La familia de Puigdemont se muda a Bélgica: nueva escuela y ¿nuevo empleo para Topor?
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PARA ESTAR CON EL PADRE

La familia de Puigdemont se muda a Bélgica: nueva escuela y ¿nuevo empleo para Topor?

El matrimonio busca escuela para las hijas del expresidente, de 14 y 12 años. Su mujer, Marcela Topor, deberá abandonar su polémico trabajo, dependiente del partido del marido

Foto: Marcela Topor, en una imagen de archivo. (Reuters)
Marcela Topor, en una imagen de archivo. (Reuters)

Hace casi cinco años que Carles Puigdemont se fue a Bélgica, dejando en Girona a su familia. Marcela Topor y las dos hijas del expresident de la Generalitat han estado este tiempo yendo y viniendo a Waterloo para estar con el padre, hasta que han decidido dar un vuelco a sus vidas y trasladarse definitivamente con él.

En estos momentos, tal como adelanta El Confidencial, buscan colegio para las dos niñas, quienes empezarán el curso en una escuela belga. Las pocas esperanzas que tiene Puigdemont de volver a España han sido uno de los motivos de peso para que Topor y las niñas decidan mudarse a la llamada Casa Gran del independentismo.

placeholder Marcela Topor y Carles Puigdemont, en Girona. (Reuters)
Marcela Topor y Carles Puigdemont, en Girona. (Reuters)

La vida de los Puigdemont Topor se vio afectada por la llegada de él a la presidencia. En 2017, el entonces president decidió mudarse al Palau de la Generalitat para evitar el acoso de los medios y tratar de que su familia pudiera vivir tranquila. Juntos habían comprado una casa en la Urbanización Golf II de Sant Julià de Ramis, a las afueras de Girona.

La casa de Girona

Y cuando Puigdemont se trasladó a vivir a Barcelona, de la zona desapareció la vigilancia policial. "Es muy curioso porque desde que es presidente, los Mossos han estado vigilando el vecindario las 24 horas del día. Y ya no están", comentó entonces una vecina Vanitatis.

Foto: Carles Puigdemont y Marcela Topor con su vivienda en Girona de fondo. (Vanitatis)

La zona en la que vivía Puigdemont con la popular periodista rumana y sus dos hijas es una urbanización que tiene cuatro largas calles trufadas de bonitas casas de ladrillo. Todas tienen varias plantas y jardín, algunas tienen piscina, otras no. Es un barrio muy tranquilo, situado sobre una colina con preciosas vistas, donde impera el silencio. A los vecinos les gustaba tener a los Mossos a la entrada, siempre vigilantes, con todo bajo control. Nada podía romper la tranquilidad.

No la pudo vender

El matrimonio intentó vender el inmueble hace años pero estábamos en plena crisis inmobiliaria y el precio que pedían, unos 700.000 euros, no convenció a ningún comprador. Cuando Puigdemont se mudó a Barcelona, su mujer y sus hijas se trasladaron a Girona, a una casa en el centro de la ciudad en la que habían vivido durante la época en la que el político trabajó en el Ayuntamiento.

Foto:  Marcela Topor. (EFE)

Topor y Puigdemont se conocieron en 1998, cuando ella era actriz en la compañía británica Ludic Theatre, que actuaba en Gerona con la obra 'King Dies'. Se casaron en la Rumanía natal de ella y, en 2007, se mudaron a un piso en la capital ya que era un poco extraño ser edil de una ciudad en la que uno no reside, y al ser presidente de la Generalitat volvió a su chalet de Sant Julià y optaron por no trasladarse a la residencia del Palau de la Generalitat para que las niñas conservaran su entorno.

Dos niñas

Las hijas de la pareja, de 14 y 12 años, han estudiado todo este tiempo en una escuela pública de Girona ciudad, donde el president pasó parte de aquella famosa noche del 1 de octubre de 2017 con su familia para defender las aulas y poder votar al día siguiente. Aunque a él, por censo, le tocaba en otra escuela, la de Sant Julià de Ramis, que quedó sitiada por la Guardia Civil.

La escuela de las niñas es un colegio comprometido con el proceso independentista, como otras muchas escuelas públicas, y tras las cargas policiales del día del referéndum, emitieron un comunicado a favor de la democracia.

Foto: Marcela Topor. (Reuters)

Topor también es una mujer comprometida con la política, defensora del independentismo, una persona que vivió en una dictadura de pequeña, según relató el periodista y amigo del matrimonio Saül Gordillo en un artículo laudatorio que escribió en 'El Periódico' cuando nombraron presidente a Puigdemont: "Ella, nacida en la Rumanía del dictador, sufrió las calamidades del régimen comunista, haciendo cola de horas y días para tener acceso a los alimentos, como la carne, que proporcionaban los establecimientos oficiales".

¿Sin trabajo?

Con su marcha, perderá con toda probabilidad su trabajo, un empleo que ha sido polémico porque depende de la Diputación de Barcelona, presidida por el partido de su marido. Según aparece en el portal de la transparencia de la red, la ex primera dama cobra 36.000 euros por seis meses de programa. Es un importe que recibe ella directamente, no una productora o un equipo. Y es el único nombre de persona física que aparece en la lista de contratos, entre los que se encuentran la Televisió de Girona, el Consorci de Comunicació de Lleida y actividades como los Premios Gaudí y los Premios Enderock.

Los ingresos nominales de Topor evidencian que cobra 1.500 euros por programa, puesto que se emite uno a la semana. A su sueldo en la Xarxa hay que sumar los ingresos que obtiene como directora de 'Catalonia Today' y como presentadora de Catalan Connections, en Punt Avui TV, entidad que recibe grandes subvenciones de la Generalitat (casi 2,8 millones). Podría suceder que Topor quiera mantener su espíritu periodístico y haga como muchos estos días: teletrabajar. Así, podría seguir con su programa o con uno nuevo, desde su nuevo domicilio.

Carles Puigdemont
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