una guerra sin cuartel a la muerte de la madre por su legado. Ella, en vida, había desheredado a su hijo biológico, Isidro Forester Labrouche Cabeza de Vaca, con quien ya antes de morir habían surgido disputas de cariz económico.

placeholder Domaine de Coumères, finca de la marquesa de Moratalla. (Google)
Domaine de Coumères, finca de la marquesa de Moratalla. (Google)

Los hermanos además nunca se llevaron bien. Forester tenía 28 años cuando su madre adoptó a Germán, un niño de siete años procedente de un orfanato de Colombia. El tiempo fue pasando y esa mala relación se tornó en una batalla encarnizada en la que no cabe ni un mínimo atisbo de acuerdo. Por eso, el juez ha decidido subastar Le Pélican, una de las edificaciones que forman parte del Domaine de Coumères, la maravillosa finca que la marquesa tenía en Biarritz. La casa que se subastará fue en tiempos la casa de la piscina y ahora era un club de bridge, juego de cartas que apasionaba a Soledad Cabeza de Vaca.

Establos y hotel de lujo

En el mismo complejo se levantaba también el pabellón de los establos, donde la marquesa guardaba a sus 300 caballos purasangre. Ahora es el Beaumanoir, el hotel de lujo más pequeño de Francia. Sol, como la llamaban sus amigos, tuvo que vender parte de sus propiedades para hacer frente a los litigios con su hijo. Y entre esas propiedades se encontraba el edificio de las caballerizas, original de 1885 y de arquitectura protegida.

Foto: Soledad Cabeza de Vaca, en su querida Biarritz.

La marquesa, tía segunda de Isabel Sartorius, no quería que su hijo mayor gestionara su patrimonio, así que Forester la demandó para reclamar su parte del inmenso patrimonio de su abuela, Olga Beatrice Leighton, madre de Sol Cabeza de Vaca. Olga tenía una querencia especial por su nieto Forester y lo dejó, junto a Soledad, como depositario de un millonario fideicomiso, la herencia de Olga, viuda de Frank J. Mackey, fundador del Banco HSBC. Desde Vanitatis hemos intentado ponernos en contacto con ambas partes pero no quieren aparecer en prensa y es casi imposible lograr que respondan.

placeholder Le Pélican, finca de la marquesa de Moratalla que sale a subasta. (Cortesía)
Le Pélican, finca de la marquesa de Moratalla que sale a subasta. (Cortesía)

Sol logró ampliar esa cantidad gracias a su buen ojo para los negocios, en especial con los caballos, una empresa de cría de purasangres con la que llegó a competir con nombres tan potentes como el de Aga Khan. Fue una avezada amazona, algo que quedó claro en su herencia, en la que la finca equina del sur de Francia tiene un gran peso.

Murió en 2017

La marquesa murió en 2017, aquejada de alzhéimer. Sus años anteriores los vivió en su finca del sur de Francia, en donde se había instalado su hijo Forester con su mujer y su hija pese a la mala relación que mantenían. Allí vivía también Germán, el segundo hijo de la marquesa. A la muerte de la marquesa, todos, los hijos, la esposa y el adolescente aparecían en la esquela que publicaron varios medios internacionales, entre los que se incluye el español 'ABC'. Parecía que había llegado la tregua si no hubiera sido por un detalle: el funeral de doña Soledad se iba a celebrar 11 días después de su muerte.

Foto: El impresionante palacio de Moratalla y sus jardines con son Bien de Interés Cultural. (D.R)

¿Los motivos? Su hijo biológico había pedido una autopsia porque creía que las circunstancias de la muerte de su madre no eran normales. La justicia volvió a negarle la razón y el distanciamiento con su hermano aumentó hasta convertirse en algo insalvable. En septiembre de 2020, Forester recibió la única buena noticia de todo este embrollo: el BOE publicaba que él es ya el nuevo marqués de Moratalla, un título que no le pudo arrebatar nadie.

Es acaso lo único que ha quedado claro en esta guerra en la que los juzgados tienen que intervenir de tanto en tanto para poner cierto orden. Como pagar a los empleados, para lo que se subastará Le Pélican. Son ahora los jugadores de bridge de ese club quienes se quedan huérfanos de local.

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