Fan de Alonso Aznar y "depresivo": retrato del pequeño Nicolás según el juez y los 'amigos'
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Fan de Alonso Aznar y "depresivo": retrato del pequeño Nicolás según el juez y los 'amigos'

De sus excesos en Marbella y Sotogrande al retrato que hace el juez de él en la sentencia emitida este martes, todo lo que no sabíamos (aún) del pequeño Nicolás

Foto: Ilustración realizada por Paco Sordo para Vanitatis.
Ilustración realizada por Paco Sordo para Vanitatis.

Este martes, Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido popularmente como el pequeño Nicolás, era condenado a tres años de cárcel por hacerse pasar por emisario del rey Felipe VI y Soraya Sáenz de Santamaría (en aquel entonces vicepresidenta del Gobierno) durante un viaje a Ribadeo. No son los primeros que le caen. Desde junio acumula una pena de 4 años y 9 meses de cárcel entre todos los juicios que ya han emitido sentencia.

En el último documento judicial al que ha tenido acceso Vanitatis, el juez no deja lugar a dudas sobre la personalidad de este joven que monopolizó la actualidad durante tanto tiempo a raíz de sus aventuras entre políticos y royals. “Padece un trastorno de la personalidad con características narcisistas y de rasgos inmaduros, así como un trastorno adaptativo con sintomatología ansioso depresiva”, asegura el magistrado en la sentencia.

placeholder El pequeño Nicolás llega a la Audiencia Provincial de Madrid. (EFE)
El pequeño Nicolás llega a la Audiencia Provincial de Madrid. (EFE)

Una opinión que coincide en gran parte con la que han aportado a este medio algunas personas que lo han tratado (y han sido víctimas en algún caso). Lo más llamativo: era un gran admirador de Alonso Aznar, hasta el punto de obsesionarle imitar su vida y formas en Marbella.

Según el juez, “esta situación le condicionaba la percepción de la realidad, limitando levemente sus facultades cognitivas”. No obstante, según nos confirman algunas de las fuentes consultadas, “nada se podía hacer frente a su labia”.

Falsa modestia y mucha labia

“Yo le conocí porque se plantó en la presentación del libro de Jorge Mendes, representante de Cristiano Ronaldo, en el Palace. Por supuesto, no estaba en la lista y cuando le echaron estuvo charlando con algunos medios que esperábamos a la salida del evento”, cuenta una periodista que cubrió durante meses las aventuras y desventuras del pequeño Nicolás. “Por aquel entonces ya había saltado toda la polémica y aseguraba que lo había estado pasando supermal por todo lo que se había publicado en los medios, que sus padres eran muy humildes y que estaban muy disgustados con él”. Una falsa modestia que sorprendió a los periodistas: “Era una mezcla entre ‘no quiero hablar del tema’ y ‘estoy encantado de conocerme’ bastante llamativa”.

“Después de aquello hablé con él varias veces y siempre ha sido muy agradable, supereducado y con mucha labia. Lo que te quiere vender te lo vende y no puedes hacer nada”, continúa. “Es muy inteligente y al final siempre te termina convenciendo”.

placeholder El pequeño Nicolás atiende a los medios. (EFE)
El pequeño Nicolás atiende a los medios. (EFE)

Obsesionado con Alonso Aznar

Una forma de actuar que cuadra a la perfección con la que nos han descrito personas que le trataron durante sus eternos veranos entre Marbella y Sotogrande cuando su gran obsesión era aparentar ser quien no era y sobre todo parecerse a Alonso Aznar, el hijo pequeño del expresidente José María Aznar y Ana Botella. Todas ellas han preferido mantener su identidad en el anonimato.

Según nos explican las personas consultadas, “el pequeño Nicolás, además de ser un ególatra, también ha esculpido su trayectoria como la de un auténtico mitómano”, dicen tajantes. “Uno de sus modelos a seguir siempre fue Alonso Aznar. Para Nicolás, el benjamín del expresidente del Gobierno era 'lo más cool’, el que marcaba tendencia en todos los movimientos de su vida”, le retratan echando la vista atrás. En aquel entonces, el propio Alonso Aznar se puso en contacto con Vanitatis para desmentir cualquier trato con este chico. Aseguró que todo lo dicho era producto de su invención.

placeholder Alonso Aznar. (EFE)
Alonso Aznar. (EFE)

Bengalas y cuentas de 3.000 euros

Uno de los lugares en los que se refugiaba Francisco Nicolás era en el Funky Buddha, lugar donde Alonso Aznar solía acudir entonces acompañado por sus amigos Rosauro Varo, Fernando Nicolás o Amaya Salamanca. Un empresario del local que por aquel entonces le atendía comenta a este medio que “Nicolás acudía siempre acompañado de seguridad y pedía la mejor mesa aduciendo que pertenecía al entorno del hijo del expresidente del Gobierno”. El director de la sala también le recuerda como “un buen cliente de nuestras fiestas. Venía siempre a una mesa buena, consumía y disfrutaba en la sala. Si no hubiera saltado a la prensa su cara, yo diría que era como un chico del perfil de veinte años que venía a divertirse. Ni más ni menos. Le gustaba beber vodka en formato mágnum. Esa marca, en concreto, cuesta 500 euros la botella y a lo largo de la noche salía más de una, claro”.

Aunque se esforzaba en 'ser', en Marbella no alcanzó la talla de celebridad. “Era como uno de los cien mil niños mas que pasan por Funky Buddha, de verdad. Aquí viene mucha gente con dinero que hacía lo mismo que él: buena mesa, buena compañía y mucha diversión”, sentencia el jefe de sala. Le avalaba el concepto de 'buen cliente' por consumir al menos seis botellas de su bebida favorita, Belvedere. “La media docena hace una cuenta de tres mil euros. En su mesa se sentaban jóvenes de todas las nacionalidades”. Las anécdotas en este punto fluyen una tras otra.

"Este niño es superimportante, es amigo de la realeza y no se puede subir ahí. Imposible”

Uno de los empresarios de más renombre en Marbella recuerda ahora que el momento álgido de sus noches en la Costa del Sol era el peculiar paseíllo de las botellas millonarias del vodka Belvedere con bengalas. “Sus ojos se encendían como un infante cuando llegaban a su mesa: música, descorche y tintineo de lucecitas. Él mismo hacía las veces de anfitrión y llenaba las copas de sus invitados. Una vez alguien le preguntó a una de las chicas que le acompañaba si podía subir al reservado y esta le contestó tajante que no: “Este niño es superimportante, es amigo de la realeza y no se puede subir ahí. Imposible”.

placeholder El pequeño Nicolás se divierte con sus amigos. (EFE)
El pequeño Nicolás se divierte con sus amigos. (EFE)

Atún de almadraba y Sotogrande

Otro de los puntos más llamativos de sus estancias allí era que Nicolás no alquilaba casas ni hoteles. En Marbella decía que él tenía buenos amigos muy importantes “con casoplones” y que se quedaba a dormir en sus mansiones. Su ciudad dormitorio era Sotogrande, aunque en algunas ocasiones se quedó en Marbella. “Quien no veranea en Sotogrande es como si no fuera de vacaciones”, era una de las frases que le decía a uno de sus íntimos amigos de entonces en Marbella. Sus cañitas en el Ke, los paseítos en yate desde el puerto de la Marina a Banús y sobre todo el 'farde' de que su cuartel general era el recién estrenado Trocadero Sotogrande.

Según relata su amigo a este medio, le gustaba ir a ahí, “porque era un club chic, de clase, siempre estaba toda la gente del partido”. Su examigo dice que cuando arribaban allí, le gustaba degustar los platos más caros en sus mesas, sobre todo un buen atún de almadraba y hacerse selfies en el recinto de baño, al lado de los leones de bronce con sus colegas de viaje. A veces haciendo la broma hasta rugía”, prosigue.

“En ese restaurante llegó a comentar que tenía amigos comunes con el rey Felipe VI y contó que en una ocasión coincidió con el monarca, cuando aún era Príncipe, en Sotogrande -rememora-. Y todo el mundo le creyó”. Como en el resto de momentos de su vida inventada que ahora, siete años después de que estallase el caso, continúa derrumbándose como un castillo de naipes.

Francisco Nicolás