José Miguel Zamoyski de Borbón, el desconocido primo del Rey que ha cerrado su empresa española
Heredero de una antigua casa nobiliaria europea e hijo de un primo hermano del rey Juan Carlos, es una de las figuras más discretas del ecosistema aristocrático
La sociedad Saryus Fine Arts, S.L., dedicada a la tasación y comercialización de obras de arte y constituida en Madrid como la única empresa española de José Miguel Zamoyski de Borbón y Navarro, ha cesado recientemente su actividad tras varios ejercicios con resultados modestos. El cierre pone fin a una iniciativa empresarial que pretendía profesionalizar una vocación personal por el arte y el patrimonio. Detrás de esa pequeña sociedad mercantil aparece, sin embargo, un personaje mucho más complejo: heredero de una antigua casa nobiliaria europea, pariente lejano del rey Felipe VI y depositario de una tradición familiar marcada por el exilio, la fe y una relación estrecha (aunque hoy poco conocida) con la historia reciente de la monarquía española.
José Miguel Zamoyski de Borbón y Navarro pertenece a una estirpe que nunca ha sido protagonista del gran escaparate mediático, pero cuyo apellido aparece de manera recurrente en los márgenes de la historia oficial. Su linaje conecta a la aristocracia polaca con la familia real española y atraviesa episodios tan decisivos como la caída de los imperios europeos, el exilio tras la Segunda Guerra Mundial o la recomposición de determinadas redes nobiliarias en la España del siglo XX.
Hijo de José Zamoyski y Borbón, figura muy cercana al rey Juan Carlos I durante décadas, José Miguel creció en un entorno donde la nobleza se entiende como una responsabilidad histórica. Su padre, fallecido en El Rocío en 2010, era hijo de la infanta Isabel Alfonsa de Borbón y Borbón, tercera hija de la princesa de Asturias María de las Mercedes y nieta, por tanto, de la reina María Cristina. A través de su matrimonio con el conde Jan Zamoyski, la rama española de los Borbón se entrelazó con una de las grandes familias aristocráticas de Europa Central.
La infanta Isabel Alfonsa y su familia se vieron obligados a huir de Europa Central al final de la Segunda Guerra Mundial, escapando tanto del avance nazi como de la ocupación soviética. En abril de 1945 llegaron a Sevilla, ciudad en la que acabarían estableciéndose y donde la familia Zamoyski reconstruyó su vida tras el exilio, iniciando una etapa de discreta integración en la sociedad española.
Conocida en el ámbito familiar como 'Bela', la infanta Isabel Alfonsa representa uno de los eslabones más singulares de esta genealogía. Nacida en el Palacio Real de Madrid, se casó en 1929 en una boda celebrada con gran boato en la capital (la última antes de la proclamación de la Segunda República). Su vida estuvo marcada por el exilio y la huida forzosa de Checoslovaquia durante la guerra. De aquel mundo perdido quedaron símbolos, joyas y objetos que hoy forman parte del relato íntimo de la familia Zamoyski, como el célebre broche sevillano con el emblema del NO8DO que acabaría, décadas más tarde, prendido en ocasiones especiales en el vestido de la Virgen del Rocío, a la que esta familia ha estado siempre profundamente vinculada.
José Zamoyski y Borbón, padre de José Miguel y primo hermano del rey Juan Carlos, formó parte del círculo personal del monarca y estuvo presente en momentos significativos de su vida pública. Los Zamoyski figuraron entre los invitados a la boda del rey con doña Sofía de Grecia en 1962, un acontecimiento que reunió en Atenas a las principales casas reales y aristocráticas de Europa y al que acudieron aquellos familiares y allegados con los que la relación trascendía el protocolo. Décadas más tarde, esa cercanía volvió a hacerse visible en Sevilla, cuando el funeral de José Zamoyski y Borbón fue presidido por el rey Juan Carlos y por las infantas doña Pilar y doña Margarita.
A pesar de esa buena relación, José Miguel Zamoyski de Borbón y Navarro ha seguido el carril de otros aristócratas contemporáneos: formación internacional y una vida repartida entre distintos países europeos. En entrevistas concedidas en los últimos años se ha definido como una persona interesada en el arte, la historia y la gestión del patrimonio cultural, ámbitos en los que ha intentado desarrollar una actividad profesional propia, al margen del peso simbólico de su apellido.
En ese contexto nació Saryus Fine Arts, una empresa que aspiraba a ofrecer servicios de tasación y asesoramiento en el mercado del arte. El proyecto, sin embargo, nunca terminó de consolidarse. Sus cuentas reflejaban una estructura mínima y una actividad reducida, hasta que finalmente la sociedad fue liquidada. El cierre no ha tenido repercusión pública, pero funciona como una suerte de epílogo empresarial a una etapa en la que Zamoyski trató de traducir su herencia cultural en una iniciativa económica sostenible.
Hoy, el papel de José Miguel Zamoyski de Borbón y Navarro se articula más en el ámbito representativo y familiar que en el estrictamente mercantil. Vinculado a órdenes y capítulos nobiliarios de carácter religioso (entre ellos el Real Capítulo de Caballeros de la Merced, del que ejerce como vicecomendador), su actividad pública se desarrolla en un terreno donde la nobleza ha desplazado su centro de gravedad: menos visibilidad y mayor atención a la conservación de la memoria.
En los últimos años ha intervenido en actos institucionales y celebraciones de carácter religioso, ha participado en visitas culturales vinculadas al patrimonio histórico y ha estado presente en encuentros nobiliarios en España y en Europa Central, especialmente en Polonia y Eslovaquia, países ligados a la historia de su familia. Él mismo lo resumía en una entrevista concedida a 'The Business Soirée' al definirse como "una persona muy curiosa, profundamente interesada en el arte, la historia y la manera en que las familias y las instituciones preservan su legado a lo largo del tiempo".
En esa misma conversación añadía que para él es importante "mantener un vínculo vivo con los lugares de los que procede mi familia, volver a ellos siempre que puedo y no perder el contacto con su historia". Una idea que explica su presencia recurrente en actos culturales y patrimoniales en Europa Central y su relación continuada con Eslovaquia, donde la familia fue propietaria del castillo de Ľubovňa, hoy en manos privadas.
A diferencia de otras ramas borbónicas más visibles, la familia Zamoyski ha optado por encarnar una figura cada vez más presente en la nobleza contemporánea: la del heredero que no busca protagonismo, pero tampoco reniega de su origen.
La sociedad Saryus Fine Arts, S.L., dedicada a la tasación y comercialización de obras de arte y constituida en Madrid como la única empresa española de José Miguel Zamoyski de Borbón y Navarro, ha cesado recientemente su actividad tras varios ejercicios con resultados modestos. El cierre pone fin a una iniciativa empresarial que pretendía profesionalizar una vocación personal por el arte y el patrimonio. Detrás de esa pequeña sociedad mercantil aparece, sin embargo, un personaje mucho más complejo: heredero de una antigua casa nobiliaria europea, pariente lejano del rey Felipe VI y depositario de una tradición familiar marcada por el exilio, la fe y una relación estrecha (aunque hoy poco conocida) con la historia reciente de la monarquía española.